04
AUG
2017

¿De qué sirven las promesas y las palabras?

1. Sinsabores. Todos se afanan en escribir sesudos artículos sobre el mensaje presidencial. Cada uno lo analiza de acuerdo a sus intereses.
Escuchar el mensaje, muy enfático en el aspecto económico y en la recuperación del PBI, en la inversión, en la recaudación, y demás temas a afrontar para llegar a una cifra jamás soñada en turistas que visitan el país, a pensar que se fortalecerá a la endémica clase media que al menor ventarrón ocurrido en el gobierno anterior empezó a desbarrancarse pues sus cimientos son de arena y palabras. La ilusión se la llevó el Niño costero y Lava Jato. ¿Sólo esto?
La desilusión y sinsabor llegó desde muy temprano el 28 cuando el Primer Ministro tuvo que ir explicando y desfaciendo entuertos de un claro oscuro panorama luego del cambio de ministros la tarde anterior. Luego vino el tradicional Te Deum donde el Cardenal en su homilía tradicional, no sintonizó con la partitura del país. Se dejó sentir en sus palabras un dejo del discurso de un movimiento que arremete por una innovación que se hace al contenido del currículo en la parte pertinente a la formación de los niños y adolescentes, recordaban la consigna “Con mis hijos no te metas”, a la defensa de la vida, a los valores y un largo etc. Luego al referirse a la crisis política recomienda “diálogo” y más “diálogo” respaldándose en el Papa Francisco, pero sin citar ni una coma de las Encíclicas Laudatio Sí y Amoris Laetitia, indican el oportunismo para reforzar su espíritu conciliador. ¿Puede recomendar diálogo quien lo ha negado a las víctimas del Sodalitio y mantiene la suspensión a un sacerdote por sus ideas? Nos recuerda que estamos en el país del “pacto infame de hablar a media voz”. Desde el púlpito se proclama un mensaje que no se ajusta al bien común, menos a la fraternidad y solidaridad con todos sino la de unos pocos.
Luego el esperado mensaje en el Congreso. Dejó una sensación de desasosiego. Rendir cuentas e informar de perspectivas, sin ser equitativo en el reparto de recursos y obviar problemas.
2. ¿Olvidos? Motejar así en interrogante lo que es una ausencia en el mensaje, es ser benévolo. A los maestros/as siempre nos agrada que se nos hable claro y directo. Siempre somos y fuimos respetuosos de los niveles de la jerarquía y cumplidores de los compromisos asumidos. Sin embargo nos rebelamos cuando se falta a la verdad o quieren distraernos con noticias sabidas o cuando nuestros derechos no son protegidos y menos atendidos.
Los docentes del sur y de todo el país consideran que la ausencia de los problemas en el discurso ni siquiera fueron glosados en el discurso del Presidente ante el Congreso. Aquí parte del texto:En Educación, se ha venido mejorando en los resultados de la prueba PISA de matemática y comprensión de lectura. Somos el país latinoamericano con mayor crecimiento en dicha prueba, pero partiendo de puntajes que todavía son bajos. Cumpliendo un compromiso de este gobierno con la revalorización de la carrera docente, ya hemos otorgado un aumento de 16% en el sueldo básico de los maestros, tanto para los nombrados en mayo del presente año, como para los contratados, ahora en agosto. A pesar de las limitaciones fiscales, hoy les reafirmo que estamos presupuestando un incremento similar el año que viene, con lo cual cumpliremos con darle a nuestros maestros el salario al que nos comprometimos durante la campaña. No es fácil, pero honraremos nuestra palabra.” “También, gradualmente, se ha venido controlando mejor la calidad de los programas universitarios, aunque todavía hay bastante trecho que recorrer para ofrecerles a nuestros jóvenes una educación superior que potencie bien sus respectivos talentos.” http://noticia.educacionenred.pe/2017/07/mensaje-nacion-esto-dijo-ppk-educacion-mensaje-presidencial-pedro-pablo-kuczynski-128376.html#ixzz4oBOlwfOb
¿Es esta la única “noticia” de la educación para el mensaje presidencial? Dijo el Primer Ministro que había sido debatido en el gabinete. ¿No estuvo la Ministra acaso? No dijo nada, teniendo una huelga que llega casi a los 40 días y un paro en algunas regiones? Simplemente una total ignorancia de la realidad magisterial nacional y de manera especial de las demandas de los docentes del Sur y otros que suman 13 regiones, aunque no todos los que se dice acatan la huelga.
