14
MAY
2017

La Innovación en la Educación (II)

1. Reflexión teórica y cambio. Apreciando el discurso que se plantea en algunas experiencias de innovación en educación, consideramos que se asumen como se dice “deportivamente”, para estar sintonizados con la moda de los tiempos y no los signos –que es la pepita- de los tiempos de mejora del aprendizaje en la escuela. Se enuncia y presenta muy bien la experiencia, pero se soslaya, lo que se espera que nutra el enfoque innovativo: la reflexión teórica que la enmarca y le da sentido y contenido.
Esto es importante, si se quiere lograr un cambio en el sistema educativo. La innovación abre la puerta a una complejidad de conocimientos, por lo tanto debe abordarse de manera reflexiva, pues se trata de darle el soporte teórico para que impulse el cambio y la transformación educativa.
Buscando efectividad e impacto en resultados, al docente se le ha inducido a pasar superficialmente por la fundamentación teórica sin establecer las relaciones que estas tienen con tendencias, enfoques pedagógicos referidos a los objetivos de la especialidad de la que trata la innovación y se dan en su proceso de ejecución. Todo -muchas veces- se reduce a la técnica y ello le quita o reduce la reflexión teórica que toda innovación debería tener. Mediante ella se va construyendo el nuevo saber, el nuevo conocimiento. Con la técnica lo que se desarrolla es un nuevo procedimiento, que podría repetirse mecánicamente para cumplir objetivos que no trascienden en el enriquecimiento del acervo profesional que se debe ir formando y compartiendo y que dará soporte a la investigación y a la propuesta. En suma con la técnica pura no se aporta al aprendizaje. El alumno se apropia del procedimiento, pero no del nuevo saber.
2. Los procesos de la innovación. La innovación para realizarse debe discurrir ciertos procesos, uno es el proceso de macrotransformación y el otro de microtransformación. El primero contiene una línea histórica, constituida por los antecedentes que conforman lo que sería el cambio educativo que corresponde a una sociedad determinada. El segundo constituido por los diversos intentos de experiencias innovadoras, que intervienen en la propuesta innovadora. Inés Aguerrondo de manera gráfica describe el efecto transformador educativo de la innovación “…como una espiral donde se imbrica el acontecer histórico, como lectura macro del proceso social, con diferentes acontecimientos concretos de innovación cuyas características se modifican y redefinen justamente como consecuencia de las implicancias históricas,” (Perspectivas Vol.XXII, N° 3, 1992) Son acontecimientos, los que generan movimiento al espiral de la historia. Debido a la existencia de una innovación es posible otra innovación transformadora pues cuenta con ese antecedente. De ahí que las experiencias innovadoras específicas que se presentan y realizan en el aula, son las que “desequilibran” la rutina. La suma de ellas, desnivelarían el sistema educativo. Para avanzar y profundizar la innovación reta a la creatividad de manera permanente y su aporte se manifiesta en mejores aprendizajes.
¿Puede el sistema educativo permanecer indiferente ante el proceso innovador? ¿Acaso no mejoran el aprendizaje? ¿En qué momento se incorporan al sistema estas innovaciones preparadas por los docentes? Recibimos estímulos de modelos, de formas de gestionar y algunos se aplican y fortalecen a la gestión. ¿Y por qué no nos cuestionamos sobre los procesos de aprendizaje que se utilizan y por qué no se tiene en cuenta el aporte de los docentes? En esta perspectiva se debería considerar a la innovación como un proceso que involucra cambios en las personas comprendidas, comprometidas y las instituciones..
3. Para tener en cuenta. Observando experiencias innovadoras y preguntando por el proceso diseñado y desarrollado, se puede decir de manera general que existen tres grandes etapas: gestación; ejecución y desarrollo del proceso innovador. En cada una de las etapas se dan procesos internos que se van caracterizando y condicionando algunas de las formas en la siguiente etapa y determinan las posibilidades a adoptar, sea para seguir desarrollando la innovación o para suspender y abandonar el proceso innovador. Todo ello está sujeto a determinados referentes que pueden ser históricos, políticos o técnicos que se involucran en la innovación y determinarán si se adoptan o se dejan de lado.
El desarrollo de cada etapa tiene su propio ritmo de acuerdo a la forma y demanda de los componentes de la innovación. Es bueno en este proceso distinguir los matices diferenciales de acuerdo a lo que plantee la innovación. Es un trabajo de permanente estudio, análisis, experimentación y comprobación.
Desarrollaremos en el próximo artículo en qué consiste cada etapa. Mientras tanto, reflexiona y coteja estos conocimientos con la práctica que desarrollas.
