Adiós al machismo en las escuelas. Ahora es ley.

Por Teresa Tovar Samanez

“El machismo no debe existir” dijo el Premier Del Solar en el Congreso. Saludó la ratificación del enfoque de género en el currículo nacional y anunció la aprobación de la Política Nacional de Género (PNG). Esta política rige para todos los sectores, incluido educación.

Es mandato legal no solo asegurar igual acceso y oportunidades para las mujeres en las escuelas, institutos y universidades. También lo es garantizar una enseñanza de la igualdad de género, así como escuelas sin patrones y estereotipos discriminatorios y libres de violencia contra las mujeres.

Foto: Getty Images

La PNG afirma que

“El sistema educativo continúa reproduciendo modelos de feminidad asociados a lo doméstico, delicado, frágil y sumiso, así como una masculinidad vinculada a la virilidad, la autoridad y la fuerza. A los hombres se les educa para manejar el poder, mientras que las mujeres son instruidas para que reproduzcan el rol maternal y doméstico en las distintas actividades que desarrollen”.

Señala que hay un vínculo entre la educación machista y la violencia contra la mujer, que termina naturalizándola. Ilustra esto con cifras: 44% de la población está de acuerdo con que las mujeres que descuidan a sus hijos merecen ser castigadas por su pareja y 39% piensa que la mujer infiel también lo merece.

La PNG propone un Objetivo específico para cambiar la cultura:

“Reducir la incidencia de los patrones socioculturales discriminatorios en la población” (Ob.6). Para concretarlo ordena medidas como: desarrollar contenidos educativos específicos y fortalecer capacidades en igualdad de género en la educación básica; difundir conocimientos sobre los patrones discriminatorios contra las mujeres; e implementar la educación sexual integral.

De hoy en adelante los docentes deberán ser formados en un enfoque no sexista. Ellos y las familias serán capacitados en sexualidad desde un enfoque de igualdad de género y de derechos humanos.

Las metas también se diversifican. Más allá de la matrícula paritaria por sexo, ahora se plantea para el 2030 reducir a 37% la tolerancia hacia la violencia y a 7,2% el embarazo adolescente (hoy de 55% y 13,4% respectivamente).

Niñas que estudien sin violencia ni sumisión podrán realizarse y empoderarse. Por ello otras metas de la PNP son 40% de congresistas mujeres y paridad de ingresos y salarios de hombres y mujeres.

Toca ahora que el Estado le ponga fuerza y voluntad para concretar y asegurar este importante avance, y que desde la sociedad vigilemos su cumplimiento.