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APR
2017

Los directores de las instituciones educativas y la emergencia

1. Un laboratorio. Las consecuencias de las variaciones climáticas que se están viviendo en el país han dado origen a una ciudadanía desconcertada, una sociedad local que clama. Y no reacciona. No se trata de extender la mano para que los compatriotas cooperen, sino también para recibir fuerza y el impulso para revertir la situación en que se encuentran.
Somos un país diverso, “patentemente” intercultural y como tal debemos dar la respuesta a los problemas, a los pedidos, a las exigencias de la emergencia.
Las zonas declaradas en emergencia retan al Estado, a la sociedad, a la comunidad, para generar respuestas urgentes luego de contrastar pareceres con las autoridades locales en todos sus niveles. Las respuestas deben ser oportunas, que broten de una reflexión y estudio diferente. Estamos frente a un laboratorio que permitirá a los profesionales nacionales capitalinos, regionales y locales, aportar al diseño de soluciones urgentes centradas en la gente, sus derechos, su historia, su identidad, sus saberes y conocimientos. También del territorio. Se trata de no reconstruir la pobreza, replicar la dependencia a autoridades nacionales y locales y menos la exclusión e inequidad. La emergencia reta a la creatividad, a la innovación. Nada será igual. La respuesta será en la perspectiva del desarrollo y la sostenibilidad. Una ley para controlar precios ha sido el aporte del congreso hasta hoy. Esperábamos un gesto mayor.
2. ¿Y en la educación? El Ministerio de Educación desde la semana pasada ha publicado en su página web herramientas para la reflexión y para el trabajo en las instituciones educativas y las actividades que los docentes deberán desarrollar para reiniciar el año escolar. Se trata de trabajar en la emoción y sentimientos de los educandos para explicarles, con la participación de ellos mismos, lo que ha ocurrido y cómo deberá superarse esta situación desde lo individual y lo colectivo; en la comunidad y en cada familia. Sin duda un reto que se deberá asumir y deberá desarrollarse con el colectivo de alumnos, la comunidad y la sociedad afectada.
En este sentido quisiéramos alcanzar algunas ideas para la reflexión de lo que debería ser el desempeño del director de la institución educativa, Este año los directores de algunas regiones recibieron su cargo luego de pasar por un concurso. Finalmente una capacitación y luego la realidad, que esta vez les ponía un ingrediente no visto en seminarios, ni talleres, ni diplomados. Cómo desempeñarse en emergencia cuando se comienza a apreciar que aquellos saberes compartidos sirven poco para lidiar con los eventos ambientales ¿qué de los saberes, qué de los aprendizajes, qué del desarrollo de las competencias, qué de la educación para la ciudadanía, qué de la democracia, qué de los valores, que de la solidaridad, qué del compartir y pensar en el otro, y muchos más por qué sin respuesta? Conocimiento y práctica, saberes aprendidos y experiencias vividas, vocación y desempeño profesional desde la educación para aportar y acompañar a los alumnos, a los padres de familia, con otros profesionales para trabajar interdisciplinariamente.
En esta situación debería romperse la dinámica asignada a la dirección, que está ceñida a la normatividad, directivas y leyes, pues los principios que guían su práctica, como que deberían renovarse centrados en facilitar el ejercicio de los derechos de los estudiantes, docentes, padres de familia y comunidad, garantizando la participación activa de todos los miembros de la comunidad educativa en la gestión, en el funcionamiento de la institución educativa. en la gestión, en lo pedagógico, enriqueciendo el clima institucional y la convivencia y en su compromiso social y comunitario. La identidad de una institución educativa está dada por “… un director siempre presente y en todo (en lo académico, técnico y humano), autonomía técnico pedagógica del establecimiento, la existencia de una fuerte cultura escolar, calidad humana y profesional del profesor que cumple un rol fundamental para la efectividad escolar…”.( Alvariño, C. y otros (2000, p. 10) Podríamos agregar lo que Aguerredondo reflexiona: ““las gestiones educativas tienen más probabilidad de ser efectivas cuando: son capaces de transmitir prioridades claras que ordenen la tarea de toda la unidad escolar; se focalizan sobre lo académico. Para esto requieren de un currículo estable, bien definido, ordenado, estructurado y bien diseñado; instalan prácticas de evaluación y seguimiento permanente. Esto permite localizar los puntos urgentes y tomar las decisiones adecuadas, genera un clima positivo y seguro como también una comunidad ordenada que se expresa en altos niveles de cohesión… ”.(Aguerredondo, 1996, p.87) Por ello Pérez, M. J. y Hernández, M. (2000, p.1022) manifiestan que “… el papel del directivo se hace más complejo, ya no se trata sólo de administrar correctamente los recursos y ejercer con equidad la jefatura del personal; ahora hay que ser un líder pedagógico y también fomentar la participación de la comunidad educativa… No puede darse una escuela de calidad sin que sea liderada con calidad, así la dirección será un factor de eficacia pero también un elemento clave para la mejora del centro”. En suma, el director de la institución educativa especialmente en este momento de emergencia orienta y da unidad al trabajo docente; planifica y por consenso con los docentes realiza la promoción y ordenamiento de los alumnos. También debería analizar con los docentes los problemas de enseñanza; rendir cuenta a la comunidad de los trabajos asumidos y los resultados para alcanzar las mejoras en la enseñanza.