¿Cómo interpretar ese olvido? Desde lo político queda demostrado una vez más que a los partidos de turno en el poder no les interesa la educación en general y los maestros en particular. Siguen fieles a la concepción de que la educación es un servicio y no un derecho. Que los educadores profesionales no deben ser atendidos en sus pedidos laborales. En sus decisiones y prioridades piensan todo a través del prisma del modelo económico y por ello consideran -sin decirlo- a las instituciones educativas como una empresa, al director como gerente, a los docentes como trabajadores que reciben un salario fijado por una instancia superior (se le llama en el argot sindicalista “patronal”) cuya estructura no se sabe cómo se diseña y qué valores se les otorga a las funciones que desempeñan los docentes (responsabilidad y desempeño en aula, tiempo de preparación de clases, evaluación de tareas, capacitación, y otras). Eso sí se tiene claro en la estructura de la ley de Carrera Pública Magisterial lo que establece niveles y su equivalente remuneración. Se ignora que existe una llamada deuda social pasada que se ha ido acumulando y no se reconoce porque no hay recursos. Así de fácil.
Sin duda existe pro y contra de esta huelga parcial y no total del magisterio. Los acuerdos llegados en algunas mesas de concertación regionales, indican el camino, pero demandan de las autoridades diligencia para cumplir con la palabra empeñada y no proceder como es casi una práctica: el olvido hasta el próximo paro.
3. La política magisterial. Es sintomático que esta huelga de los docentes del sur y el paro de 13 regiones se de en la administración de la actual ministra. Es docente pero demuestra que no tiene la experiencia necesaria en el trato laboral del docente de escuela pública y el conocimiento de la realidad sindical nacional. Tampoco sus asesores. Un ministro o ministra del sector debe conocer bien a los maestros en su día a día, en su desempeño, en su cultura, en sus necesidades, en sus solicitudes, en sus demandas, en su organización gremial. También debería conocer el espectro político en donde el docente como ciudadano actúa. En la entrevista en un diario local (Peru 21, 27 de Julio) la ministra pareciera que recién se enterara de la existencia del sindicato y que existen facciones. ¿Cómo se gobierna si no se tiene en cuenta los derechos laborales de los docentes? ¿Cómo gobernar si no se tiene una estrategia para concertar con los docentes sobre puntos álgidos pendientes, sino ignorarlos amparados en algún éxito en los aprendizajes y en la ECE? La indiferencia aviva el fuego del reclamo y de justas reivindicaciones.
Luego de la salida del Ministro Saavedra se nota que la educación como tema y responsabilidad social ha salido del escenario. Si bien Saavedra impuso un ritmo en el aporte que dejó la ministra Salas y mejoró los aprendizajes, se siguió trabajando desde una oficina de desarrollo magisterial, la política a seguir con el magisterio. ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué no se continuó en esta línea? ¿No se sabía de los escenarios que se iban montando en las regiones? Se ha dejado crecer un movimiento sin acudir a concertar, sin esclarecer la política a seguir en el presente año. No basta que se anuncie en discursos un ajuste en los sueldos de contratados, y se anuncie el concurso de docentes de la Carrera Pública Magisterial. ¿Y el tema de la deuda social cuyas demandas en algunas cortes judiciales las han ganado los docentes? ¿No es un tema de preocupación para dedicarle un mayor empeño?
Diligencia, profesionalismo, seriedad en el desarrollo de una política educativa integral y no sólo dedicada a mejorar los aprendizajes y alcanzar mejor puntaje en PISA. Los maestros son elementos principales en el logro de estos aprendizajes y no basta un reconocimiento oral y palmadita en el hombro. Son profesionales, tienen responsabilidades que atender y afrontar. Requieren una atención preferencial en este carrusel de la oferta y la demanda que impone el modelo económico que se ha impuesto. La educación merece toda la atención, pues es motor de la economía al tener la responsabilidad de formar a profesionales, técnicos y ciudadanos, para una sociedad justa, equitativa y solidaria. Con sentido crítico debe analizarse todo aquello que implique a la educación y sus actores. Con sentido político justo atender sus demandas laborales. Se debe saber distinguir la “paja del trigo” y no motejar a todos de cizaña. Lo que se deba hacer hay que hacerlo pronto. Pero con justicia.