Date:August 21, 2018

Corrupción en Educación

Por Luis Miguel Saravia

1. Hechos y sucesos. Estamos viviendo semanas de una crisis que se acunó por décadas y que todo el mundo hablaba en voz baja y veía crecer cobijada en un poder que fue constituido para defensa de los más necesitados de justicia en el país. Pero su estructura permitió ser permeable, en democracia, de aquello que todos hablaban con chanza “interpretación auténtica de la Constitución”, para acomodarla según sus fines y torvos intereses. Estamos viviendo un “festival” de sorpresas que hora a hora brindan los “audios de la corrupción” y que algunos programas de TV desarrollan como si tuvieran un guión donde los protagonistas no pasan por un “casting”, sino se imponen por el cargo que representan y las palabras que utilizan en el diálogo, que responde a un solo libreto: “sacarle la vuelta a la ley” festinar influencias, o “aplicar la ley” como amenaza.

Nadie en su sano juicio ha podido decodificar los efectos de imágenes y palabras en clave de faites que utilizan los magistrados del poder judicial. ¿Por qué hoy todos se llaman a sorpresa si se ha confundido desde siempre “lo popular” con lo “chabacano”? La jerga llevada a la magistratura para establecer vasos comunicantes entre las alturas del poder judicial y los bajos fondos de una mafia que corroe la sociedad y que son los causantes también de la inseguridad, para que al amparo de esa falta (¿aparente?) reinen el hampa y sus secuaces en los altos poderes del Estado.

Pasó el discurso presidencial del 28 en el gran marco de lo que significa lo que se plantea hacer para la reforma del poder judicial, copado por la corrupción, por magistrados laxos en sus decisiones profesionales, en su ética y moral cotidiana. El descubrimiento de una red de corrupción cuyo objetivo era “pacientemente” copar las instancias del Poder Judicial y sus articulaciones con otros poderes del Estado. ¿Alguien puede explicar de qué se trata todo esto? Sin duda el informe de la fiscal acuciosa que realizó el trabajo, permitirá entender hechos y actores en flagrante delito y cada cual en su función. Es bueno que ello se sepa, se divulgue y esclarezca. Habrá “interpretaciones auténticas” y también justificaciones al amparo de la inmunidad parlamentaria, que sirve de escudo protector a personajillos, que no honran su palabra ni jurando por ella.

Cierro este parágrafo con esta cita del papa Francisco que es muy esclarecedora:

“La tesis que planteo es que el problema de la corrupción difícilmente tiene vuelta atrás. Distingo entre pecado y corrupción. El pecador es una persona que conoce límites, que tiene equivocaciones. Tiene conciencia de que se equivoca. En cambio el corrupto pierde esa brújula y vive en otro mundo, del que difícilmente se sale” (‘Latinoamérica’: Libro entrevista al Papa del argentino Hernán Reyes. TELAM-Roma)

2. Educación y corrupción. Delicado, pero importante tema que se debería abordar seriamente en el sector. Si en los poderes del Estado existe ¿acaso no existe en educación? El año 2010 UNESCO a través del Instituto de Planeamiento de la Educación encargó una investigación a Jaques Hallak y Muriel Poisson “Escuelas corruptas, Universidades corruptas ¿Qué hacer?“. Texto voluminoso sobre el tema de la corrupción en educación. Pocos le han prestado atención en la región y ni qué decirlo en el país. Son 348 páginas distribuidas en 9 capítulos, con tres Apéndices y un índice geográfico y otro temático.

Hallak y Poisson definen a la corrupción “como el uso sistemático del cargo público en beneficio privado, con un impacto notorio en la disponibilidad y la calidad de los bienes y servicios educativos y, por consiguiente, en el acceso a la educación y en su calidad y equidad” (Hallak y Poisson 2002, Ethics and corruption in education. Foro de Políticas N° 15. Resultado del Seminario de Trabajo del grupo de expertos del IIPE, París Francia, 28-29 de Noviembre de 201. París IIPE-UNESCO).

En este razonamiento -lo dicen los autores- se combina tres elementos

“(i) la definición habitual de la corrupción en el sector público, que es “el uso del cargo público para obtener ganancias privadas; (ii) limita la lista de comportamientos a aquellos que se pueden observar regularmente, como resultado directo de las disfunciones del sistema, y por lo tanto excluye los comportamientos individuales que sólo se observan regularmente y que derivan fundamentalmente de la actitud de una persona en particular; (iii) establece un vínculo entre esos comportamientos, y sus efectos sobre el sistema, es decir, la reducción de los recursos disponibles, el deterioro de su calidad y su desigualdad distribución.” (Hallak y Poison, Escuelas corruptas, universidades corruptas: ¿Qué hacer? Ediciones UNESCO, 2010).

