Discurso educativo: más allá de lo cotidiano

Por: Luis Miguel Saravia

1. Un ardiente verano. “La canícula provoca un calor agobiante que en el verano abrasa, como si fuera candela, a los habitantes del desierto costero (Gregorio Martínez en Canícula. Segundo volumen de Pájaro Pinto, Obra póstuma editada por PEISA, Lima 2018). Una “fiebre “por demostrar que se asignan recursos signó el primer mes del presente año, en el sector educación, como si una canícula lo hubiera afectado. No se trata de “administrar” recursos y normas educativas, los docentes y la comunidad educativa esperan algo más de los más altos niveles de la educación nacional. No basta las normas educativas para el nuevo año sino líneas nacionales a tener en cuenta. El sector educación no se inicia ni se agota en la infraestructura y menos en hacer campañas cuasi permanentes contra el bullying, contra la violencia o contra docentes pedófilos, o pederastas. Estos no son los únicos problemas que tiene la educación del país. En política educativa se requiere un mensaje que trascienda lo cotidiano, la coyuntura, lo anecdótico. El ministro aparece casi siempre teniendo como escudo un viaje presidencial, para hacer anuncios vía preguntas de reporteros. ¿Y la agenda educativa nacional? ¿Por qué no tiene su propia dinámica?

¿Qué nutre de contenido a la política educativa nacional de cara al nuevo año? Como dijimos alguna vez: “la suma de retazos”, no fortalece una auténtica política educativa que se nutre de la historia, de hechos, y también de protagonistas. La política educativa nacional no se compone de ideas soltadas a cuenta gotas, sin un marco que la sustente referido al desarrollo, los nuevos retos frente a la competitividad y a cambios macro estructurales que se vienen anunciando para el bicentenario. No podemos mirar lo educativo reducido a lo escolar, que es parte un nivel de la educación nacional que abarca también la educación superior.

Presidente Vizcarra y el ministro de Educación Daniel Alfaro / Foto: MINEDU

2. La política educativa no se construye al alimón. Un gobierno en el campo educativo y casi al inicio del tercer año, no puede establecer como política de un sector importante como el educativo una forma de comunicarse y hacer planteamientos a cuenta gotas. Se entiende que existe un documento marco que orienta las metas y estrategias a seguir. Este es el PEN. ¿Por qué se le ignora en el cuanto se trata del discurso y en la planificación educativa? Nuestro país no puede darse el lujo de marcar el ritmo de las actividades educativas de acuerdo a lo que “inspirados profesionales” hacen caso omiso de la historia, y sin evaluarla, la reemplazan por otra. Ejemplos hemos tenido en este nuevo siglo desde hace tres quinquenios. ¿Cuesta mucho analizar el contenido del PEN y darle continuidad y coherencia con las normas educativas? La educación es un proceso cuya función es desarrollar capacidades y competencias intelectuales, psicológicas, físicas y morales, orientadas a que la persona pueda desempeñarse eficazmente en el sistema social. Esta es la definición que acompaña a quien opta por seguir la profesión docente. Sin embargo la realidad es otra. La realidad presenta un enfoque que no es otro que el de la banca internacional a través del ministerio de educación. Desde esta perspectiva la educación es concebida como el proceso de producción del “capital humano” requerido para el desarrollo económico y social, y por ello todos los factores que lo constituyen: infraestructura, docentes, currículo, materiales educativos y equipos, son “insumos” que “concurren” a ese logro. La educación aparece así ligada a las tasas de rentabilidad de las inversiones que se realizan en los insumos mencionados, comparadas con las tasas de aprobación o promoción, los niveles de productividad de la fuerza de trabajo, el empleo y los ingresos. La educación, según esta perspectiva, se propagandiza como requisito indispensable para la producción de riqueza, bienestar individual y desarrollo social. ¿Será por eso la omisión u olvido del PEN?

Desde este espacio, hemos insistido en la necesidad de retomar un debate público que gire, no alrededor de la agenda política menuda del día a día, sino en torno a las preocupaciones y necesidades del ciudadano común. En educación hemos apreciado esta constante. Ahí están los titulares de los medios. Se proclaman muchas iniciativas, pero éstas quedan en palabras.

