20
MAR
2017

Entrevista a Juan Carlos Tedesco

1. Referente. Juan Carlos Tedesco, educador argentino, ha sido visitante académico de conferencias y seminarios realizados en nuestro país. Sin duda su aporte ha servido para dar las líneas matrices de lo que debería ser la educación en los países latinoamericanos. ¿Aprovechamos el discurso de sus visitas? ¿Hemos seguido aquello que fue reflexionando sobre la educación latinoamericana en consonancia de lo que se venía construyendo en saberes y conocimientos en el mundo? Si hacemos una evaluación por los resultados, hemos sido más permeables al discurso que venía acompañado de recursos económicos que al discurso educativo que se iba construyendo y reflexionando en nuestros países.
Acabamos de iniciar el año escolar y en medio de la cháchara de fundamentalistas, oscurantistas que hoy confunden su inclinación religiosa e incitan a la confusión a quienes no las aceptan, relegan lo que desde la perspectiva pedagógica se ha venido reflexionando en el mundo relacionado con la formación de la ciudadanía, la construcción de saberes que enriquecen el proceso enseñanza –aprendizaje. Quisieran hacer tabla rasa de todo lo que la humanidad construye para no poder contar con una ciudadanía democrática, consciente de sus derechos y deberes, que demanda la construcción de una sociedad más equitativa y solidaria.
Quisiéramos compartir en esta oportunidad una entrevista realizada a Juan Carlos Tedesco por la revista Zona Educativa N° 2 de Abril de 1996. Buenos Aires, Argentina. Tedesco es una de las voces más respetadas a nivel mundial en materia educativa. Fue profesor en Ciencias de la Educación, director de la Oficina Regional de UNESCO, con sede en Santiago de Chile y director en Ginebra del Bureau Inetrnacional d’ Education (BIE). Fue Ministro de Educación de Argentina. Actualmente es investigador de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y actual director del Programa para la Mejora de la Enseñanza de la UNSAM.
La entrevista que después de diez años consideramos tiene vigencia hoy porque aborda temas que siguen siendo importantes e indicadores que falta mucho para construir profesionalmente un sistema educativo que sea nuestro, auténtico con propia identidad, para poder sintonizar con el mundo desde un humanismo que no colisione con la tecnocracia sino que se complemente y haga del ser humano protagonista de su propio desarrollo y destino.
2. Preguntas y respuestas.
-¿Qué reconocimiento social tiene la educación actualmente en el mundo?
-El mundo es una categoría muy general. La verdad es que si bien la globalización de la economía y la revolución en las tecnologías de las comunicaciones han producido una homogeneización significativa desde el punto de vista de las políticas económicas y sociales, las diferencias entre países siguen siendo muy importantes. Para acotar un poco la respuesta me parece mejor hablar de los países que intentan llevar a cabo procesos de transformación educativa. En esos países, lo relativamente nuevo es que la educación comienza a ser valorada por sectores que antes tenían una actitud más bien neutral o de reconocimiento puramente retórico. El problema consiste en traducir el reconocimiento social y la voluntad política en términos de financiamiento. Es allí donde se aprecian las diferencias entre países. Más allá de los discursos, el reconocimiento social a la educación se manifiesta a través del porcentaje del producto bruto interno que se dedica a la educación. Los países que dedican alrededor del 7% del PBI a educación tienen el doble de reconocimiento social que aquellos que dedican el 3 o el 4%.
¿Cuáles son las principales orientaciones de las transformaciones educativas más comunes a nivel internacional?
-El informe de la Comisión que la UNESCO creó bajo la presidencia de Jacques Delors para analizar las perspectivas futuras de la educación identifica cuatro líneas o pilares de la transformación educativa. En primer lugar aprender a conocer. Desde este punto de vista, las transformaciones educativas se dirigen a fortalecer la formación básica. El desafío futuro es promover no sólo el acceso a la información, sino la curiosidad, la satisfacción y el deseo de conocer en forma permanente. En segundo lugar aprender a hacer. Si bien el “hacer” no puede disociarse de “conocer”, las transformaciones tecnológicas están modificando radicalmente nuestras maneras tradicionales de trabajar. En este sentido, el concepto clave es el de “competencias”, que tiende a reemplazar el tradicional concepto de calificación. En tercer lugar, aprender a vivir con los otros. Este aprendizaje es fundamental ya que, por un lado, nuestras sociedades son cada vez más multiculturales y, por el otro, la competitividad exacerbada a la que incitan ciertas políticas económicas tiende a romper los tradicionales vínculos de solidaridad y de integración. Por último, aprender a ser, este concepto, expresado ya por UNESCO en el informe Faure de 1972, asume ahora un significado renovado: el progreso de las sociedades depende de la creatividad y la capacidad de innovación de cada individuo.
De la teoría a la práctica
¿Cómo se llevan a la práctica esas líneas?
-Las transformaciones educativas intentan satisfacer estas exigencias a través de cambios curriculares e institucionales, contenidos curriculares, definición en términos de competencia, autonomía a los establecimientos, mayor responsabilidad por los resultados, estímulo a la innovación y a la profesionalización de los docentes, apertura de la escuela a nuevos pactos con la familia, los medios de comunicación y las empresas son algunas de las grandes orientaciones que se perciben en los procesos actuales de cambio educativo.
-¿Qué papel juega la institución escolar dentro de este planteo?
