Date:March 22, 2019

Aprender

1. No es solo una palabra. Es un verbo, que puede ser transitivo o intransitivo. Es transitivo cuando se refiere a retener una cosa en la memoria. Es intransitivo cuando se adquiere el conocimiento de algo por medio del estudio, el ejercicio o la experiencia. En educación Aprender es la acción de adquirir y retener conocimiento, habilidad o información sobre alguna materia. Aprender significa adquirir conocimiento a través del intelecto o de la experiencia. El Informe Delors cuando aborda el tema se refiere a los cuatro pilares de la educación: aprender a conocer; aprender a hacer; aprender a vivir juntos; aprender a ser; abre el horizonte pedagógico y advierte

“Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un todo. En esa concepción deben buscar inspiración y orientación las reformas educativas, tanto en la elaboración de los programas como en la definición de las nuevas políticas pedagógicas.” (DELORS, Op.Cit. Cap.IV)

¿Qué hemos hecho desde nuestro sistema educativo para investigar y hacer posible el aprender desde una realidad diversa y multicultural? A los resultados habría que atenerse. Mientras, siguen resonando estas palabras como una advertencia a la que no se le ha prestado la debida atención, sino se la toma como una mera consigna. Lo advertía Delors “El siglo XXI, que ofrecerá recursos sin precedentes tanto a la circulación y al almacenamiento de informaciones como a la comunicación, planteará a la educación una doble exigencia que, a primera vista, puede parecer casi contradictoria: la educación deberá transmitir, masiva y eficazmente, un volumen cada vez mayor de conocimientos teóricos y técnicos evolutivos, adaptados a la civilización cognitiva, porque son las bases de las competencias del futuro. Simultáneamente, deberá hallar y definir orientaciones que permitan no dejarse sumergir por las corrientes de informaciones más o menos efímeras que invaden los espacios públicos y privados y conservar el rumbo en proyectos de desarrollo individuales y colectivos. En cierto sentido, la educación se ve obligada a proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo y en perpetua agitación y, al mismo tiempo, la brújula para poder navegar por él.  ¿Cuál ha sido nuestra respuesta? Pasan los días, pasan los años y lo que se sembró, se empezó a agostar, pues se priorizó desde la otra orilla: gestión, infraestructura, inversión, cerrar brechas antiguas -pretexto distractor- y dejar de lado lo sustantivo, el aprender de niños y jóvenes.

2. Un Informe como campanada. Se trata del Informe sobre desarrollo mundial 2018: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación.  Importante aporte en este período de vertiginosos cambios económicos y sociales. En la pág. 24 con el título Hacer realidad la promesa de la educación, se señala

“…la grave crisis del aprendizaje que afecta a prácticamente todos los países en desarrollo, y se pone de relieve el hecho de que la escolaridad sin aprendizaje constituye tanto una oportunidad desperdiciada como una gran injusticia.”

Los años de alcanzar la mayor cobertura de matrícula en las escuelas, hicieron creer que se estaba educando. Pero se constata lo que los docentes opinaban, que con gran cantidad de matriculados, no se llegaba a un aprendizaje sostenido. Sin dejar de referirse y su mensaje aliado con el modelo económico se dice, por ejemplo que es necesario “Garantizar que las niñas vulnerables puedan asistir a la escuela secundaria es otra inversión fundamental en capital humano”. Pero no se trata solo de ello. La escolarización sin aprendizaje no es solo una oportunidad desaprovechada. Esa bandera ondeó por décadas pensando que era lo fundamental. ¿Hasta cuándo no se aceptará que sin aprendizaje la educación no es factor para luchar contra la pobreza y menos alcanzar la equidad tan pregonada y nunca alcanzada? ¿Por qué mejorar el aprender en la escuela no puede sostenidamente ser prioritario? Hubo cierto regocijo por resultados de la prueba PISA (entre 2009 y 2015), pero a decir del Presidente del Consejo Nacional de Educación “el ranking de la prueba Pisa no vale absolutamente nada.” El aprendizaje mejora cuando existe una acción concertada entre política pública y reforma del sistema.

Es evidente que existe una crisis del aprendizaje. Las razones según el Informe Mundial 2018, son de tres dimensiones. La primera, los resultados de aprendizaje poco satisfactorios indican que su mejora sea lenta y repercuta en todo el sistema. La segunda: el quiebre de la relación enseñanza-aprendizaje, porque los educandos no llegan a la escuela preparados para aprender (malnutrición, enfermedades, poca inversión parental, pobreza y derivados; docentes sin competencia ni motivación para enseñar de manera eficaz; los insumos no llegan a las aulas, o cuando se cuenta con ellos no tienen efecto en el aprendizaje; mala administración y gobernanza también atentan contra la buena escolarización). Asociado a ello la ineficacia de las direcciones de escuela no ayudan a los docentes a resolver problemas relacionados con los procesos enseñanza-aprendizaje. La tercera dimensión de la crisis son sus casusas sistémicas más profundas -algunas invisibles- que distraen a docentes de la atención que deben prestar al aprendizaje. Una de ellas es el funcionamiento técnico del sistema educativo. No permite alinearlo de manera sostenible en torno al aprendizaje. Además la intervención de los políticos para hacer sentir su poder y conseguir tener una clientela para obtener ventajas. Por ello encontramos a funcionarios que son eficientes en mantener contentos a políticos, en lugar que el aprender sea lo prioritario en función de los estudiantes y de los docentes.

