22
FEB
2016

Davos y la educación

1. El tiempo, el implacable. Entre los vientos electorales e insulsos debates y propuestas, ha pasado casi desapercibido un acontecimiento que transformará todo lo que hemos aprendido: la cuarta revolución industrial. En Davos, en el Foro Económico Mundial, el presidente de México llamó a las economías del mundo a prepararse en educación, ambientes de negocios y conectividad, para enfrentar la actual era de la innovación. (El UNIVERSAL. México, enero 2016).
Para comprender en qué estamos, es bueno hacer un recordaris sobre las tres primeras revoluciones industriales y su contenido. La primera revolución industrial se fundamentó en el uso del agua y del vapor para mover máquinas. Se inició la ruptura con los métodos artesanales accediendo a la fabril producción moderna que trajo la llamada producción en escala, la revolución del transporte y la fabricación de maquinarias y equipos para las fábricas. La base de esta producción fue el hierro y el acero, que con el tiempo se volvieron indispensables en la infraestructura y los llamados bienes de capital. La segunda revolución industrial estuvo signada por la energía eléctrica. Se desarrolló la industria química y el motor de combustión interna. En la tercera revolución industrial surge la electrónica y las tecnologías de la información y la comunicación. También la automatización de la producción signa este período. Así discurren las propuestas de aprendizaje, el aporte de la neurociencias. Algo nos dice que los límites van llegando. Los aportes pedagógicos se nutren de clásicos y contemporáneos interdisciplinarios. Y cómo todo ello no puede seguir llamándose tendencia, moda, perspectivas diversas. Otro aporte nos retará nuevamente a los que tenemos que trabajar con las personas -en sus diversas etapas-. El conocimiento no se agota, se reinventa, se recicla con los aportes de los contemporáneos.
“Aferrarse a las cosas detenidas es ausentarse un poco de la vida”, nos dice el verso de la canción de Pablo Milanés, y qué razón tiene. El hombre está hecho para lo ilimitado, para estar pendiente siempre del horizonte. Por eso Milanés tiene razón, y cuánta, cuando dice “Cada paso anterior deja una huella que lejos de borrarse se incorpora a tu saco tan lleno de recuerdos que cuando menos se imagina afloran.” (PABLO MILANÉS, “El tiempo, el implacable que pasó”) ¿No es acaso esto una referencia a los conocimientos previos que todos llevamos adheridos en nuestro ser?
¿En qué consiste la cuarta revolución? ¿En qué se fundamenta, qué nos presenta?, Descubrimos que se basa en la tercera revolución industrial, la era digital, la conectividad móvil, las redes sociales, el llamado “big data”, de la que apenas la humanidad está comenzando a percibir los profundos cambios que provocará. A ello hay que adicionar que los límites entre lo físico, lo digital y lo biológico se diluyen de manera paulatina. Sin embargo tiene una velocidad exponencial de los hitos de la innovación, el amplio espectro de variables en que ocurren y cómo va impactando en variados sistemas, los productivos, los administrativos y educativos. Como dice Marshal Berman “Los entornos y experiencias modernos atraviesan todas las fronteras de la geografía y la etnia, de la clase y de la nacionalidad, de la religión y la ideología: se puede decir que en ese sentido la modernidad une a toda la humanidad. Pero es una unidad paradójica, la unidad de la desunión: nos arroja a todos en una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia. Ser modernos es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, «todo lo sólido se desvanece en el aire».(Marshall Berman. Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Introducción. Siglo XXI De España, S.A. Editores. Tercera Edición, Argentina. 1989).
2. ¿Y en educación? Esta cuarta revolución industrial plantea retos, como fruto de la innovación -tan nombrada y requerida- y que no nos “pica” la curiosidad para abordarlos o para investigarlos. Es el reto que tenemos los docentes para no ser meros espectadores o consumidores de lo que la ciencia, el conocimiento nos ofrecen y que luego el mercado manipula desde otros campos, menos desde lo pedagógico. El profesional docente tiene su campo y su saber pedagógico desde donde realiza estudios, investigación y elabora conocimientos para la formación de los sujetos de la educación.
