25
MAY
2017

La Innovación en la Educación (III)

1. Continuando. La reflexión sobre la innovación en educación debe seguir siendo convocada y asumida, si queremos que nuestro sistema educativo mejore de manera sustantiva y no de acuerdo a la coyuntura. La innovación es un espacio crucial para anticipar respuestas ante nuevos desafíos y generar nuevas soluciones a los temas pendientes. La innovación para que trascienda e impacte en los aprendizajes de los alumnos debe involucrar en sus procesos a los sujetos de la educación.
Su desarrollo no es lineal, sino espiral. Se nutre en los antecedentes y genera con la reflexión pedagógica, una nueva propuesta sobre un tema, que responde a las expectativas de los alumnos, generando nuevos aprendizajes.
En esta perspectiva se tienen que abordar ciertos procesos que garantizan una propuesta innovativa de trascendencia. No es el azar el que generará la innovación con la colaboración del docente, sino la reflexión temática desde un enfoque pedagógico. Ello hará que la propuesta innovativa aporte al aprendizaje de los alumnos.
Apreciamos en las comunicaciones oficiales, que se reitera ser innovativos a los docentes, pero dentro de los lineamientos que señala el currículo. No se expresa qué libertad puede tener el docente y la institución educativa para desarrollar la innovación. Se ha incorporado en el discurso escolar, pero no se profundiza en qué implica el proceso. Consideramos que debe tenerse en cuenta, tanto la dimensión objetiva del cambio (estructura, estrategias, o impactos) como la dimensión subjetiva (cómo afecta la participación, el compromiso y la capacidad crítica de los alumnos). Además en qué medida mediante la innovación se van gestando colectivos (de estudiantes, de docentes e instituciones).
La innovación es más que las ganas de reivindicar la creatividad en el proceso educativo. Por ello las grandes etapas (gestación, participación, ejecución) deben desarrollarse cuidadosamente. Trataremos ahora de la primera etapa: la gestación de la innovación y los tiempos que comprende su desarrollo.
2. Empezando la innovación: La gestación. En esta etapa se concibe el proyecto innovador diseñando una propuesta con la participación del equipo de la institución educativa. Se distinguen tres momentos: 1) las condiciones previas básicas e importantes para que la innovación se desarrolle; 2) las posibilidades de realizar la innovación y 3) La elaboración de la propuesta.
En el primer momento concurren dos ideas fundamentales: a) el desajuste que se manifiesta en el proceso enseñanza – aprendizaje; b) el contar con una masa crítica de ideas a partir de las que se comprende y entiende dicho desajuste. El ítem a) tiene que ver con ser conscientes de las deficiencias de algún aspecto del proceso educativo que evidencian la existencia del problema, por ejemplo: el ausentismo, la repetición, el trabajo infantil y otros. El ítem b) se refiere a la gran cantidad de ideas que surgen desde el ambiente académico, que ofertan como modelos/ejemplos para enfrentar los problemas detectados. Estos dos elementos forman los móviles que generan la experiencia directa. Este “móvil”, podría mantenerse latente, pudiendo en algunos casos generar diversos proyectos que no se consolidan, pues tendrían que aprovechar la coyuntura, para ponerlos en práctica.
El segundo momento lo componen el elemento estructural y el elemento coyuntural. El primero explora la oportunidad, o sea la “posibilidad” por donde desarrollar el proceso de innovación. Esta posibilidad tiene que ver con diferentes momentos, pero básicamente de poder. De un lado el poder de las condiciones de la coyuntura que es propio del sistema educativo; y las condiciones de poder de los grupos que se interesan por la educación que conforman los factores asociados institucionales de la comunidad. De ahí que la posibilidad es elástica para que los grupos puedan proponer un cambio en la educación que se debe ofrecer. La “posibilidad” está cimentada en dos dimensiones: una política y otra administrativa. El desarrollo de la innovación debe no sólo abrirse paso entre las decisiones, también entre los mediadores (niveles de funcionarios, supervisores, técnicos y directores) entre esa decisión y la realidad, está la estructura del sistema educativo.
El elemento coyuntural se puede conocer en la gestación de la experiencia innovadora. La construcción de la posibilidad institucional permite encontrar la oportunidad para que se genere y se realice una innovación. Esto demanda de responsables que sean actores en la innovación y no sólo portadores de la idea, de la experiencia innovativa.
La propuesta, que se elabora en el tercer momento, deberá contener una serie de características que determinarán otros procesos que deberán desarrollarse en las etapas posteriores de la innovación. Deberán distinguirse dos elementos importantes que identificarán a la innovación: su carácter espontáneo o no, y su carácter participativo
En este escenario es necesario tener en cuenta que la innovación va a producir transformación, desajustes en situaciones existentes, propiciadas por la introducción de nuevos enfoques, nuevos conceptos, contenidos, métodos, técnicas. Todo ello enriquecido con el aporte de lo nuevo producirá un “reacomodo” en los procesos y el sistema educativo. Esta transformación y sus implicancias no pueden preverse sin un mínimo de tiempo que deberá considerarse entre la elaboración de la propuesta innovadora y su realización.
No debería olvidarse que las reformas o transformaciones dependen de la concepción que se tiene de la educación en nuestra sociedad. En este caso sabemos que la educación se “mueve” en un campo eminentemente político. Este campo está representado por los intereses en juego para que se cambie o no determinado elemento. Los tiempos y exigencias de la realidad no son los que requieren los políticos para analizarla y aceptarla De ahí proviene la frustración o desilusión de los docentes cuando perciben que se toman decisiones sobre los cambios en educación y se trata de realizarlos sin tener en cuenta las consideraciones prácticas, de previsión mínima, pues tiene prioridad de atención el interés político. Otro elemento que se debería tener en cuenta, por experiencia, es que los tiempos en educación son bastante rígidos. Más cuando se trata de introducir cambios en el sistema educativo. El diseño del año lectivo y la adecuación de lo que debe aprenderse en ese lapso debe preverse con mucha anterioridad -lapso de 6 a 12 meses- como mínimo. Este tiempo debe comprender de un lado el conocimiento, experimentación y aceptación de los docentes y de otro lado que la comunidad educativa la conozca y comprenda.
3. Puntos a advertir. En la etapa de la gestación deberían anotarse algunos elementos a tener en cuenta, además de lo anotado en el proceso. Es importante detectar la innovación a desarrollar; las ideas, enfoques, tendencias que existen sobre el tema y las posibilidades de contar el conocimiento con la finalidad de formar la masa crítica en el equipo de docentes de la institución. Identificar la posibilidad del desarrollo de la innovación. Esto implica que debe ser un aporte que supere el contenido que reemplazará, tanto en lo político como en lo administrativo. Debe sumarse a esto el tiempo de diseño y construcción; el tiempo de la experimentación y validación y el tiempo de su inserción en el marco curricular y el tiempo de su incorporación al sistema educativo.
La gestación de la innovación es un tiempo muy importante, pues trata de convocar la atención de los docentes, sus conocimientos profesionales, sus competencias para identificar dónde se requiere innovar el sistema y cómo hacerlo. Es un trabajo de estudio, de análisis, de investigación y de diseño de una propuesta alternativa que aporte y transforme el sistema educativo. También un momento de reflexión pedagógica intenso de cara a la mejora del proceso enseñanza aprendizaje. Seguiremos. (21.05.17)