17
AUG
2017

El sindicalismo magisterial

1. Recordaris. Venimos apreciando en estos días un espectáculo de marchas magisteriales en las regiones y en la capital. Es una manera de recordar al gobierno que existen reivindicaciones de los docentes, que no son atendidas oportunamente. Existe un actor que va más allá de lo que se conoce como el CEN DEL SUTEP, son los SUTE Regionales, que han ido sumando reclamos que la organización nacional no ha sabido canalizarlos y menos agendarlos. Las reunión con el CEN del SUTEP luego de una paralización de un día convocada, y los logros, no consideraban las demandas de los SUTE regionales. Como hace 50 años, los dirigentes de los docentes llegan a acuerdos que no se convalidan con el parecer de las bases. A una síntesis de luchas, reivindicaciones y traiciones. La historia enseña y debe servir de maestra.
Una organización -el sindicato- que ha costado mucho construir, no puede demolerse de la manera como se viene haciendo en estos días. Aunque no es el caso, pero ocurrió con el Colegio de Educadores, organización que fue interpretada como bastión político y fue presa de una “lucha” por tomar la conducción. Ahí lo tenemos “hibernando” y se le ha quitado el peso institucional que debería tener para aportar a la construcción de una sociedad justa y equitativa. ¿Eso está latente cuando se dice que las demandas son de las bases y no del CEN? ¿Qué los diferencia? ¿Qué dicen las bases? ¿Quién las organiza? ¿Quién las conduce? ¿Hacia dónde quieren ir? ¿Saben que para tener vigencia deben seguir ciertos requerimientos establecidos en el orden legal nacional e internacional?
Existe un malestar latente, que corroe el ser profesional de la educación, por su pauperización y su raquitismo académico. Las demandas que se plantean, justas y reconocidas por un Estado que ha heredado una acumulación de postergaciones y reconocimientos sociales y académicos y que debería abordarlas prioritariamente desde la formación del docente, desde cuando el postulante decide ser docente. ¿Qué hacer ante esta inequidad?
Los docentes en enero de 1960 realizaron el II Congreso de Maestros Primarios, cuando las bases consolidan el Sindicato Nacional de Maestros Primarios del Perú (SNMPP). Esta organización fue boicoteada durante cuatro años por la dirigencia aprista, en contra del acuerdo del I Congreso. Aquella vez -en el II Congreso- se aprobó una escala mínima de haberes, tramitada legalmente. El año 1961, agotadas las gestiones legales, se inicia la segunda huelga nacional (5.10 al 03.11). En respuesta, el gobierno recesa los centros educativos. Nuevamente, sin consultar a las bases, la dirigencia aprista levanta la huelga. La tercera huelga nacional se inicia el 3 de mayo de 1965, con un paralelismo en la conducción, de un lado la FENEP (aprista) y de otro el SNMMP (clasista). La dirigencia del Comité Central de Huelga (aprista) y la FENEP levantaron la huelga -el 18 de Mayo- sin atender los reclamos de los maestros de lo que entonces se llamaba segunda y tercera categoría. El año 1967 al sentir los docentes que el gobierno burla el pago del aumento progresivo que señala la Ley 15215, con el pretexto de que no está financiado y que tampoco se aplica la Ley 16106, que para ganar como un maestro de primera categoría (8a. Clase) eleva irrisoriamente los haberes de los maestros de segunda categoría con antigüedad de 15 años de servicios. Los dirigentes del CULMN (Comité Único de Lucha del Magisterio Nacional) suspenden la Huelga al cuarto día, sin consulta a bases. Ante la persistencia de los profesores por proseguir con la huelga, el Ministro de educación Tola Mendoza amenaza con la subrogación a los docentes que no se reincorporen a sus labores, disponiendo la inscripción de personas “que se sientan capacitadas” para reemplazarlos. Emitió la RM 1471 que desconocía las organizaciones sindicales. El Ministro de Gobierno ordena la represión. Se inicia la persecución, el apaleamiento, la violencia en los locales escolares donde sesionaban los docentes y el rompimiento de manifestaciones con el llamado “rochabus”. El CULMN plantea al Ministro de Educación sin consultar a las bases, que el magisterio está dispuesto a reponer las clases no dictadas prolongando el año escolar, a cambio de no sufrir descuento. El Ministro, no sólo descontó, sino hizo trabajar al magisterio con mayor recargo de tareas. También decretó el régimen de contratos por horas. El magisterio una vez más traicionado por apristas encaramados en las organizaciones y en combinación con el Parlamento. Se quedó solo el movimiento magisterial.
