Aprender en el siglo XXI

Por: Luis Miguel Saravia

1. Advertencias e invitaciones. Haber ingresado al siglo XXI planteó a la educación muchos interrogantes, sin embargo las respuestas llegaban vía los ofertantes de la tecnología y sus novedades. El caso era que la oferta venía con la novedad de simplificar las cosas y aprender de manera más fácil sobre temas complejos. Intuíamos que algo sucedía por la manera cómo las empresas se adaptaban a los nuevos tiempos en una transición que se producía en el campo productivo, tanto rural como urbano. La repuesta pedagógica ha demorado mucho y está a la zaga de lo que demanda la educación en el nuevo siglo. Se ha planteado cambiar el sistema educativo, pero no ha pasado de ser una buena intención. La educación en el país no ha dejado de ser tratada como un “coto” político, del cual todos quieren obtener beneficios, sin tener en cuenta que es un campo muy especializado y sensible a los cambios que se realizan en el plano del conocimiento, del aprendizaje y de la formación de ciudadanos, y no sujetos dependientes y fuerza de trabajo de los modelos económicos vigentes. Este sino que persigue a nuestra educación nacional, solo podrá ser cambiado por la actitud y sapiencia de una sociedad y de organizaciones que asuman de manera prospectiva la auténtica educación que requiere el país, fundada en nuestra identidad, diversidad y valores.

2. Aprender a aprender. El informe Delors (http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF) hace referencia a esta frase que vista hoy, debe leerse como la capacidad de conocer, organizar y auto-regular el propio proceso de aprendizaje. Supone desarrollar la meta-atención (la conciencia de los propios procesos para atender lo importante) y la meta-memoria (la conciencia de los propios procesos para captar y recordar la información). (Competencia del siglo 21 http://www.fod.ac.cr/competencias21/index.php/principios-de-ensenanza-y-aprendizaje/14-competencias/fichas/9-aprender-a-aprender#.XMjDWzAzbcc).

Por ello cuando se aprende a aprender se van descubriendo mecanismos de estudio, su manejo y las innovaciones que requiere. Cuando se aprende a aprender, la persona transita más allá de lo académico y el día a día personal, así como al desempeño laboral. Tanto en la escuela como en el desempeño profesional el aprender genera sus propias preguntas previas en el desarrollo del aprendizaje, evaluando cómo se va aprendiendo y cómo mejorar lo propuesto.

De manera simple y sincronizada se va descubriendo la creatividad, las diversas formas de abordar y desarrollar el tema e innovar, de construir, modificar, transformar conceptos. Esta forma de aprender permite que se generen ideas originales, interpretar de diversas formas situaciones y objetivarlas en la construcción de una variedad de respuestas ante un problema analizado. De esta manera se va desarrollando lo que se conoce como pensamiento crítico, que hará posible interpretar, analizar, evaluar, construir conclusiones, y explicarlas claramente. También plantear y considerar problemas y construir alternativas viables y eficaces. Esto se denomina resolución de problemas.

Para realizar todo ello se acude al uso de herramientas tecnológicas y digitales que permiten explorar, crear, comunicarse y producir. Adicionalmente se suma la utilización de la información de manera eficiente, se la evalúa de manera crítica y se la emplea de forma creativa y precisa.

El aprender a aprender permite que el educando desarrolle también capacidades de planeamiento, fijación de metas, encarar obstáculos, desarrollar resiliencia, tolerancia y decisión. Facilita los elementos que se requieren para tomar medidas y actuar en la perspectiva del propio bienestar y valorar al otro. Todo conduce a la asunción de un rol activo, reflexivo y constructivo con el entorno inmediato, con la comunidad local, regional, nacional y global, articulados con los derechos humanos y los valores éticos universales. El entramado que se va tejiendo entre el conocimiento, el aprender y el decidir permite, además, la formación de una ciudadanía fundada en derechos y deberes, en valores y convicciones; en saber discernir cuando se trata del bien común.

En suma, aprender a aprender permite adquirir y desarrollar distintas maneras de pensar, de trabajar, de vivir en el mundo. Todo centrado en principios de la enseñanza de las competencias que el actual siglo exige: colaboración con otros; aprender haciendo; aprender de acuerdo a las necesidades e intereses propios, incorporación de la tecnología y generación del propio aprendizaje.

En este escenario, el rol del docente y del estudiante se modifica y cambia. La enseñanza deja de estar en la transmisión de información y se enfoca en el desarrollo de la capacidad de los estudiantes de construir su propio aprendizaje y producir conocimiento con él. “Los docentes y los estudiantes se convierten en colaboradores. Todos aprenden y todos enseñan en diferentes momentos” (Fullan y Langworthy, 2014 A Rich Seam. How New Pedagogies Find Deep Learning. Pearson. Disponible en http://www.michaelfullan.ca/wp-content/uploads/2014/01/3897.Rich_ Seam_web.pdf). En suma el reto educativo del presente siglo es formar personas con capacidad de contribuir al bien común, con el desarrollo de mayores habilidades analíticas y comunicativas, resolver problemas, ser creativos e innovadores, ser solidarios con los demás.

