05
JUN
2017

innovación en la Educación (V)

1. Seguimos. El proceso innovativo que venimos describiendo cuenta con otra etapa: la ejecución. Luego de haber preparado en las etapas anteriores las partes del proceso y afinar diseño, estrategias, contenidos y demás, se encuentra el momento de ser ejecutado. Como apreciamos en las anteriores entregas surgen en esta etapa una serie de procesos que enfrentan al docente con las resistencias que va creado la innovación y la manera y forma que estas deberían enfrentarse y resolverse.
En este sentido, la viabilidad de la innovación sería posible abordando tres grandes áreas: la político – cultural; la organizativa y administrativa; y los materiales. Construir esta ruta y garantizar la viabilidad es una tarea que demanda profesionalidad, experticia, dominio de contenidos temáticos y recursos técnico-pedagógicos.
En este escenario exigente en la etapa de la ejecución debe trabajarse cada área con una nueva visión de la realidad a partir de un contexto que es necesario trabajar, teniendo en cuenta que somos una sociedad intercultural, diversa. Una reflexión, sin duda, que debe incorporar elementos que enriquezcan el proceso educativo y por consiguiente debería mejorar el rendimiento de los alumnos.
2. La etapa y sus áreas. Es necesario precisar en esta etapa de ejecución lo que contiene cada área:
– Área político-cultural: en esta dimensión deben proponerse innovaciones que se inserten en el marco de las representaciones de los diferentes grupos de educandos afectados. ¿Qué lógica genera la oposición de los diversos sectores? En primer lugar el análisis sobre la escuela y su rol en la sociedad, sus objetivos, funciones para cobijar la propuesta innovadora. En este sentido se volvería una propuesta válida y que organizaría las posibilidades de concreción en la realidad. En lo político se requeriría construir una capacidad de negociación, alianzas, cooptación y otros de quienes promueven la transformación con aquellos grupos de poder que se opongan. En este momento se apreciarían muchos grupos que responden al contenido de la transformación y de acuerdo a la oportunidad de la coyuntura y que existían dentro y fuera del sistema educativo. Por ello la construcción de la posibilidad política debería llevar intrínseca una negociación con sectores diferentes, sindicato de docentes, sectores privados, iglesia, fuerzas armadas y otras instituciones. Todo este espectro de opositores no siempre coinciden, sino de acuerdo a intereses, unas veces educativos, otras relacionadas con intereses económicos. Con todo ello se abre un campo nuevo que es necesario tener en cuenta para que se haga posible y se legitime la propuesta innovadora transformadora. Sin duda esto debería promover un debate social que garantice la democratización que viabilice el diálogo que permitiría tenerlo en cuenta en la construcción del proyecto educativo.
– Área Organizativa y administrativa. Este campo requiere de dos dimensiones en la estructura del sistema educativo: la organizativa y la administrativa. En la organizativa se debería prever cómo se estructuran, vinculan y cómo se juegan los recursos para desarrollar adecuadamente el proceso innovador. En lo segundo, lo administrativo es lo más laborioso. Según la experiencia de docentes innovadores debería desarrollarse una estrategia para desarrollarla y resolver el problema en esta instancia. La primera, la innovación debería ser tomada como una excepción a aplicarse en la estructura normal; la segunda, buscar la vía que se ajuste a la aplicación de la innovación en las directivas existentes, en los planes de aprendizaje. La tercera lleva a la creación de una estructura administrativa especial para aplicar el proyecto innovador. Podrían existir otras formas y casos donde la viabilidad es excepcional o acompañada de una norma (ley, directiva). Este hecho trae como consecuencia la aparición de resistencias. Éstas serán de diferente tipo según las transformaciones que se oferten y también la coyuntura específica. La tensión que produce la experiencia innovadora afecta a funcionarios y personal docente y directivo que pondría resistencia. Por lo general se buscará apoyarse en la estructura existente y demandará capacitación tanto de los docentes como de los que supervisarán la aplicación de la innovación y sus resultados… Y pueden seguir otras diferencias que se detectan en el desarrollo de la aplicación de la innovación hasta lograr resolver el problema de la articulación entre la innovación y la administración. Cada forma de solución tiene sus riesgos que deberían abordarse para que a futuro la innovación no se vea distorsionada o interrumpida. Con esto se confirma que innovar en educación supone una dinámica que debe ser analizada, ajustada, evaluada para hacer las correcciones o ajustes pertinentes, y hacerlas posibles.