Un espacio del conocimiento que podría compararse con el infinito, nos ofrece una realidad para el estudio y el análisis. Todo ello se debe a que es patente hoy cómo con los teléfonos celulares estamos interconectados con casi todo el mundo. Existe una capacidad casi inimaginable de almacenamiento virtual que apunta al acceso de la información y el conocimiento para millones de personas sin importar dónde se encuentren. Así también las formas cómo nos educamos van cambiando, se van reelaborando, redireccionando con el apoyo de la robótica, de la inteligencia artificial, la nanotecnología, biotecnología, la producción 3D, la ciencia de los materiales y la fusión que determinan rutas inimaginables en la constitución de redes Rafael Orduz, en su artículo “La cuarta revolución industrial y la educación”, publicado en Compartir la Palabra Maestra (Bogotá, 31.01.16) nos dice: “ lo relevante en la producción de bienes y servicios no será el conocimiento de los individuos sino lo que las personas pueden hacer con él. Incentiva, trabajo en equipo, liderazgo, son cualidades indispensables que niños y jóvenes deben adquirir en los procesos educativos, al lado de las llamadas “competencias del siglo XXI”. La capacidad de auto-aprendizaje, de renovar en forma permanente las competencias propias, trasciende el espacio de la educación formal. De nada servirá la acumulación de títulos en el sistema formal de educación si los profesionales y técnicos no cuentan con la competencia de procurar el acceso al conocimiento (disponible en múltiples formas en la red) por sus propios medios.” Concluye Orduz refiriéndose a la formación de la persona expresando que “ La formación ciudadana es un requisito sine qua non en las economías contemporáneas: ciudadanos responsables (incluida la dimensión del medio ambiente) y conscientes de sus deberes y derechos, solidarios, críticos de la calidad de los bienes y servicios en los mercados, por una parte, y de la transparencia en la gestión pública, por otra, son algunos de los aspectos relevantes de la nueva cultura ciudadana en la era digital en la que la humanidad incursiona.”(Op.Cit) Una ruta ya diseñada que cada país debe traslaparla a su realidad diversa, respetando su cultura.
3. Tarea pendiente. A las brechas educativas pendientes, señaladas en otros artículos, deberíamos añadir lo que se viene: la cuarta revolución industrial y sus demandas a la educación, para que no sea el mercado el que ponga las condiciones para diseñar el prototipo de ciudadano que requieren las innovaciones. En nuestro sistema educativo nacional no sólo tenemos la tarea pendiente, sino la agenda que se incrementa día a día y que nos lleva a ser eficientes y eficaces, no sólo en la gestión sino en los contenidos a enseñar, sin queremos ir al ritmo que el desarrollo demanda y la democracia exige. No se trata de ser sólo competitivos, ni emprendedores. El reto es mayor, formar personas, ciudadanos, profesionales o técnicos capaces de aportar al desarrollo del país.
No es el momento de señalar las oportunidades perdidas, que ya no las recuperaremos, pero sí de señalar qué poco sintonizan nuestras autoridades responsables de sectores (salud, educación y otros) con aquello que debemos promover e impulsar para una mejor educación pública. Estamos a merced de las “novedades” que presentan enviados de Bancos, Agencias y Estados, para “imitar” aquello que sería necesario, pero sin cotejar si responde a nuestras demandas, a la realidad de nuestro país intercultural. Los resultados son magros. Se ha impulsado la formación de los COAR (10,000 postulantes en el 2016 para 22 instituciones); la Beca 18 y otros programas sin duda exitosos, pero que no responden ni recogen las aspiraciones de la nueva generación y el diseño de nuevas oportunidades para una juventud que no es la del decenio pasado, sino del presente. Se está invirtiendo para un nuevo fracaso. ¿Por qué no se utilizan los informes de la UMC? ¿Por qué no se generan nuevas políticas educativas?
La reunión de Davos sin duda ha enviado mensajes directos, no cifrados. A los que nos preocupa lo educativo, debemos leer todo el mensaje en clave pedagógica. No nos dirán lo que debemos hacer, sino todo lo contrario, ellos -los tecnócratas- sugerirán modelos y normas a seguir en la educación. Desde el campo pedagógico deberíamos tener una respuesta que además sea con enfoque intercultural. Debemos pensar en afinar las competencias que nuestros niños y jóvenes deben desarrollar. Muchas de ellas ya se están desarrollando, pero no con el énfasis transformador que se requiere. Dos ejemplos de lo retardados que estamos: 1) aún se recurre a Coquito (hoy en ediciones masivas que se expenden en quioscos con CD incluido) para aprender a leer. Lo memorístico se impone antes que el desarrollo de capacidades cognitivas para el aprendizaje; 2) en formación ciudadana, vemos con asombro que la receta es volver a los cursos de pre-militar. ¿Por qué mostrar incapacidad cívica en aspectos de formación del educando? Se requiere una transformación pedagógica y la concurrencia de padres de familia para que se comprometan más allá de la matrícula de los hijos.
