10
JUL
2017

El indulto entró por la ventana

La ciudadanía ya empezó a movilizarse contra el indulto a Fujimori, condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción. El tema está puesto sobre la mesa y cobrará fuerza los meses que vienen, en el marco de anuncios y declaraciones ambiguas (“perdón médico”, yo dije pero no dije) que son una máscara muy mal confeccionada de negociaciones oscuras. Está planteado un serio dilema moral: puede colapsar (o derrumbarse) la reconstrucción de la democracia iniciada con el gobierno de transición.
Es un dilema moral para el gobierno, pero también para todos los peruanos. Varios ministros y autoridades se verán en una encrucijada ético-política: renunciar por coherencia a sus principios o transar. Pero el dilema no solo está en las alturas sino también en las familias y ciudadanos y teñirá sus conversaciones en casas y calles.
También afectará a los estudiantes porque ya se metió por la ventana a la escuela. Aunque no figure específicamente en el currículo oficial, los estudiantes aprenderán que se puede robar y matar sin condena y que las leyes están para violarlas. Pensarán ¿por qué me enseñan a ser honesto si ahora sale libre el dictador que está entre los 10 gobernantes más corruptos del planeta?; ¿cómo me pueden criticar por insultar o violentar a una chica cuando alguien esteriliza a 272,000 mujeres y no pasa nada? ¿Por qué está mal insultar o agredir a un “serrano” o a un “maricón” si en el Perú a alguien que asesinó a cientos de personas no se le exige cumplir su condena?; ¿por qué me enseñan a respetar la Constitución y las leyes si la Sentencia Judicial a Fujimori se ha convertido en papel desechable?
Mientras PPK y algunos políticos conversen y pacten sobre el indulto sin apenas sonrojarse, los estudiantes aprenderán a no avergonzarse cuando cometan un delito. Aprenderán lo contrario de lo que oficialmente se estipula. Los “desempeños” en democracia y ciudadanía del currículo serán letra muerta, catecismo de paporreta que se menciona pero no se respeta.
Y ¿qué harán la escuela, el Ministerio de Educación, todo el sistema educativo? Su dilema moral se resume en: o bien ponerse de perfil y decir que son asuntos que no competen a las metas por resultados de la reforma tecnocrática; o bien asumir de manera contextualizada la educación ciudadana, enseñando por problemas y con debate informado. Se trata, en suma, de enfrentar a la reforma como un gran cambio cultural y moral, haciendo que el tema entre por la puerta grande en lugar de por la ventana.
Está de por medio la formación ética y ciudadana de las futuras generaciones.