– Recursos. En toda innovación se dan tres órdenes de posibilidad para hacerla posible: los recursos humanos, los recursos materiales y el tiempo. En la primera, la mayor importancia estaría puesta en los docentes que son los que están en contacto con los alumnos y son los profesionales especialistas sobre los que dirigen las instituciones educativas. Por lo general se piensa que los recursos humanos no estarían preparados para asumir la innovación y demandan capacitación, preparación, perfeccionamiento. El docente en este proceso es un actor pasivo al que deberían darse elementos fundamentales para desarrollar la innovación y mostrar la bondad de la propuesta. ¿Cómo hacer al docente actor protagónico? ¿Recurriendo a las clásicas medidas (cursillos, seminarios, talleres y otras formas) que se saben no han dado resultados? Pero se sigue sosteniendo que con este procedimiento un tanto anacrónico/paternalista se pueda subsanar la brecha de formación y no se aborda con decisiones más modernas que deben ir al fondo de la formación profesional del docente. Tampoco se suple con formación en servicio ni cursos a distancia ad hoc. Suplir deficiencias en política de formación, no se hacen con parches, sino con decisiones profundas, que permitan a los futuros docentes ser eficientes (¿Reforma de la formación inicial y contar con un sistema de formación continua?). Para ello es necesario tener la voluntad política de transformar las condiciones del trabajo del docente y su aislamiento y en la estructura del sistema educativo.
– Los recursos materiales. Son elementos muy importantes, pero mal manejados. Tratar de solucionarlos con consignas -por ejemplo mejorar la gestión- mal manejadas, no aporta. En innovación educativa no puede ser pragmático el manejo de recursos sino todo lo contrario, deben proporcionarse aquello que se requiere para alcanzar el objetivo: mejorar la educación. Este campo poco estudiado, es bastante frágil. De ahí podría provenir la fragilidad del desarrollo de las innovaciones educativas. Éstas no pueden estar expuestas a vaivenes de la aplicación de un modelo económico y sus medidas. Se requiere investigaciones educativas que inspiren el diseño de nuevas estrategias políticas.
-El tiempo. Se pide a la realidad más de lo que ella puede dar, cuando de desarrollar una innovación se trata. Se quiere ver el aporte, los resultados reflejados en el mejor aprendizaje. Pero no se toma en cuenta los pequeños avances, las tendencias. Esto porque no se tienen en cuenta los ejes fundamentales del proceso de transformación, las resistencias, la negociación para llegar al consenso, las prioridades y los aspectos secundarios derivados y que deben tenerse en cuenta de acuerdo al nivel y grado del enseñanza. En cada instancia es importante prever el tiempo. No se puede apreciar el cambio educativo que se espera, ni al año siguiente, pues el tiempo es el que da las pautas para obtener el objetivo. Los cimientos en los que se desarrolla la innovación en el proceso educativo están formados por los tiempos que lleva el armonizar las propuestas y las partes para obtener buenos resultados. La prontitud con que se alcanzan los cambios no son indicadores de profundidad del cambio y menos de la apropiación de aprendizajes y conocimientos.
3. Ejecución pausada y constante. En esta etapa de la innovación presidida por la ejecución, la consigna “pausada y constante” debería llevar a la obtención de resultados relevantes, que garanticen un aprendizaje y apropiación de conocimientos de manera sostenida. Una ejecución de la innovación educativa sólo para registrarla en una matriz de resultados, automática, no es buen indicador de aprehensión del conocimiento y menos el germen para la construcción de saberes. El enfoque pedagógico que se le debería dar a la ejecución de la innovación es fundamental para cumplir los objetivos de una buena enseñanza y mejor aprendizaje en cada uno de los procesos macros y micros desarrollados en el encuadre de una buena educación. ¿Es posible? Depende de la política educativa que la inspire con un enfoque pedagógico e intercultural y de las decisiones oportunas que se asuman. Que la innovación no sea la utopía incumplida y el pretexto para no mejorar en alcanzar una educación excelente para las personas. Por ser un derecho.(04.06.17)

Nota: Para el desarrollo del artículo en general se ha seguido las reflexiones y aportes del libro de Rosa Blanco y Graciela Messina. Estado del Arte sobre las Innovaciones Educativas en América Latina. Santa Fé de Bogotá: Convenio Andrés Bello, agosto, 2000.