– En la medida en que buena parte de las decisiones sobre el proceso pedagógico dependan de las instituciones, habrá más garantías de continuidad que si las decisiones son concentradas en las instancias superiores del gobierno Mientras todas las decisiones se concentran en los organismos del gobierno, se tiende a adoptar una lógica de corto plazo. Si, en cambio, se transfiriesen ciertas decisiones pedagógicas, los actores responsables –el director, los docentes, la propia comunidad- se comportarían con estrategias de más largo plazo que las que regulan las decisiones gubernamentales.
-¿Se puede aplicar una lógica equivalente para el entorno familiar?
– La familia está cambiando y su papel socializador no está siendo cubierto por otras instituciones. El fenómeno más significativo es que, en muchos sentidos, los jóvenes se están independizado muy tempranamente. Un joven tiene que tomar decisiones muy importantes que antes las tomaba la familia o las tomaban otros. Pero, por otro lado, se prolonga el período de dependencia, la dependencia económica llega hasta los 20 años o más. En este sentido, vale reflexionar sobre el tema de la escuela como agencia socializadora y su relación con la familia y con los medios de comunicación.
En busca de un nuevo actor
-¿Cuál es su análisis de la actual transformación que está viviendo la educación argentina?
– Me da la impresión de que hay un proceso de reforma y de transformación que se ha iniciado, pero se debe identificar al actor de este proceso. Desde el proyecto está bastante claro: los actores principales son los docentes, sobre todo los directivos y los supervisores, pero creo que los destinatarios de esto no lo saben. En los proyectos de reforma de los años 60, los actores claves eran los planificadores de la educación. Se multiplicaron las lecciones de planeamiento, de programación… y los institutos dedicados a formar planificadores eran los actores, y además lo sabían. Esos eran los transformadores de la educación; los demás no importaban. Los planificadores consideraban que los maestros no contaban para nada. Así les fue…
– En décadas anteriores el actor era el maestro….
-. Claro. En el origen del sistema educativo argentino el actor era el maestro: ese era el protagonista; todo estaba dirigido hacia eso, toda la legislación apuntaba al maestro, toda la formación lo ponía a él como el monitor de la educación.
– ¿Cuál es, entonces, a su juicio, ese actor?
– No son los planificadores, de eso estoy seguro, pero creo que tampoco los maestros individualmente, sino la institución, la dirección y su equipo, pero con el director como líder, me parece que es una posibilidad. Al menos para empezar a discutir. En todo caso me parece que es necesario buscar y elegir al actor y tener una política consciente sobre esto.
Las dimensiones de la equidad
– Desde determinados sectores se habla de que la superación de las desigualdades dentro del sector educativo se zanjan desde lo económico. ¿Es la equidad un tema que pasa por el financiamiento?
– No totalmente. El financiamiento es una condición necesaria pero no suficiente. Es obvio que las políticas de financiamiento educativo deben estar orientadas por criterios de equidad. Pero además de gastar más en los que menos tienen, es preciso adoptar políticas de equidad en términos pedagógicos. La adecuación de los métodos a los puntos de partida del aprendizaje, la adecuación de los contenidos a la diversidad cultural, la adopción de estilo de gestión basados en la participación de los principales actores del proceso pedagógico son, entre otros, los elementos a partir de los cuales se puede definir una estrategia integral de políticas educativas basadas en la equidad social. Y éste es el gran debate que se está dando en este momento en Europa.
– ¿Cómo se considera en Europa este tema?
– En Europa nadie puede permitirse el lujo de subestimar el tema de la pobreza, de los excluidos, de los migrantes, de las diferentes culturas, de las minorías étnicas. El tema de la equidad, el tema de la cohesión social, es fundamental. Es por ello que la equidad aparece como un criterio importante de evaluación de los resultados de las políticas educativas.
– ¿Desde dónde se debería velar por esa equidad?
– Cuidar la equidad en la distribución educativa es crucial para todos los sectores y no es patrimonio de ninguno en especial. Por supuesto que existen diferencias de enfoques, de prioridades, de metodologías, pero todos están interesados en mantener niveles satisfactorios de cohesión social. Sin pretender entrar en este tema, creo sin embargo, que la preocupación por la equidad es una enseñanza que tiene un alto grado de validez para países como Argentina.
3. Lecciones
La entrevista pareciera una radiografía de nuestra realidad. Hemos transitado el mismo discurso y quién sabe las mismas preocupaciones, pero con resultados muy frágiles. Nuestro sistema educativo, no ha logrado construir su identidad pues falta definir qué tipo de ciudadano queremos formar, qué país deseamos construir, qué modelo de desarrollo asumir y qué democracia fortalecer. Los énfasis puestos en este decenio han sido han sido diversos: reformas se les ha llamado a lo realizado sin embargo no han tenido la profundidad que requiere un cambio y además la voluntad política para hacerlo. Existen “carencias” que empiezan a evidenciarse y que no se solucionan con lo realizado en gestión del sector. De otro lado, se requiere una mayor presencia en la dirección del sector de los docentes experimentados, que tienen mucho que aportar en coordinación y no subordinación con los tecnócratas. De otro lado el proceso de descentralización educativa sigue siendo subsidiario al centralismo. Esa dependencia hace que los recursos profesionales del sector en cada región no desarrollen sus capacidades sino son “tutoreados” por profesionales de Lima. ¿Cómo desarrollar la profesión docente si no se le permite asumir funciones más allá del dictado de clases? ¿Cómo desarrollar profesionales docentes si no se les brinda oportunidades de desarrollar otras competencias y capacidades? La entrevista a Tedesco nos recuerda y nos plantea aquella ruta que deberíamos seguir y no sigamos extraviados. (19.02.17)