De huaicos, torrenteras, lluvias y riadas repentinas ¿Y la prevención?

Por Luis Miguel Saravia

1. Días de tensión, avatares y emergencia. Nuestro país está atormentado por huaicos históricos, torrenteras milenarias llenas, inclementes lluvias y repentinas riadas. Para los lugareños, según su propia interpretación atmosférica, se “veía venir”. Lo decían en reuniones familiares, en los parques, con otros vecinos, pero quienes deberían difundir este sentir no escucharon y menos supieron en los medios informar. La base “científica” es diversa: el viento, las nubes “cargadas” color negruzco, la ausencia de pájaros y otros signos de la naturaleza que por tradición aprendieron y que los lleva a que el verano será lluvioso, que habrán huaycos, las torrenteras bajarán llenas, los ríos en la costa cargarán su caudal en la noche pues la lluvia en las “cabezadas” o en la serranía será en la tarde. Así de simple. Pero los ingenieros del lugar no se dan por enterados, menos revisan la historia hídrica de los valles, de las cuencas. ¿Y el Estado en sus sectores? Actuando “post” y no interviniendo en “pre”. ¿Desidia? ¿Indolencia? ¿Indiferencia? ¿Falta de profesionalismo? ¿Esto no es lo que se llama ausencia del Estado? ¿Quiénes son los funcionarios que lo encarnan? Llama la atención sí -y es reflejo de una vieja costumbre- que las autoridades regionales y locales reclamen de inmediato la solución al presidente, desde la ayuda de emergencia hasta la reconstrucción. ¿Y las autoridades locales? ¿El gobierno regional? ¿Cuándo se empieza a consolidar instituciones y a desarrollar competencias en los recursos humanos regionales, locales? Una elemental formación en emergencia enseña que los primeros en actuar deben ser las autoridades locales, luego las provinciales, las regionales y por supuesto en última instancia las oficinas nacionales para desastres. Como si el ”tutelaje” de quien tiene el poder nacional fuera el omnipotente. Dependencia pura y falta de conocimiento de lo que son derechos y deberes. ¿Hasta cuándo?

2. De costumbres e inercias. Desde épocas que se pierden en el siglo XIX, XX, y persiste en lo que va del XXI, se nos habla de “desastres” causados por los fenómenos naturales todos los años en las tres regiones naturales del país. Y pareciera que solo hemos aprendido a ser espectadores de las consecuencias, antes que protagonistas de procesos. ¿Cuántas generaciones de peruanos llevaron el curso de defensa civil en la escuela? ¿Alguien se acuerda de qué trataba? Curso memorístico y poco insertado en la en la vida cotidiana. Era curso de “relleno” para completar horas en el horario escolar, aunque el sentido era otro. Quedaron algunos conceptos y actividades, pero nunca hubo práctica. Hoy ese curso no existe. Se ha reducido a los llamados simulacros, pero nada más que eso. Los docentes se esfuerzan por dar contenido a una actividad simulada y preparada con antelación, pero no se forma en la prevención.

¿Se ha pensado realmente qué debe hacerse en caso de un desastre en la calle, en casa, en el campo, en un estadio, en un cine, en un teatro, en un viaje? Reducir todo a un simulacro que tiene como eje central un sismo y un tsunami, es contar una media verdad. El ministerio tiene su calendario anual de simulacros. Hemos visto que se vuelve un show donde la autoridad aparece apertrechada “dirigiendo” brigadas de primeros auxilios, de evaluación de daños, de evacuación, etc. en una institución educativa que cuenta con patios, amplias escaleras y aulas bien construidas, pero no en las escuelas que están en lugares de mayor riesgo. Luego viene una conferencia de prensa para informar sobre el evento y su evaluación. ¿Qué queda de conocimientos sobre los sismos en la localidad? ¿Qué debe saberse sobre el terreno donde está construida la escuela? ¿Qué de la construcción? ¿Qué de la estrechez de las escaleras y de los patios? ¿Qué del vecindario donde queda la escuela? ¿Conocen la Posta o Centro de Salud más cercano? Y la lista puede seguir.

3. El aquí y el ahora de todos los años. Si se dice que somos un país sísmico, por qué no decimos la frase completa “y estacionalmente peligroso por los desastres naturales”. ¿Por qué no preparamos a los alumnos/as sobre la realidad más allá de los sismos? Porque esos eventos no se dan durante el año escolar. Sin embargo, nuestros compatriotas de sierra y selva sí tienen problemas aunque estén de vacaciones, porque viven en esos lugares. ¿No merecen todos ser ilustrados y enseñados sobre lo que debe hacerse cuando empieza la lluvia torrencial, la caída de huaycos, las torrenteras repletas de agua, las quebradas que sirven de canal donde discurre el agua de la lluvia que resbala los cerros. ¿No es necesario conocer los peligros que significan?

Existen muchas oficinas especializadas que podrían colaborar con sus aportes para hacer manuales sencillos sobre los principales fenómenos naturales en las regiones del país y pautas para desarrollarlos en coordinación con otras instituciones de la comunidad. Pero todo ello se piensa, se planifica cuando existe en la agenda nacional y asumida la palabra PREVENCIÓN.