El año 1968, continúa el paralelismo sindical. Los sindicatos apristas de primaria y secundaria sobreviven por dos años más al proceso de desmantelamiento. Los años siguientes prosiguen las tensiones y recomposición de las organizaciones sindicales. En 1970 luego de 40 años de lucha contra “el amarillaje y el reformismo oportunista y el revisionismo” que promovieron la división de los docentes por niveles, el magisterio retoma la consigna de la central única de trabajadores de la enseñanza, que se había materializado en los años 30. Es el inicio y desarrollo de los SUTE (Sindicato Único de Trabajadores en la Educación) desde las bases, principalmente de provincias. El primer SUTE se forma en Ongoy – Andahuaylas bajo el impulso del Sindicato Provincial de Maestros Primarios de Andahuaylas, que se transformó en SUTE provincial. Al mismo tiempo aparecen los SUTE en Puno, Huancavelica, Chancay, Cañete, Mala, Pativilca, Callao, Lima y otros. El 1° de Setiembre de 1971 se realiza una Huelga General del Magisterio.
La lucha recibe el apoyo de organizaciones universitarias y campesinas, de sindicatos de obreros, de asociaciones de padres de familia. Una delegación de la FENEP fue recibida por el Ministro de Educación de entonces, el Gral Carpio Becerra. La respuesta fue una advertencia “descontar a los maestros en huelga por día no trabajado y amenaza de cese por abandono de trabajo”. La FENEP da a conocer un Manifiesto del Maestrode Base al País, en el cual se rechaza la bonificación no pensionable ofrecida para enero de 1972. Además ante el argumento de que no existen recursos propone las fuentes de financiamiento para fijar el haber básico en 10,200 soles. Se recibe muestras de solidaridad de la Federación de Estudiantes, de las escuelas de formación docente, del Instituto Pedagógico Nacional de varones, del Programa de Educación de la Universidad Católica. También intervienen los colegios particulares Inmaculada, Claretiano, María Alvarado en apoyo a la huelga, decretando paros de 24 y 48 horas. En plena Huelga se desarrolla el concepto doctrinario de Sindicato Único. El Presidente Juan Velasco recibe al Comité Central de Lucha en palacio y luego de hacerles una exposición de la situación económica del país, concluye que el gobierno se encuentra imposibilitado de hacer mayores desembolsos. Finaliza ofreciéndoles atender el pliego de reclamos para cuando las posibilidades económicas del país lo permitan. El Comité Central de Lucha fundamenta sus demandas y Velasco les ofrece estudiar el asunto económico, y que el Ministerio de Educación tome las disposiciones para su solución, a condición del levantamiento de la huelga. Se produce la claudicación de algunos miembros del Comité Central de Lucha. Se detiene y deporta dirigentes. Aparecen comunicados, tanto de los dirigentes disidentes, como del Comité Central de Lucha, desorientando a las bases. comunicados El gobierno da una Resolución ministerial N°001059 que subrogaba masivamente a los docentes, otra que disponía la “reincorporación” oficial de maestros dispuestos a trabajar. Se publica un DL que autoriza al Ministerio de Educación a modificar fechas de inicio y conclusión de los períodos del trabajo escolar y de descanso, que incluía la obligación de trabajar durante las vacaciones, para compensar los días de huelga. Se acusa a los docentes de hacer actos de subversión y haber tomado una actitud de rebeldía contra el gobierno de la Fuerza Armada. El día 19° de huelga el Comité Central de Lucha reconstituido decreta la suspensión de la huelga a partir del 22 de setiembre. El Ministro del Interior prometió devolver el local de la FENEP en quince días y la repatriación de los dirigentes, libertad de los detenidos, anulación de las subrogaciones masivas y el no descuento por los días de huelga. . Luego vendrán otras luchas por el cumplimiento de las promesas de parte del gobierno. Los sindicatos de base realizan un balance de la huelga; se hace algunas autocríticas y se concluye que el saldo es ampliamente favorable para el movimiento clasista magisterial El surgimiento de los SUTE demuestra en la práctica su contundente eficacia como instrumento de lucha. (Extractos tomados de: LUCHAS DEL MAGISTERIO. De Mariátegui al SUTEP. Oswaldo Reynoso, Vilma Aguilar, Hildebrando Pérez H. Ediciones Narración. . Serie: Nueva Generación. Lima, 1ra. Edición marzo, 1979).
La brisa de esas luchas y postergaciones llega hoy clamando reorganización. Los docentes sienten que no son representados. Los vicios de antaño en la dirección de la organización se han consolidado como formas que el aprismo desarrolló bajo el lema de la “convivencia”, para evitar enfrentamientos. Pero se sabe que todo fue claudicación. ¿Existe la autocrítica válida que permita reconocer y valorar lo realizado? ¿Por qué el descrédito de las bases? De parte de las bases, para ser reconocidas ¿han seguido los procesos internos de toda organización?
La hora actual exige transparencia, tanto del SUTEP como del Estado y de las bases. Existe un malestar gremial que debe ser resuelto y afrontado, sin menoscabar lo logrado.
