08
AUG
2017

No eduques a mis hijos

Imaginemos un colectivo de padres de familia integrado por mineros ilegales, empresarios inescrupulosos, transportistas informales y funcionarios corruptos que solicitan que se deje sin efecto la parte del Currículo Nacional de Educación Básica que enseña que el Perú es un estado de derecho democrático, con leyes que se respetan y delitos que se castigan.
Dicen que no han sido consultados, que se está imponiendo una manera de entender la vida social y que se induce a respetar normas; no quieren que sus hijos sean obligados a cumplir reglas o a respetar los derechos de otros. Su consigna es: “Todo vale. No eduques a mis hijos”.
De manera similar, el colectivo “Con mis hijos no te metas” pretende que los jueces suspendan el Currículo Nacional, por su rechazo particular a la educación sexual integral, a la no discriminación y a la igualdad por género.
No quieren que sus hijos aprendan que la sexualidad es un fenómeno complejo con manifestaciones biológicas, afectivas, cognitivas y conductuales; no quieren que discutan las desigualdades de género que perjudican a las niñas y a las mujeres, ni que reconozcan y respeten la existencia de individuos cuya sexualidad se manifiesta de una manera distinta.
Los jueces de este caso deben tener en cuenta que el MINEDU es garante del cumplimiento de la obligatoriedad de la Educación Básica, que debe incluir la educación sexual integral, la no discriminación y la igualdad por género, por mandato de leyes y compromisos internacionales vinculantes.
El currículo tiene que propiciar la sana convivencia, la valoración de la diversidad y la inclusión de todas las personas, sin discriminaciones. Por eso sus contenidos tienen que ser definidos por la sociedad en su conjunto, representada por el Estado, y no por un grupo con intereses particulares.