Compromiso con la democracia, la patria y sus instituciones

Por: Luis Miguel Saravia

1. Ausencias. En estos días de aniversario patrio llenos de turbulencias políticas que llevan a debilitar a los poderes del Estado, muchos en silencio y otros por redes sociales, claman por alguien que ponga orden y prioridades. ¿Por qué no asumimos como ciudadanos la responsabilidad de decidir y postular lo que debería hacerse? Se evidencia la carencia de partidos políticos, la ausencia de una comunidad organizada, de nuevos líderes que conduzcan con claridad las exigencias que demanda la Patria en peligro.

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En este tráfago político, el país mira con perplejidad que unos se arropan en las leyes y normas, en comunicados y pronunciamientos, pocos en la reflexión teórica, tratando de promover una pedagogía política. ¿Dónde se quedó la reflexión sensata? ¿Dónde la palabra y el aporte lúcido de la reflexión teórica como medio de divulgación y enseñanza en momentos de desconcierto? Los medios hacen su papel, difunden y un poco esclarecen, pero no acuden a la reflexión de la ciudadanía, que es parte de hacer política no partidaria.

Ausencias notorias de elenco académico pensante del país, que lo consideramos nuestra reserva democrática. ¿Por qué guarda silencio? No se pide pronunciamientos, menos llamamientos a nombre del pueblo, que es espectador pero no protagonista en la escena que vivimos estos días. El gesto de la marcha del 19 J, es importante valorarlo, pero no puede quedarse en arengas reivindicativas, sino en discursos que enseñen que vivimos en democracia y que ella es más que el capricho y tráfico de influencias del poder, de quienes llegaron a él por artimañas y no por el aporte académico-político y menos por el decoro de una vida profesional.

Mucha tinta se ha empleado en titulares y transcripciones sobre el escándalo propiciado por el CNM, por el PJ y por Ministerio Público. Se ha sumergido el discurso y la palabra esclarecedora -que es formadora de ciudadanía- y queda la sensación que vivimos en una sociedad de la especulación, de la prohibición, que no estimula la creación de nuevas ideas contestatarias, que nos obligue a pensar y reflexionar y no a contemplar la memoria de hechos que van sucediendo y copando varias generaciones de peruanos. ¿Que va dejando esta situación política y ética que vivimos los peruanos hoy? El poder judicial corroído por el comején de la corrupción, donde han rodado cabezas de magistrados que llegaron a esos cargos por padrinazgos calculadores, antes que por excelencia profesional y personal. Un vocabulario propio de faites es lo que nos queda de los audios de los magistrados grabados legalmente. Ese vocabulario del hampa ha sido atesorado por quienes deberían ser los defensores de la justicia, para hacer sus negociados judiciales. Una estela de comportamiento delincuencial, mafioso, que dicen mucho de la cultura de estos pseudo magistrados que se encaramaron en las instituciones tutelares de la justicia en el país. Todos perplejos apreciamos cómo se festinaban puestos en concursos amañados. Congresistas que, antes de colaborar en la lucha anticorrupción, desarrollan conductas que en la práctica significan protección a los corruptos.

2. Democracia. ¿Alguien habla de ella hoy? ¿Alguien la defiende? Sí, pero de palabra. En los hechos la democracia peruana ha sido domesticada, devaluada, maltratada, al punto de volverla parapeto para, bajo su sombra, perpetrar las más alevosas acciones contra las instituciones tutelares de la patria. Quienes frecuentan la historia de las ideas políticas, recordarán que en algún tiempo se habló de la democracia y sus limitaciones. Y es verdad, cuando se atraviesan coyunturas como la nuestra y surge el desánimo. La solución no va por el camino de rechazarla, como muchos opinan, amparados en añoranzas lejanas y cercanas. Debería hacerse todo lo contrario: debería aumentarse y fortalecerse la democracia. Pero ¿cómo profundizar la democracia para que el poder no se vuelva absoluto y cometa tropelías? Una de las medidas sería evitar la reelección de representantes al punto que existan congresistas que se jubilen en el cargo, porque no saben hacer otra cosa. Ellos que reclaman reconocimiento por la experiencia que tienen, pero “envician” la función parlamentaria y debilitan la democracia y con ello desestabilizan el desarrollo del país.

El fortalecimiento de la democracia es una tarea que compete a todos. El Estado requiere un sistema administrado por profesionales altamente competentes. También debería limitarse los llamados “cargos de confianza”, que abren la ventana a personajes que sin la preparación ni titulación debida, poco aportan, por el contrario son los goznes que permiten a la corrupción disfrazada de atención preferencial, ingresar al poder y maquinar contra la democracia. Un Estado con profesionales competentes y con menos políticos por menos tiempo, garantizarían el desarrollo institucional y nacional y alejarían las prebendas y ambición que hemos apreciado cómo lo destruyen y lleva a desmantelar todo lo avanzado, para satisfacer intereses individuales.

