Date:December 06, 2017

COMUNICADO. Ni una estudiante mujer menos

El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas establece el 25 de noviembre como el Día de la No Violencia contra la Mujer, ya han pasado 18 años, por lo que corresponde preguntarnos ¿están las mujeres en mejores condiciones para el despliegue de sus potencialidades y el ejercicio de sus derechos? ¿todavía la violencia contra la mujer es un problema vigente?

A nivel mundial, la situación es tan grave que se define como pandemia “la violencia contra la mujer es un problema de salud global de proporciones epidémicas[1]”.

En el Perú, la violencia contra la mujer es un problema crítico como lo vienen señalando diversos estudios e informes en los medios de comunicación.

La violencia sexual contra niñas y adolescentes en el ámbito escolar es un problema aún poco conocido, pues en muchos casos no se hacen las denuncias. Un reciente estudio[2] realizado en la provincia de Condorcanqui, en el departamento de Amazonas, señala que la Comisión de Procesos Administrativos de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) inició, entre el 2014 y el 2015, 84 procesos por casos de violencia sexual cometidos por profesores y personal administrativos contra menores de edad, en su mayoría mujeres.

Todo lo anterior nos lleva a reafirmar la gravedad de la situación, pero también hay avances que debemos reconocer y aprovechar. En los últimos años algo está cambiando, como señala Alexandra Hibbett, a propósito del Día de la No Violencia contra la Mujer “la marcha es una muestra más de que algo está cambiando en el Perú y en el mundo: la violencia contra la mujer está dejando de ser un tema normalizado que se calla, y comienza a ser algo que se puede y debe denunciar y discutir públicamente [3]. Del mismo modo, es importante el reconocimiento público como Persona del Año 2017 al movimiento en redes sociales #Yotambién (#Meetoo en inglés), conformado por mujeres que rompieron su silencio contra el acoso sexual.

Pero está claro que aún hay mucho por lograr.

Por ello demandamos:

  • Un mayor compromiso del Estado y la sociedad civil para contar con escuelas seguras, libre de violencia, acogedoras y potenciadoras de la diversidad, donde la igualdad de oportunidades asegure el ejercicio pleno de los derechos de cada persona y ninguna persona, especialmente, ninguna niña o mujer, sufra violencia de género.
  • La afirmación de un currículum con enfoque de género
  • Reforzar el trabajo de la escuela con las familias
  • Difundir las medidas que se están  tomando en algunas escuelas donde se habla claramente  y se prevén las sanciones que recibirá cualquiera que incurra en un acto de acoso, tocamiento, insinuación con nuestras alumnas.
  • Alentar que más estudiantes o docentes mujeres denuncien cualquier acto de acoso o violencia, brindándoles un entorno de protección física y psicológica.
  • Que estos temas no sólo sean tratados en clases sino que sean motivo de movilizaciones que permitan una mayor concientización de nuestra población para no tolerar ningún acto de violencia contra la mujer.

 


[1] “Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer. Prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud”, Organización Mundial de la Salud, Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo Sudafricano de Investigaciones Médicas, 2013

[2] Desenrollando la madeja de la impunidad, MINEDU, UNFPA, Lima 2017

[3] Violencia de género: problema cultural e institucional, El Comercio, 26 de noviembre de 2017 https://elcomercio.pe/eldominical/violencia-genero-problema-cultural-e-institucional-alexandra-hibbett-noticia-476421