Date:April 29, 2019

Comedia y drama en educación brasileña

Por: Luis Miguel Saravia

1. Tercera llamada y al escenario. Desde que tomó el poder el 1 de enero, Bolsonaro prometió desarrollar cuatro ejes: relaciones internacionales, economía, seguridad, educación. En lo primero, privilegió la relación con Estados Unidos, Chile e Israel. Esto como una ruptura con la diplomacia de los gobiernos de izquierda, centrada en el acercamiento sur-sur. En economía las privatizaciones y concesiones y los recortes presupuestarios para sanear las cuentas públicas no han funcionado. Las primeras licitaciones, de 12 aeropuertos y el tramo de la vía férrea norte sur, fueron exitosas, pero el proyecto de reforma de las jubilaciones aún no empieza. En seguridad prometió lucha contra la criminalidad y corrupción. Sólo ha logrado una ordenanza que facilita la tenencia de armas y flexibilizar su porte. La lucha contra la corrupción está obstaculizada por el impase entre los diputados y el ejecutivo de la ley anticrimen. En educación se percibe desorden y retroceso. Bolsonaro opina que los manuales escolares propagan visiones marxistas y la “ideología de género”. El Ministerio de Educación está polarizado debido a luchas intestinas. Es tan evidente la desazón que Bolsonaro a fines de marzo declaró “Tenemos que resolver el tema de la educación, realmente no están saliendo las cosas allá.” (El Observador, 09.04.19)

2. Ministro de Educación. Indudablemente, siendo la tierra de Paulo Freire y de otros prestigiosos educadores, ninguno era del agrado del poco instruido presidente. Su entorno, plagado de ambiciosos de poder y con ansias de virar el timón educativo, no contaba con la persona “adecuada” a la filosofía del presidente Bolsonaro. Según Folha de Sao Paulo (Infobae, 23 de 11.18) su nombramiento llegó un día después de que la poderosa bancada evangélica mostrara su rechazo al educador Mozart Neves, cuya designación fue dada como prácticamente hecha el miércoles por varios medios. Pero el perfil moderado de Neves -director del Instituto Ayrton Senna y quien, según la prensa, mantiene incluso buena relación con el excandidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad- desagradó a este sector que defiende el polémico proyecto de la “Escuela sin partido” y la lucha abierta contra la ideología de género.

Ante esta circunstancia Bolsonaro reiteró la importancia estratégica de la cartera de Educación para el gobierno que encabezaría a partir del 1 de enero. “La escuela es el lugar donde se aprende Física, Matemáticas, Química… para hacer que en el futuro tengamos un buen empleado, un buen patrón y un buen liberal. Ese es el objetivo de la educación”, aseguró en declaraciones recogidas por la estatal Agencia Brasil. Y optó por Ricardo Vélez Rodríguez, cuya designación anunció por twitter: “Quería comunicarle a todos el nombramiento de Ricardo Vélez Rodríguez, filósofo autor de más de 30 obras, actualmente Profesor Emérito de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército, para el cargo de Ministro de Educación”

Vélez Rodríguez es un colombiano naturalizado brasileño. El currículo de este señor fue presentado por el mismo Bolsonaro: Se graduó en Filosofía por la Universidad Pontificia Javeriana en 1964 y luego en Teología en el Seminario Conciliar de Bogotá. Es profesor de filosofía, Maestro en Pensamiento Brasileño por la Universidad Católica RJ, Doctor en Pensamiento Luso-Brasileño por la Universidad Gama Filho,Post – Doctor por el Centro de Investigaciones Politicas Raymond Aron, París, con amplia experiencia docente y gestora. (Glosado de Folha de Sao Paulo).

El nombramiento de Vélez llegó un día después de que la poderosa bancada evangélica -clave para la elección de Bolsonaro- mostrara su rechazo al educador Mozart Neves. (Agencia Brasil. Con información de AFP. (23.11.18).