Un trabajo directivo debería ser acompañado por los técnicos y especialistas como soporte técnico pedagógico del proceso educativo. La emergencia debería permitir hacer transformaciones en libertad, pero respetando objetivos y términos de una buena educación.
3. Aportando desde la emergencia. Sea el pretexto la emergencia ambiental, para responder desde la educación a la reconstrucción no solo material sino social de las zonas que sufren en nuestro país. Sea esta oportunidad para reconstruir una buena educación, aquella con la que fueron formadas las generaciones con identidad, que se forjaron queriendo a su tierra y aspirando a ser profesionales para aportar a su desarrollo. Las herramientas diseñadas y desarrolladas por nuestros profesionales especialistas están dadas y deberían ponerse en práctica.
En este escenario la función del director es central, formando equipo con los docentes.de la institución educativa. En este sentido sería necesario recordar que ““la amplitud y el grado de éxito o eficacia de un director radican en su conocimiento y capacitación para las relaciones interpersonales, el trabajo con grupos y el manejo de la dinámica social dentro y en el entorno de la organización. El director de una organización de aprendizaje debe desarrollar y usar habilidades interpersonales y sociales eficaces en el trabajo con todos; (…) el director de una organización de aprendizaje debe desarrollar y usar efectivamente las habilidades necesarias para trabajar con variedad de grupos de diversos tipos y tamaños en tareas o problemas de diversa índole por el bien de la organización, de sus aprendices y de la sociedad; la consecución del desarrollo de los miembros así como la extensión y el realce de la cooperación en los problemas y el trabajo de una organización son factores decisivos para la eficacia y el éxito de su director, los directores de organizaciones educativas deberían ser conscientes de que el cómo se comportan, sus valores, su ética, su carácter y por otro lado el cómo trabajan con los demás es esencial”, (Immegart, G. L. (2000, p. 63) En: Educación de Calidad. Ministerio de Educación Nacional – Colombia 2012)
En la emergencia se requiere una institución educativa rehabilitada que tenga como objetivo la promoción de la mejora de la comunidad, mediante la formación de ciudadanos libres, críticos y responsables, que demanda el país camino a su desarrollo equitativo, democrático, solidario. Que promueva el conocimiento y saberes que la modernidad y desarrollo de la región y el país requieren. La institución educativa debería ser consciente del contexto en el que se encuentra, la misión diseñada en su PEI revisado y actualizado post emergencia, como institución social y como organización. Todo ello exige cambios externos e internos que guarden coherencia con los cambios culturales de lo local y regional. Todo ello demanda un comportamiento ético, fundamentado en valores democráticos y solidarios.
La emergencia en educación es un reto para la dirección, los docentes, los alumnos, la comunidad educativa. Ser profesionales en el trabajo, en el desempeño para desarrollar un Proyecto Educativo Institucional, que sea creación del colectivo y no copia sin alma de otros vecinos. El reto desafía, espera y demanda. Educación debe dar el primer paso e indicar que el camino es el desarrollo equitativo y solidario. # Una sola Fuerza (09,04,17)