3.¿Por casa cómo vamos? La inconcebible incomprensión de las autoridades políticas para entender que la educación es un proceso, hace que vayamos de tumbo en tumbo. Tratamos de avanzar, pero los apetitos políticos disfrazados de “fiscalización” interrumpen la gestión que realiza el sector. ¿Pueden los políticos llegar a entender lo educativo más allá de un enjuiciamiento lejano a la pedagogía, a la metodología, a la filosofía, en un país diverso como el nuestro? Si bien en esta incomprensión se cruzan las demandas laborales por un trabajo abnegado y poco reconocido, es bueno reconocer que ellas no causan el malestar que atenta contra el proceso enseñanza-aprendizaje de los educandos.
En este ambiente vemos como positiva la iniciativa de la actual gestión cuando convoca a los gobiernos regionales y locales a un compromiso nacional por los aprendizajes. (EL Peruano10.04.19) para que los niños y jóvenes desarrollen su máximo potencial. “Este compromiso busca una alianza estratégica y un cambio de visión en la forma en que hemos venido haciendo las cosas para comenzar a construir esas propuestas de mejora con las autoridades regionales”, anotó durante una reunión con directores de DRE y UGEL, así como con gerentes regionales de educación, en la cual dio a conocer los resultados oficiales de la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) 2018”. Este compromiso es tarea de los maestros, los directores, las autoridades de las direcciones regionales de Educación y UGEL, de las gerencias, del Minedu y, por supuesto, de las familias y de la sociedad en su conjunto. Al respecto ha dicho la Ministra Pablo “Necesitamos hacer una gran cruzada, un compromiso nacional por mejorar los aprendizajes, y debemos estar unidos porque los que más pierden en situaciones de tensión, politización e inestabilidad son los más pequeños”. (EL PERUANO10.04.19)
Los temas mencionados en el parágrafo 2, sin duda forman parte del Currículo Nacional y los docentes han sido capacitados para su desarrollo, sin embargo queda pendiente una reflexión que abarque todo lo que el aprender a aprender y la digitalización puede aportar al proceso educativo. En nuestro país -y menos en educación- no se discute sobre digitalización. ¿Por qué? “Me parece que es una visión muy local. Tiene que ver con la resistencia al cambio, por no entender bien el impacto de este asunto, por considerarlo un tema menor o calificarlo de “movidita tecnológica”. Pero es todo lo contrario, es una gran revolución cuyo impacto pretenden minimizar. Pero el principal problema es que este comportamiento no es solo de la gente común, sino de muchos líderes y de la clase dirigente, tomadores de decisiones. No entienden nada y son los que tienen que decidir al respecto.” (Entrevista a Maité Vizcarra por Bruno Ortiz Bisso El Comercio, 21.03.19). Preguntada ¿por qué? responde que probablemente no están pensando en digital. Y continúa: “…ser digital es convertirse en una persona abierta a nuevas experiencias, flexible, con intenciones de escuchar y aprender del otro, de ver modelos, adaptarlos y hacerlos suyos. Pero si se sigue pensando como en el siglo pasado, en analógico, si crees que tu palabra es la única verdad, entonces hay una contradicción.” … “Cuando se piensa realmente en digital, hay que estar abierto a la experimentación, abierto a que se cometerán errores y abierto a que uno no es el dueño de la verdad absoluta.”

Estamos muy mal si aceptamos complacientes lo que se viene proclamando en los discursos. Tenemos unos 20 años de retraso y seguimos creyendo que con la dotación de computadoras en las escuelas estábamos solucionando el problema y no hubo preocupación en formar de manera paralela a los docentes. En algunos casos se preocuparon o pusieron más énfasis en el software o en un aparato, sin pensar más allá. Y si esto sucede en educación nos encontramos con una realidad preocupante, pues empezamos el tema de la innovación en el 2012 y la aguja no se mueve, porque todo el asunto político (como es común en Latinoamérica) nos tiene absorbidos, no se generan otros espacios que permitan ampliar la agenda. Casi todos estamos concentrados en la cosa menuda y los grandes temas nos están afectando tanto que como país nos estamos volviendo irrelevantes.(Glosado de entrevista a Maité Vizacarra). Es lamentable que creamos que los educandos de las ciudades que nacieron con las cabinas de internet, TV por cable y celular en casa, ya están en la era digital y utilizan la tecnología. Un espejismo que nos debe avergonzar, pues seguimos como país estando en los últimos lugares a nivel mundial. No hemos reflexionado, o reflexionamos poco pedagógicamente sobre el impacto de la digitalización en los procesos educativos y cómo nos va a servir. La Inteligencia artificial y la digitalización ya tocaron la puerta y están redefiniendo trabajos. Esto requiere una mejor educación, pues el cambio en la forma de aprender tendrá impacto social.

El esfuerzo de los docentes es encomiable, pero falta aún una reflexión que sintonice con una actualización del debate que se viene dando sobre las competencias educativas del siglo XXI y cómo se introduce en contenidos y actividades del proceso educativo. Eso lo demandan la infancia y la juventud, que serán los sujetos y los protagonistas de los cambios que se darán en los nuevos escenarios de nuestro país diverso e intercultural. ¿Cómo se desarrolla el aprender a aprender en nuestro país? ¿Es suficiente lo que se alcanza mediante el currículo? ¿Nuestros docentes están a la altura de las demandas y nuevos retos? El tiempo que debe dedicar la autoridad de educación no puede interferirse con maniobras políticas sin sentido. El nivel del tratamiento de lo educativo en el país se ha reducido. ¿Hasta cuándo?