No más universidades

Por Teresa Tovar Samanez
Publicado originalmente en Diario Uno

Los sectores retardatarios y su expresión política en el Congreso quieren lograr carta blanca para la creación de universidades sin planificación ni control de calidad. Lucrar con la educación superior sin rendir cuentas ha sido posible durante más de una década. El número de universidades se ha duplicado en los últimos 18 años, de 72 a 143. No es casualidad. Los regímenes de Fujimori y el Apra permitieron su proliferación y viabilizaron que tuvieran fines de lucro (DL 882).

“Tenemos 979 620 alumnos en la universidad privada y sólo 300,000 en la pública” / Foto: Peru.com

Recién en el 2012 se establece la moratoria para la creación de nuevas universidades y el 2014, la Ley Universitaria coloca un pare al negocio y a la estafa. Se establece que toda universidad, pública o privada, debe cumplir condiciones básicas de licenciamiento. El plazo de la moratoria ha vencido en diciembre y hoy el fujimorismo y el Apra quieren sepultarla. Incluso están surgiendo nuevas universidades que podrían ser instrumentos de lavado de activos (Joaquín Ramírez, de Fuerza Popular acaba de crear su propia universidad Juan Pablo II).

La universidad está dejando de ser un derecho para convertirse en un privilegio. Antes la mitad de las universidades eran públicas y hoy las dos terceras partes son privadas. Cinco de cada 10 jóvenes de los estratos económicos altos accede a la universidad, pero sólo 1 de cada 10 jóvenes pobres lo logra. Tenemos 979 620 alumnos en la universidad privada y sólo 300,000 en la pública (2015). Entre 1960 y el 2008 el porcentaje de ingreso a las universidades públicas se ha reducido de 37% en a 18%, mientras que se ha incrementado de 37% al 75% en las privadas.

Simultáneamente, hay un abandono y precarización de la universidad pública que se refleja en bajos sueldos docentes y escaso presupuesto, sobre todo en investigación e innovación tecnológica. Este año su presupuesto se ha incrementado en 14%, cifra menor que el incremento general del presupuesto educativo, el cual es también limitado (estamos lejísimos del 6% del PBI establecido como meta nacional).

En este contexto, la moratoria de creación de nuevas universidades es urgente. Debe ser acompañada de un debate de fondo sobre la articulación de la universidad con las necesidades de desarrollo nacional y regional. Son fundamentales además, tanto el fortalecimiento de la ley universitaria dotando de mayor autonomía a la SUNEDU, como la dotación de mayor presupuesto para la universidad pública.