In memoriam Juan Carlos Tedesco. Testigo de nuestro tiempo
Educador en el sentido pleno de la palabra. Creador y proveedor de reflexiones, conocimiento y saber pedagógico. Filosofando siempre en la buena educación la buena escuela pública, gratuita y para todos. Disciplinado y austero en los términos, abundante y fluido en cuanto se refería al quehacer pedagógico y del docente y su desempeño. Gustaba articular y recorrer la historia y política educativa desde el pasado, para rescatar lo bueno y necesario para el pueblo; del presente, la construcción permanente a partir de lo que fue su reflexión constante: la escuela en la perspectiva de los grandes pedagogos, forjadora de conocimientos, valores, solidaridad; el futuro, frente al desafíos de los grandes retos que se abrían a partir del alcance de las nuevas tecnologías y sus aportes para el desarrollo del conocimiento y fortaleza del saber pedagógico.
Tomo unas palabras de Xavier Bonal que sintetizan lo que fue Juan Carlos Tedesco “Escuchar a Tedesco reflexionar sobre la educación del futuro y de la igualdad de oportunidades educativas resulta magnético. Su tono pausado y afable convierte en más seductores todavía sus ideas contundentes sobre política educativa y sobre la transformación de la escuela pública. En sus palabras, charlas o escritos reunía la brillantez de un excelente comunicador, el rigor del análisis científico y un inmenso compromiso político con la equidad y la justicia social. Esta conjunción hace de Tedesco, sin duda, uno de los referentes contemporáneos más importante para interpretar la dimensión social y política de la educación y, sobre todo para entender hacia dónde va el mundo de la educac0ión y hacia dónde debería ir.”
Su preocupación permanente queda reflejada en esta respuesta que dio a la pregunta “– ¿Qué implica volver a poner en el centro del debate a la pedagogía?
–Es volver a las preguntas clásicas de la educación, que fueron tapadas por muchas décadas de sociología y economía de la educación. El verdadero problema que tenemos hoy es el de la desigualdad en los resultados de aprendizaje, asociados a la desigualdad social. Los problemas de aprendizaje que plantean hoy los alumnos (en la escuela y la universidad) son distintos a los del pasado, más complejos, y exigen un alto nivel de profesionalismo de los docentes. Pero es un profesionalismo colectivo, no individual: estos desafíos tienen que ser enfrentados por una institución, un equipo docente. Además, necesitamos que los pedagogos y las ciencias de la educación aporten experimentación e investigación sobre las mejores estrategias de enseñanza-aprendizaje. Necesitamos renovar el saber pedagógico.” ( CLARÍN, 08/10/2015)
Lo conocí en Brasilia en la Conferencia “El desempeño de los docentes en América Latina: Nuevas perspectivas”, organizado por UNESCO el año 2002 y nos encontramos en Lima, el año 2012 en el Seminario Anual para docentes que organiza el IPP (Instituto de Pedagogía Popular) “Desarrollo de Cultura Investigativa en el Aula” donde desarrolló el tema Prioridad en la enseñanza de ciencias: una decisión política. Siempre calmo, pensante, rumiando los problemas educativos de la región y preguntando por la educación nacional. Una manera de ser educador, investigador y preocupado por las políticas sociales que se generan en la región y que son avasalladas por corrientes y tendencias ajenas a la educación, pero protagonistas en el modelo económico, que vienen generando desigualdad, exclusión y debilitando a la escuela pública.
Nos ha dejado un testigo de su tiempo. Un educador a tiempo completo desde el aula hasta las conferencias mundiales y regionales, desde la cátedra hasta la dirección de la Oficina Internacional de Educación de la UNESCO, en Ginebra. Sus últimas publicaciones han sido: “El desafío educativo: calidad y democracia”, “Una nueva oportunidad: el rol de la educación en el desarrollo de América Latina”, “El nuevo pacto educativo: Educación competitividad y ciudadanía en la sociedad moderna” y “Educar en la sociedad del conocimiento”. El último artículo publicado en El diario de la Educación fue “Reformular la educación ciudadana”. Sin duda una síntesis de la pedagogía que abrigaba siempre en sus discursos y una propuesta de política educativa, frente a los desafíos que enfrenta la formación ciudadana que en rápido trazo dice “…se cuestiona incluso la idea misma de ciudadanía, que tiende a ser reemplazada por categorías tales como “cliente”, “consumidor” o “usuario”. Frente a estas opciones profundamente regresivas, se nos presenta el desafío de revitalizar la formación ciudadana orientada a la construcción de sociedades más justas, tarea más urgente que nunca cuando vemos cómo crecen las opciones racistas, xenófobas y fundamentalistas” (Diario de la Educación, 14.03.17)
Juan Carlos, maestro, te extrañaremos. Que tus reflexiones pedagógicas sirvan para refundar el interés por la educación pública y la formación profesional de los docentes como líderes y no meres seguidores de ideologías y tendencias pedagógicas. (14.05.17)