Este aniversario de recuerdo y de compromisos de quienes nos legaron la patria, consideramos que es el gran momento de la democracia (no de la repetida y raquítica transición). Sin embargo debemos preguntarnos ¿qué le falta a esta democracia protegida por la constitución para fomentar y dar satisfacción a las esperanzas depositadas en ella? Consideramos que le falta profundizarse, matizarse y autocontrolarse. Para ello requerimos que todos los poderes del Estado sintonicen alrededor de los derechos universales, contando con profesionales probos y calificados en el desempeño de sus funciones y cargos. Que se tenga claro que el atentado contra las libertades, por medio y en medio de la democracia, se produce por el sectarismo, la prepotencia, la ocupación sistemática de todos los ámbitos institucionales de la realidad, para mantener a la ciudadanía apartada de las decisiones centrales del gobierno del país. Como ciudadanos no nos quedemos escuchando que nos cuenten que la democracia es suave y despótica, como ciertos politólogos afirman. El país necesita y demanda más educación ciudadana.

3. La educación. En el 197 aniversario de la independencia, como dice el dicho popular “la magdalena no está para tafetanes” ¿Cómo celebrar y honrar a la Patria que no se ha sabido defender desde las instituciones tutelares? Sorprende la corrupción encontrada en un poder del Estado, y no la poca difusión de un texto escrito por el historiador Alfonso W Quiroz “Historia de la corrupción en el Perú”, que debería ser historia obligada en nuestras escuelas. ¿Por qué esa lenidad de las autoridades educativas para responder a aquello que es importante para la formación ciudadana? La falta de respuesta de esta omisión es inexplicable. Sin duda las urgencias de hoy en educación tienen una agenda de postergaciones y otras de coyuntura, como la demanda sobre el tema de enfoque de género, que está pendiente de la decisión judicial; y la revisión de textos de historia sobre el tratamiento del terrorismo y sus actores, para “reinscribir la historia”, desde una perspectiva autoritaria, negacionista y militarista.. ¿A los censores, no les preocupó el tema de la corrupción que era vox populi desde hace años en el país? ¿Tampoco que a la sombra del terrorismo los actores en el poder -civiles y militares- corrompieran instituciones y personas y en nombre de la defensa de la patria se atentase contra los derechos humanos de ciudadanos de nuestros andes?

El tema de la corrupción debería ser tratado pedagógicamente, como lo hace Quiroz. El texto requiere un estudio y tratamiento adecuado para comprender la complejidad del tema y sus implicancias. Una idea central debería conocerse: “… el manejo corrupto de las finanzas y la economía peruana había dejado una profunda huella que afectaba a sectores estratégicos y retrasaba el desarrollo.” En el prólogo al libro, escrito por Marcos Cueto, se plantea el tema anterior y además nos dice que durante el siglo XX, la corrupción estuvo asociada con regímenes autoritarios y militares. También expresa cómo la corrupción se infiltró al Estado en la democracia en crisis de los 80, cuando se sufría la hiperinflación y el conflicto armado interno. Expresa asimismo cómo la corrupción llega al máximo con los abusos del poder y violación de los derechos humanos en el régimen de Fujimori y Montesinos. Esto es historia y no crónica.

Una tarea educativa pendiente, que tiene tanta urgencia hoy, si queremos que nuestro país empiece un verdadero cambio. No somos ave fénix, somos peruanos y herederos de una cultura milenaria que muestra todos los días la grandeza de sus hallazgos históricos materiales y la riqueza de sus recursos naturales. También la inequidad y poco respeto por la diversidad y minorías.

Tenemos un compromiso con la patria para poder llegar al bicentenario con la frente en alto y mostrando que podemos superar la corrupción con profesionales honestos y ciudadanos probos. El tema también es educativo. Sin educación ciudadana auténtica, con formación crítica, desde un enfoque de género, lo que se brinde a los educandos será un remedo de la calidad aludida como blasón y sin embargo es una trampa. En nombre de la calidad educativa se dan permisiones y postergaciones. En nombre de la competitividad prioritaria no se forma ciudadanos probos, comprometidos. Esto implica una revolución cultural, donde el sector educativo sirva de articulador pedagógico de las dinámicas de los sectores, para no perder de vista que se trata de formar personas y no instrumentos de un sistema que busca sólo generar recursos. No debemos olvidar que la educación es un derecho, no un servicio.

La democracia, la patria y las instituciones demandan un compromiso real y efectivo, que implica cambio de comportamiento y actitud.

Nota final: La educación en el discurso presidencial (dos párrafos de la pág. 21 y toda la 22. Nada más). Sin duda habrá opiniones y análisis sustanciosos. Leyendo el discurso escrito, mi reacción fue: “Ni fu, ni fa” en educación. Todo está dicho, pero faltan precisiones en referencia a enfoque de género y a revisión de textos escolares, situación de docentes y más. ¿Por qué no se hizo? (29.07.18)