En estos días el profesor Eduardo E. Zapata Saldaña, escribió este análisis con el que estamos de acuerdo y que poco ha suscitado en quienes tienen la responsabilidad de elaborar un Plan de Gobierno para el gobierno que está por elegirse. Hablando de nuestro proceso educativo ha dicho: “Dado que se privilegiaba el mundo de las ideas frente a aquel de las cosas y considerando –falazmente- que el mundo de las ideas y la abstracción se reduce al cultivo de palabras y números, nuestras estructuras curriculares vertebran y privilegian durante doce años los cursos de lenguaje y matemáticas. Relegando a todos los cursos que tengan que ver con experiencias sensoriales y la realidad a un segundo plano relegando pensamiento sensorial, inteligencias múltiples y diversidad. Creyendo mantener los mismos principios de la tradición, gradualmente estos cursos devinieron en los llamados razonamiento verbal y matemático que se convirtieron en el eje de la estructura curricular. Inicialmente fueron cultivados en los últimos años de secundaria –porque la universidad los exigía para el acceso a ella- pero constatamos hoy que estos llamados razonamientos son privilegiados desde la educación primaria. Con el agravante de que al convertirse en amaestramientos para obtener la respuesta correcta han dejado de ser herramientas para el razonamiento y la abstracción. Constituye una tragedia –desde el punto de vista individual y de país- que luego de privilegiar casi con exclusividad y dedicar doce años a aprender a leer y escribir y a sumar y restar, nuestros alumnos no sepan ni lo uno ni lo otro. Es claro que desde el punto de vista económico estamos gastando y no invirtiendo. Y es claro también que nuestro sistema educativo –con este privilegiamiento estéril- genera no solo alumnos no competitivos y no preparados para el mundo, sino lógicamente frustración, desilusión y hasta violencia.”(EL MONTONERO, 11 de febrero de 2016). Esta aseveración sirve para el planteamiento de cambios y transformaciones que deberían dar en nuestra educación apunten a lo que es el centro del debate y a lo que nuestra infancia y juventud requieren.
Las competencias de este siglo deberían desarrollarse pensando en la creatividad, en el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el trabajo en equipo y la colaboración, el desarrollo tecnológico fluido y la autonomía para aprender y otras que requieren los ciudadanos para un desempeño eficiente, en una sociedad marcada por el cambio permanente. Los escenarios en donde se desarrollarán estas competencias así como las oportunidades, se encontrarían más allá de la institución educativa, en instituciones de la comunidad, con un currículo no estandarizado, que promueven nuevos ambientes de aprendizaje, donde se permita diseñar y construir proyectos en equipo partiendo de la búsqueda y selección de la información, el despliegue de habilidades en el empleo de la tecnología para exponer ideas, conocimientos, saberes y conectarse con el mundo.
Una tarea urgente, que llevaría a cambiar de velocidad en el manejo del sector empezando por un cambio de su estructura, de su organigrama distinguiendo la nacional y lo central; separando lo que es política educativa de lo que es el enfoque pedagógico. Este cambio nos encuentra en la mitad de un camino que no permite avanzar, pues la cortedad de un quinquenio no alcanza y menos la manipulación política y tecnocrática que busca otros intereses antes que lo esencialmente educativo. Los avances alcanzados son pobres y el futuro se presenta nebuloso, pues no se ha sabido poner las picas en el lugar debido. No nos quejemos y lamentemos después. En Octubre de 2014 en su blog Acogida J. Blas García decía: “El futuro ya está aquí, no esperemos más décadas. Cada década varias generaciones de ciudadanos siguen educándose de una forma que no les corresponde.” Qué razón tenía y tiene. (21.02.16)
ALGUNAS LECTURAS SOBRE LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
– El País. El cambio, la nueva normalidad. La cuarta revolución industrial obligará a cambiar el concepto de sociedad política y negocios. John Scott. http://elpais.com/elpais/2016/01/19/opinion/1453223182_442448.html
– El País. Los robots, la cuarta revolución industrial. Los autómatas y la inteligencia artificial afectarán a cinco millones de empleos para 2020. http://economia.elpais.com/economia/2016/02/05/actualidad/1454685123_400320.html
– El País. Los banqueros pierden su aura en Davos en favor de las tecnológicas. La seguridad en la Red y la nueva industria centran los debates en el foro helvético. http://economia.elpais.com/economia/2016/01/23/actualidad/1453585706_251441.html
– Los desafíos de la cuarta revolución industrial analizados en Davos. http://www.abc.es/economia/abci-desafios-cuarta-revolucion-industrial-analizados-davos-201601162102_noticia.html
– LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. HTTP://WWW.CIUDADESDELFUTURO.ES/LA-CUARTA-REVOLUCION-INDUSTRIAL.PHP