Generaciones de peruanos hemos venido padeciendo las consecuencias de estos fenómenos naturales, pero nadie se tomó el trabajo de explicarlos de manera pedagógica, para que se tenga conocimiento de los peligros para los habitantes de las zonas que los sufren. ¿Sabe el poblador migrante que no deben construir sus casas en las quebradas, en las vertientes de los huaycos, en las laderas de los cerros? Existe una ley que debe cumplirse y sin embargo las autoridades hacen caso omiso de ella Según Defensa Civil al 17 de febrero había 31 fallecidos, los damnificados serían más de 1,800; 150 viviendas destruidas y unos 20 puentes inutilizados. INDECI en su página web pone a disposición información y sugerencias a tener en cuenta en lo que llama Alerta Temprana. La dirección de INDECI es https://www.indeci.gob.pe/

Los fenómenos naturales sólo ocurren, no atacan. Por ello es necesario afinar una política de prevención que debería ser conocida por toda la comunidad, en especial por niños y jóvenes. En la actualidad no se tiene una población informada y en alerta y autoridades absorbidas en otros menesteres y cuando ocurren los fenómenos, sólo saben acudir a pedir ayuda humanitaria y presupuesto para reparación de daños. De otro lado y complementando información sobre prevención y qué hacer, se cuenta con el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional. Cuenta con una página web muy amigable, donde se puede recurrir en busca de información. Diariamente emite un Boletín Informativo de Emergencias. Un ejemplo del contenido –entre otras notas- lo transcribimos: Desde mañana al martes 26 de febrero se esperan lluvias en el norte y centro del país El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que desde mañana sábado 23 al martes 26 de febrero se presentará lluvia en la costa y sierra norte, así como precipitaciones en la sierra centro del país, las que afectarán 68 provincias de las regiones Amazonas, Áncash, Cajamarca, Huánuco, La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes. También alerta que 309 distritos están en riesgo muy alto de afectación por huaicos tras anuncio de lluvias en el norte y centro del país. La dirección digital del COEN es: https://www.mindef.gob.pe/coen.php. Otro referente importante es el SENAMHI (https://www.senamhi.gob.pe/), que informa sobre el tiempo, clima, hidrología, agrometeorología, datos.

4. ¿Qué puede aportar el sector educación? Tal vez no cuenta con recursos, pero sí es el espacio donde se puede ir sembrando PREVENCIÓN de manera directa, para que niños y jóvenes sean ciudadanos con conocimiento de los servicios que puede brindar el Estado en situaciones de emergencia por sismos, huaycos, desborde de ríos, inundaciones y otros derivados de los fenómenos naturales, que anualmente se producen en nuestro territorio.

Enfocar la prevención sólo en un movimiento sísmico y tsunami, no es suficiente. Tenemos zonas donde el silencio sísmico lleva décadas y es posible que retorne un temblor o un terremoto. Pero el contenido de la prevención con sentido educativo debería abordar también los fenómenos naturales que se producen cíclicamente cada año y cada cierto tiempo con intensidad.

Prevención implica ir formando en niños y jóvenes conciencia cívica sobre el territorio que se habita, los peligros y emergencias que pueden ocasionarse si previamente no se evalúa el suelo donde se construye, la orografía e hidrografía de la zona.

Prevenir no es solo aprender a cuidarse físicamente, sino aprender a evaluar situaciones en el colectivo de la escuela, en la familia, en la comunidad ante cualquier fenómenos natural. La trascendencia del significado de la prevención promovida desde la escuela es muy importante. La situación de prevención no es nada anecdótica, es un tema de fondo que debe conocerse y abordarse en distintas situaciones. La prevención en la costa es diferente que en los pueblos andinos, que en las aldeas de la selva.

Nos parece un poco apresurado que el Ministro de Educación anuncie que las clases se inician el 11 de marzo. Los boletines diversos nos informan sobre la situación crítica que habrá en muchos distritos del país. Nos preguntamos, ¿se tendrá una real evaluación de los daños? No se trata de bombear el agua donde hubo inundación, sino evaluar la resistencia de las paredes, la situación de los techos, y además, sabemos que con las lluvias aparece un sinfín de mosquitos, zancudos y otros insectos, que es necesaria la fumigación de aulas, patios, servicios higiénicos. Quien no ha vivido una situación de emergencia y no es docente poco sabe de qué se trata. Y no hablemos de la transferencia tardía de los recursos para la refacción de los locales, que ahora se junta en algunos casos con la reconstrucción o el traslado de la escuela a módulos de emergencia. ¿Se cuenta con toda la dotación requerida? No queremos incomodar, pero sí queremos que se sepa prevenir y que dejemos de hacer simulacros sólo para sismos dejando de lado lo que ocurre cuando existen otras emergencias producidas por los fenómenos naturales. El momento actual amerita reflexiones y decisiones inmediatas, no sólo por los sucesos derivados de los fenómenos naturales, sino además de proponer una política de prevención nacional, con protocolos que se apliquen y desarrollen cuando ocurra la emergencia, y no cuando estalle la protesta por el olvido o inercia de funcionarios. Hacer declaraciones temerarias como el inicio de clases en una fecha tal o cual, sin tener en cuenta anuncios de instituciones especializadas y sin haber atendido y evaluado zonas afectadas, es una señal que el Estado no puede ni debe dar, pues está indicando que quien las hace no está en los zapatos de quien las sufre realmente