Si bien el Informe ahonda más sobre estos temas y los compara con otros países, también sugiere medidas políticas para intervenir en esta crisis y empezar a salir de ella. Sugiere, primero, aprender más, de manera que su mejora sea sobre el nivel de aprendizaje, y su objetivo sea formal y medible. Segundo, buscar el diseño de políticas con la finalidad que las escuelas estén al servicio del aprendizaje de los alumnos y alumnas. Tercero, construir alianzas y organizar a los actores, de manera que todo el sistema beneficie del aprendizaje. ¿Alguien desarrolla esta propuesta en el Ministerio y la discute con los funcionarios de las regiones? Pocos en el magisterio conocen el documento, que fue presentado en Lima el 16 de noviembre de 2018 por el Banco Mundial y el Consejo Nacional de Educación. El Presidente del CNE expresó en el panel de comentarios “…el sistema educativo actualmente no tiene el propósito de educar a las personas; y eso tiene que cambiar”. Dijo además “que el tema profesional en los docentes es clave para su revalorización y que tenemos que aprender a lidiar con la diversidad de opiniones sobre la Educación, lo cual tiene un valor en sí mismo y no solo es un instrumento para el crecimiento económico.” (http://www.cne.gob.pe/noticias/banco-mundial-y-cne-presentan-informe-sobre-promesa-de-la-educacion/). Conceptos y palabras al viento, pero cuyo significante tiene mucho de significado para la política educativa nacional. En educación debe jugarse “en pared” entre lo político, lo técnico, los contenidos y actores, preservando y respetando la responsabilidad del Estado en el desarrollo de la política educativa. Hasta hoy, quien pone el tema educativo, es la coyuntura, a través de los medios y no el Estado. ¿Por qué renunciar a la capacidad pensante de los educadores -académicos y docentes de aula- cuando se requiere decisiones importantes? Nos “vendieron” el discurso de la calidad educativa y pasó la moda. Pasaron las presiones y la palabra fue reemplazada por gestión eficiente. ¿Qué resultados se tiene? Preguntar a los docentes activos y jubilados y sabrán lo que es canela. No existe reflexión sobre política educativa, sino buscar respuesta a emergencias que la coyuntura pone en el tapete y luego no hay tiempo para abordar lo sustantivo y trascendente en un sistema educativo que requiere dinámica para responder a un país diverso e intercultural.

3. ¿Qué conoce el docente de este Informe? Consultados/as lo ignoran, salvo una reseña aparecida en medios. ¿No se utilizó en ninguna conferencia de capacitación de docentes? ¿Este informe se alcanzó a funcionarios y técnicos de las UGEL? ¿Y a los directores y docentes? En fin. No sigamos hurgando en lo que pudo haberse hecho y no se hizo. ¿Por qué no pensar en que la información sobre temas educativos, sobre todo aquellos que actualizan a los docentes, les llegue oportunamente? La mejor forma de capacitar y actualizar a los docentes directivos y de aula es proporcionándoles información profesional y materiales que les permitan replantearse sus formas de enseñar y preparar a niños y jóvenes. En este sentido es necesario que el aprendizaje vuelva a ser el eje de los esfuerzos dirigidos a promover la educación. Las reflexiones realizadas en la transferencia del cargo por la nueva Ministra de Educación Flor Pablo son enfáticas y es necesario recordarlas y difundirlas “No hay cambio educativo ni transformación sin los maestros, y si la meta es desarrollar el máximo de nuestro potencial, tenemos que trabajar con ellos”. Una tarea que demanda conocimiento, esfuerzo, liderazgo, conducción y desarrollo de capacidades profesionales en las regiones y en las localidades donde exista una escuela. Porque “la escuela es el eje de la descentralización educativa porque allí se presta el servicio”. (https://elperuano.pe/noticia-flor-pablo-no-hay-cambio-educativo-sin-maestros-76531.aspx). ¿Y cómo están nuestras escuelas?

Los tiempos están cambiando vertiginosamente y por ello, se exige una educación que brinde a la nuevas generaciones horizontes amplios en el aprendizaje de nuevos conocimientos pero con firmes fundamentos pedagógicos. En una publicación Educación 3.0 se daba a conocer las tendencias educativas de 2019 (Blockchain, Visual Thinking, realidad virtual y aumentada o escape room.) Sin duda docentes versados en TIC saben de qué se trata ¿y los demás docentes, por qué no? ¿Por qué la capacitación de docentes se reduce a la demostración de transferencia de técnicas y de un vocabulario que proviene del modelo económico y tenemos a los docentes hablando de formar emprendedores, empoderamiento y no de ciudadanía, de formar ciudadanos, de democracia, equidad, solidaridad en educación?

APRENDER en 2019 como eje central del sistema educativo debería ser el indicador de que nuevos tiempos llegan al sector, poniendo énfasis en el rescate pedagógico del proceso enseñanza-aprendizaje. Esto significa interesarse más por el aprendizaje y sus procesos en el aula y el nivel de desarrollo que van adquiriendo los estudiantes. Y por supuesto poner el acento en las competencias, que permitirá a los alumnos aprender aquellos conocimientos que le sirven y servirán, que son útiles y los motivan, que los hacen expertos/as. Aprender en estos momentos significa hacer evidente el aprender a aprender, que no es sino desarrollar la capacidad de conocer, organizar, y regular el propio proceso de aprendizaje. Significa promover en los alumnos/as el desarrollo de capacidades para vivir en una determinada sociedad, comprenderla y comportarse de manera justa, solidaria, responsable, fomentando la creatividad y la innovación. Aprender a aprender supone ejercitar la memoria, la atención, el pensamiento de tal manera que se aprovechen las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida. El aprender no concluye nunca. Se nutre con la experiencia, que a su vez entrelaza habilidad, capacidad y aptitud para el trabajo. “En educación, lo peor que podemos hacer es borrón y cuenta nueva. Donde las cosas estén funcionando bien, vamos para adelante. Donde haya que mejorar, se mejorará. Y donde haya que cambiar, se cambiará” Le tomamos la palabra, señora Ministra de Educación. Buena gestión.