3. Navegando al “allá va”. A comienzos de abril Bolsonaro cesó al Ministro de educación R. Vélez Rodríguez. ¿Por qué fue cesado? No hay información. Pero sí hechos que se adicionan. El último fue el que causó polémica, cuando el ministro afirmó que el narcotraficante colombiano Pablo Escobar dio ejemplo en cómo acabar con el narcotráfico en las escuelas. En marzo había dicho: “La gestión cívico militar aleja al traficante de drogas. El traficante de a pie. ¿Por qué? El traficante quiere una mano de obra barata. Era lo que hacía Pablo Escobar en Medellín. La misma cosa”. El ministro Vélez fue reemplazado por el profesor Abraham Weintraub, cuyo anuncio hizo también Bolsonaro vía twitter: “Abraham es doctor, profesor universitario y posee amplia experiencia en gestión y el conocimiento necesario para conducir el ministerio”.

El nuevo ministro de educación -Abraham Weintraub- es graduado en economía por la Universidad de San Pablo y master en administración por la Getulio Vargas. Participó activamente en la campaña presidencial y fue una de las piezas claves en el gobierno de Temer. Weintraub de 47años, pasó la mayor parte de su carrera apartado del mundo universitario. Bolsonaro con el nuevo ministro de educación espera “levantar la bandera blanca” entre la conflictiva relación entre militares y partidarios de Olavo Carvalho” (gurú ultraconservador), el filósofo de Bolsonaro. Excéntrico, ignorado por los intelectuales, referente de la nueva derecha brasileña. (El País, 07.01.19), que suele presentarse como la mente que se rebeló contra el supuesto monopolio del pensamiento de izquierdas en la prensa y las escuelas de Brasil. Alude frecuentemente al “marxismo cultural”, una teoría conspiratoria que se apropia de textos del pensador marxista Gramsci para denunciar una supuesta infiltración comunista en instituciones culturales.

Todo ello calza con lo que dijo Bolsonaro en su campaña que “la educación en Brasil ya no será una “fábrica de militantes”. (EFE 04.03.19). Cambiará las “directrices educacionales” que se implementaron en los últimos años con la intención de “formar ciudadanos”. Expresó que hay “algo muy equivocado” relacionado con “las prioridades a ser enseñadas” en los colegios y “los recursos aplicados en el sector”.

4. Educación de Brasil en adelante. Una nota periodística expresa que Al presidente brasileño la banda le queda ancha: su popularidad bajó del 49% al 34% en tres meses. Tan patética es la situación que el propio Bolsonaro se disculpó el 5 de abril por sus errores, pues “no he nacido para ser presidente, he nacido para ser militar”. Semejante declaración explica por qué en los primeros cien días de su gobierno “no da pie con bola”. Prometió concentrarse en la lucha contra el crimen organizado, el analfabetismo y la reforma del sistema de pensiones. Hasta ahora nada, y menos una estrategia para el futuro, salvo que crea que la liberalización del porte de armas constituya una acción importante para la lucha contra el crimen organizado. En relación con el analfabetismo lo que ha dejado el ex ministro Vélez son mil batallas contra sus viceministros, que los llevó a la renuncia. Los grupos evangélicos que lo han apoyado empiezan a desencantarse. Ellos quieren puestos políticos importantes, como la propia cartera de educación, desde donde podrían luchar contra la supuesta ideología de género y la “homosexualización de la sociedad”. ¿No es conocida esta campaña en nuestro país? Súmase a esto la declaración de la ministra de la Familia, la pastora Damares Alvares, que Brasil entra en una nueva era en que los niños vestirán de azul y las niñas de rosado. En resumen “Financial Times” subrayaba en marzo que estas decisiones por las actitudes racistas y sexistas, pero los mercados no estaban preparados para una incompetencia de tal magnitud (Glosado del artículo “Luna de hiel” de Virginia Rosas –Analista internacional. El Comercio12.04.19).