Además distinguen la corrupción política de la legislativa, de la administrativa y la burocrática. Las describe de manera sencilla al punto que uno al discurrir por ellas puede ir ubicando la corrupción en sus distintas modalidades y procesos. Pareciera que en lo que estamos viviendo se ha desarrollado un guion estandarizado que se aplica y encaja en cualquier país que se “vanaglorie” de corrupto.

La corrupción sería también la transacción entre actores del sector público y privado, donde los bienes del Estado se convierten por “magia” en privados. Sumado al dinero, existe trato preferencial, protección, recomendaciones, promociones o a veces favores de una mujer o un hombre. Todo se da mediante la consigna de secretismo. Todos niegan, pero ante las pruebas y evidencias, simplemente se avergüenzan y tratan de buscar atajos legales o “varas” para salir bien librados.

Un libro que podría dar respuesta a muchas preguntas que se hace la sociedad cuando se trata de encontrar una explicación a una larga lista de retrasos y trabas en el cumplimiento de la política educativa nacional.

3. Un estudio. La Defensoría del Pueblo, en el Documento 001 de su Serie Documentos Defensoriales, titulado “Con corrupción no hay Educación”. Resultados de la Campaña Piloto “Educación sin Corrupción” (agosto a noviembre de 2006), expresa en su Presentación

“Un país sin educación es un país sin futuro, sin posibilidad de lograr un desarrollo sostenido en el tiempo y, por ende, sin posibilidad de vencer los problemas de inequidad, pobreza y exclusión. Un sistema educativo debe forjar personas y ciudadanos con valores y conocimientos básicos para lograr un desarrollo personal y profesional. En tal sentido, un país con un sistema educativo en crisis no puede aspirar a vencer la pobreza, ni mucho menos a consolidar un desarrollo sostenible, y sólo logrará ahondar las brechas existentes e intensificar los conflictos sociales sin poder forjar ciudadanos que puedan aspirar a disfrutar de sus derechos.”

Han pasado 12 años y un poco más y pareciera que podríamos seguir afirmando lo mismo, con leves cambios. ¿Qué ocurrió luego de conocido este documento? Como siempre. Promesas y promesas, pero pocas acciones. Las cifras que se presentan en déficit de infraestructura alarmaron al ministro Saavedra, que apostó por gestión y apreciamos que se avanzó poco a pesar del énfasis puesto. Seguimos con el déficit de infraestructura en algunos lugares del país que no concluyen las obras porque los contratistas desconocieron lo acordado y judicializaron el contrato, etc. A este rubro se podrían sumar otros. La Defensoría en su documento señala que el fenómeno de la corrupción no se agota en la actuación de un funcionario u organismo del sector como tradicionalmente se sigue creyendo. Hace hincapié en que atraviesa todo el sistema organizacional, en todos los niveles. Se ha construido una estructura ineficiente para supervisar, evaluar y sancionar cuando lo requieren los actos indebidos y permite que se reproduzca y extienda. Por ello demandan una reforma profunda en la estructura y organización del sector Educación en todos los niveles central, regional, local. La descentralización ha sido una buena oportunidad pero se han priorizado otras acciones más ligadas a lo político partidario que al desarrollo de una política de Estado.

El documento de la Defensoría consigna las denuncias más frecuentes recibidas a lo largo de la campaña. Apreciar: 1) incumplimiento de dictado de clases; 2) irregularidades en: a) procesos administrativos; b) en la contratación/nombramiento de personal; c) en el desplazamiento de personal; 3) uso indebido del cargo; 4) deficiencias en las medidas de control; 5) cobros indebidos; 6) atentados contra la integridad; 7) violación sexual.

Estos hechos están referidos a las regiones de Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Lambayeque y Loreto, por ello no deberían generalizarse, pues la mayoría está ligado a problemas de gestión institucional. En los casos registrados se percibe manifestaciones de corrupción.