2. Hoy y siempre. Abordar la problemática magisterial seriamente, profesionalmente requiere empaparse de la historia del movimiento sindical del magisterio. Lo rememorado en el punto anterior es solo referencial. Pero es unh indicador de que la lucha y resistencia no viene de ahora. Tampoco el motejar a los docentes de terroristas, de oportunistas. Esa política nunca ha sido buena para buscar construir un consenso. El movimiento magisterial proviene de una historia de lucha y resistencia por alcanzar mejor reconocimiento profesional y económico para cumplir mejor con su desempeño. La respuesta de ayer y hasta hoy fue siempre la misma: no existen recursos. Sin embargo el gobierno plantea un compromiso remunerativo a cumplir hasta el 2021, basado en seguir aplicando la Ley de Carrera Pública Magisterial con los requerimientos que ello implica. Se trata, desde la perspectiva profesional, de mejorar la formación y el desempeño en el desarrollo de la carrera docente para lograr mejores aprendizajes de los alumnos. Por ello debería plantearse dos ejes que permitan a los docentes consolidar su posicionamiento laboral como pedagógico. En lo laboral aceptar la propuesta que implica el otorgar más recursos económicos para solventar los sueldos que no pueden deprimirse cada vez que existe un traspié en el modelo económico. En lo pedagógico, garantizar la capacitación continua asumida por el Estado en instituciones que el nivel lo requiera: universidades, institutos, escuelas superiores.
3. Agenda pendiente. Existen puntos que no se abordan desde el Estado y desde el magisterio. No deben obviarse. Deben afrontarse cara a cara. de cada problema detectado y evidenciado.
a) Desde el Estado/Ministerio de Educación: una mayor y mejor comunicación con los docentes de aula. No basta que se promulguen normas, directivas, leyes en el diario oficial al que no tienen acceso en provincias. Las DRE y UGEL debería contar con un servicio de información ad hoc en cada región para que el docente se informe directamente. Las DRE deberían contar con recursos para que funcionarios expliquen a través de las organizaciones de docentes el significado y alcance de las principales leyes y normas.
b) En lo gremial: es necesario que el CEN de la organización sindical se democratice abriendo la participación universal a los docentes en los entes del gremio. Si bien cada docente libremente puede optar por sus preferencias políticas, éstas no deben interferir en la administración del gremio que debe ser democrática, solidaria y que vele por los derechos laborales y académicos de los docentes del país. El sindicalismo en el contexto internacional ha alcanzado importantes avances en sus grados de representatividad y fortaleza orgánica. A pesar de ello quedan importantes espacios que requieren atención y esfuerzo en lo referido a su representatividad a nivel local y regional así como de género. De otro lado debería readecuar sus estrategias y tácticas, sus metas y procesos de formación, de toma de conciencia del importante rol que juega en las transformaciones de la sociedad y el país. Esto le permitirá ayudar a una consolidación institucional y devolverle al sindicato una mayor conciencia de su importante rol, no solo para la mejora laboral de los trabajadores, sino también para la economía y desarrollo del país. (Patricio Frías Fernández. Los Desafíos del sindicalismo en los inicios del siglo XXI. Cap. XI. Reflexiones finales a modo de conclusiones. CLACSO – OIT Coediciones. Buenos aires, Argentina,2008)
El sindicalismo magisterial es una organización que los docentes deben proteger y velar por su desarrollo e independencia en beneficio de los docentes en ejercicio. La conciencia política debe estar acorde con derechos, instituidos tanto por la Constitución Política como de la Organización Internacional del Trabajo. Los sucesos que vienen ocurriendo deberían servir, no para una agitación desmedida como presión para llamar la atención de la sociedad respecto a sus demandas, sino de ejemplo para que sus derechos de profesionales de la educación sean conocidos y respetados. La injerencia del Estado y de tendencias políticas distorsiona el objetivo y fin institucional y la defensa de sus afiliados, que deben proclamar de manera permanente. Ejercicio de ciudadanía democrática y no protesta desmesurada deberían guiar su estrategia para conseguir sus objetivos y defender los derechos de los trabajadores de la educación. En los modos y las formas está la diferencia que distingue a los docentes en su desarrollo gremial y defensa de sus derechos. Poco ayuda vivir a la expectativa de frases efectistas como “Los logros se miden por resultados. La reunión resultó un fracaso. Los maestros siguen en huelga.” Pero no se dice ¿qué proponen? ¿Que se destine 10% del PBI a educación? El sindicalismo no puede elaborar pliegos de reclamos, marchas y actos de rebeldía, sin fundamentación sólida. El momento requiere una institución sindical renovada con planteamientos y propuestas pensadas y coherentes. Los resultados de esta huelga siguen devaluando y debilitando más a una organización que defiende a los trabajadores por la fuerza y no por la razón. ¿Saben que estamos en el Siglo XXI? Más seriedad y coherencia. Las jornadas épicas forman parte del historial de lucha, y son importantes, pero hay que renovarse en fundamentos empresariales que tengan como centro los derechos de los docentes y no de dirigentes políticos, que juegan con las esperanzas, como hace 50 años atrás. Una nueva generación de docentes espera, que no se la defraude. Es un derecho pedir justicia y ser atendidos.