Existe una obsesión del bolsonarismo por acabar con la herencia de Freire y con los movimientos sociales, de manera especial con las escuelas del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra que cuenta con 1.500 escuelas para jóvenes entre 7 a 14 años. 1,100 de estas escuelas han sido reconocidas por los consejos estatales de Educación y Cultura. A estas escuelas despectivamente las llaman “fabriquitas de dictadores”. Además ha dicho que “[Brasil] no puede admitir escuelas marxistas, de leninistas, de bolivarianos que enseñen a los niños a invadir y cometer crímenes. Vamos a cerrar las escuelas y castigar a los responsables del adoctrinamiento”, dijo Luiz Antônio Nabhan García. Un señor que además de ser secretario especial de Asuntos Fundamentales del gobierno, ostenta por gracia de Bolsonaro la representación de los terratenientes” (Con información de El diario de la educación.com 21.02.19).

Estas amenazas no intimidan a los profesores, estudiantes, académicos y educadores brasileños. Tienen confianza en la fuerza de los movimientos sociales para oponerse a las medidas conservadoras y autoritarias del gobierno militar/ evangélico de Bolsonaro. Confían en potenciar la relación entre “educación formal, no formal, movimientos sociales y militancia a la nueva etapa que les toca enfrentar. Existen nuevas amenazas como la investigación que el Ministerio de Educación, con el de Justicia, la Policía Federal, la Contraloría y la Procuraduría General del Estado que ha iniciado una investigación sobre irregularidades en el campo educativo. Tiene sospechas que se vienen utilizando recursos para algo que no interesa a Brasil. Anuncia -como siempre- que pronto habrá nuevas informaciones para “el bien del Brasil”. Bolsonaro ha llamado a esta operación “Lava Jato” en la educación. Lo real es que Bolsonaro ha perdido popularidad y credibilidad. Se percibe una administración paralela conducida por militares de su gabinete, mientras el poder fáctico trata de imponer una especie de parlamentarismo mediante los esfuerzos presidenciales. Ante esto, Bolsonaro responde vía twiters “Sufro ‘fake news’ (noticias falsas) como ese caso del despido del ministro Vélez. Los medios crean narrativas de que NO GOBIERNO, de que SOY TORPE, etc. Usted sabe quién quiere desgastarnos para crear una acción definitiva contra mi mandato en el futuro. Nuestro compromiso es con usted, con Brasil.” (PRENSA LATINA 05.04.19) Su estilo inflexible, misógino, homofóbico, racista y defensor de la dictadura militar (1964-1985) junto al uso y abuso del Twitter, no le funciona en el Congreso, donde no tiene mayoría propia, lo que hace fracasar el plan para reformar el régimen previsional del ultra liberal ministro de Economía, Paulo Guedes, pero con guion del FMI.

Concluyo con una cita de Juraima Almeida, de cuyo texto me he informado y glosado algunas reflexiones “Muchos tiburones, con uniforme o con galera, que alentaron el golpe contra Dilma Rousseff en 2016, rondan el Palacio, en busca de rodearlo y dejarlo en la presidencia pero sólo como jarrón chino constitucional. Él, solito, es capaz de lograr irse del Planalto antes de que finalice su período presidencial, que recién comienza…” (Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico CLAE).

Esta comedia y drama en el escenario de Brasil encierra un guión o plantilla que podría aplicarse a nuestras débil democracia al ritmo y compás de fuerzas retardatarias que pretenden destruir instituciones, reescribir la historia e imponer una manera de educar fundamentalista, bajo el falso dilema de defender a la familia. Si bien en Brasil el espectáculo está en escena, en nuestro país pareciera que ya compraron la franquicia para montar una obra que va contra la educación, la equidad, la solidaridad y recurre a un falso temor en medio de la ignorancia. No se trata solo libros de texto y contenidos, sino de actitudes, de debilitar instituciones, como parte de un guion auspiciado por la corrupción. No lo permitamos