Sería importante saber si se ha proseguido con las alertas y recomendaciones que sugiere el documento de la Defensoría. ¿Existen otros informes referidos al seguimiento del combate de la corrupción en educación? El sector cuenta desde 2013 con un Plan Anticorrupción, así como con los Lineamientos de política sectorial para prevenir y enfrentar la corrupción. Asimismo, con fecha 24 de diciembre de 2015 se aprobó el segundo Plan Institucional Anticorrupción para el periodo 2015-2016

“…instrumento de gestión que recoge cuatro objetivos de los planteados en el Plan Nacional de Lucha contra la Corrupción 2012-2016, con los que se busca abordar la lucha contra la corrupción en el Minedu a partir de la articulación y coordinación investigación y sanción oportuna y eficaz, y la promoción y articulación de la participación activa de la ciudadanía, sociedad civil y sector empresarial en la lucha contra la corrupción”

El día 15.08.2018 en El Peruano se publica lo siguiente: “Mediante la Resolución Ministerial N° 435-2018-Minedu se aprueba la Directiva 003-2018-Minedu/SG-Otepa y se establece el procedimiento para dichas denuncias en el Minedu, programas nacionales (Pronied y Pronabec) y órganos desconcentrados (Digere y Drelm). Además se expresa que “es la primera vez que el Minedu dicta lineamientos para su implementación fijando mecanismos de protección para fomentar la participación de la ciudadanía de manera segura, pues establece la asignación de un código cifrado en caso de que el denunciante solicite la reserva de su identidad.” ¿Y los documentos citados anteriormente qué fueron? ¿No se conocen? ¿Tuvieron una vigencia temporal?

La transparencia, tan recomendada y que sirve para arropar discursos, no nos dice nada de lo que Muriel Poisson expresa en una entrevista, hablando sobre los problemas más recurrentes donde mora la corrupción:

“Desgraciadamente, la lista es larga: el financiamiento de las escuelas; la gestión y la actitud de los docentes; los contratos públicos, en particular los relacionados con la construcción de escuelas; la producción y distribución de los manuales escolares; la organización de los exámenes; la acreditación de los centros de enseñanza superior; las clases privadas, y muchos otros”. A la pregunta ¿por qué la corrupción tiene un papel destacado en educación? Hallak responde “Principalmente porque se trata de una verdadera incisión en la eficacia de los recursos.” El año 2000 en Dakar se examinó este problema en el Foro Mundial sobre Educación. “La corrupción tiene un impacto tanto en el acceso como en la calidad de la educación dado que afecta a la disponibilidad y a la calidad de los bienes y servicios educativos. Al mismo tiempo, la corrupción en el sector de la educación va contra los valores y actitudes que la educación debe transmitir”.

La lucha contra la corrupción en educación tiene logros que mostrar, como lo expresan Hallak y Poisson: “Hace tan sólo diez años, en Uganda, 13% de la subvención anual por estudiante iba realmente destinado a los centros escolares. Hoy, esta cifra se acerca a 85% gracias a las campañas de información llevadas a cabo por las comunidades locales. Ahora, cada uno sabe qué se hace con el dinero. La ciudad de Nueva York estableció nuevos procedimientos para elegir a sus proveedores en cuanto a construcciones escolares. Para eliminar la corrupción en la selección de los libros de clase, Argentina estableció un “pacto de integridad”, ayudada por la ONG Transparencia Internacional. Chile revisó su estrategia de distribución de los almuerzos escolares. Hong Kong elaboró un código que define los compromisos de los profesores”. Recomiendan ambos que para combatir a la corrupción en educación aplicar el llamado “triángulo virtuoso”: integridad el en entorno escolar, gestión transparente y responsable, y, un sistema de control social, sobre el uso de los recursos.

(Ver http://www.unesco.org/education/interviews/Interviewcorruption_IIEP-es.pdf)

El problema está expuesto. El discurso sobre la corrupción en educación requiere seguir señalando los problemas promovidos por la corrupción e impulsar investigaciones sobre el tema que permitan hacer un seguimiento de los procesos que corrompen la educación en el país en todos sus niveles y establecer normas a observar desde las instancias correspondientes para sancionar estos actos. Un paso es la Directiva N° 003-2018.

Finalmente una recomendación para todos los docentes: Las escuelas debieran debatir los casos de corrupción en las aulas. Hacer suya en los alumnos la vergüenza de utilizar para sí los bienes colectivos. … urge cultivar la ética como orientadora del comportamiento. Sobre todo desarrollar en los niños y jóvenes la autoestima de ser honesto y de preservar el patrimonio público. (Frei Betto: Corrupción: plaga política Traducción de J.L.Burguet . https://www.alainet.org/es/active/48997). ¿Será posible?

Nota: Resolución Ministerial N° 435-2018-MINEDU 10 de agosto de 2018
Aprueba la Directiva N° 003-2018-MINEDU/SG-OTEPA “Directiva que regula el trámite de denuncias por presuntos actos de corrupción en el Ministerio Educación

Dirección digital de Resolución N° 435-218-Minedu y Directiva N°003-2018-MENDU/SG-OTEPA:
https://gobpe-production.s3.amazonaws.com/uploads/document/file/182830/RM_N__435-2018-MINEDU.pdf