3. ¿No existen temas marco de fondo? Estos meses de vacaciones, la agenda educativa no puede estar compuesta sólo por “temas-noticia”. Desde el marco político del Estado ¿no se puede hacer una agenda de temas que permitan a los docentes actualizarse desde un enfoque educativo?

El representante del Banco Mundial-Alberto Rodríguez- en una entrevista difundida por Andina (04.02.19) expresó que en la presentación de la política nacional de competitividad y de productividad, le había gustado ver a todos los ministros, lo cual refleja el compromiso de todo el gobierno. Sin embargo, llama la atención que en ningún momento se abordó el tema educativo, que debería ser central para el conocimiento y desarrollo del Plan de competitividad y productividad. Es lamentable que de ello se tome sólo los recursos para infraestructura (enorme brecha crónica) y no se exprese en absoluto cómo los contenidos del sistema educativo deben abordarse.

¿Para los señores del Banco sólo interesa colocar préstamos para inversión en lo material y no les interesa la inversión en la educación (contenidos, formación de docentes, actualización permanente, mejores remuneraciones, maestrías, posgrados) de la que tanto hablaron en la etapa de la calidad y gestión educativa? Contradicciones del sistema. Sin embargo la educación como proceso social hoy no puede negarse, ni puede entenderse sin su correspondiente conexión a un determinado contexto histórico actual. ¿Por qué olvidamos que el proceso es dialéctico –causa y efecto a la vez-?

Otro tema marco es el anuncio de cambio en el sistema de evaluación escolar para el nivel de educación secundaria. El titular del diario El Comercio del 31.01.19 decía “Notas en libretas de secundaria serán letras y ya no números, ¿cómo será la calificación?” Tratando de ser explícita la información, se dijo que la calificación en secundaria tendrá cuatro escalas: LMS (Logro Muy Satisfactorio); LS (Logro Satisfactorio); LB (Logro Básico) y LI (Logro Inicial). Se anuncia que los docentes recibirán capacitación en el mes de febrero para que se familiaricen con la nueva forma de evaluar. En días sucesivos se incrementó la información, pero sin un orden académico-pedagógico.

Consideramos que esta modificación es muy importante para ser tratada como se ha hecho: “a la diabla”. Lo pedagógico no puede ser abordado como una receta a aplicar y luego se hacen los ajustes. Un maestro no es solo un técnico que sigue una guía para armar un artefacto. Es un profesional que trabaja con seres humanos y desarrolla las potencialidades que cada uno encierra. Por ello nos parece poco serio y menos profesional anunciar esta medida sin contar con un documento técnico pedagógico que lo sustente. La vice ministra informó “los primeros días de este mes sería publicada la norma con todos los detalles y variantes del nuevo sistema.” (El Comercio, 07.02.19) La experiencia en Educación Inicial y en Primaria lleva años de aplicación, su fundamentación está clara y articulada al desarrollo del proceso enseñanza aprendizaje y a lo técnico pedagógico, con los ajustes pertinentes y los aportes de los docentes de aula y no sólo de los directores. ¿Por qué no replicarla? Basta la información -que no es capacitación- para que cada docente de secundaria se replantee una costumbre, una rutina que ya la conoció y practicó. En respuesta ante algunas críticas, el ministro de educación anunció que el nuevo sistema de calificación “se implementará de manera gradual”. Y además “Estamos todavía en un proceso de elaboración de la norma y recogiendo todas las inquietudes de la ciudadanía”, dijo. Finalmente informó que hasta el 22 de febrero se capacitará a 220 especialistas de las UGEL y de esa manera llegar a 90 mil docentes de secundaria de educación pública. ¿Y la privada?

Otro tema preocupante es la injerencia de la Policía Nacional – Región Callao en temas que corresponden al sector educación. Para combatir la violencia en algunas escuelas del Callao se ha conocido que “La policía ha dispuesto que agentes convivan con escolares en colegios. Pero lo harán porque, una de sus estrategias –aprobada por la Dirección Regional de Educación del Callao– es que seis agentes, previamente capacitados, trabajen a tiempo completo en seis colegios públicos cuando empiecen las clases escolares”. (El Comercio,03.02.19). Se anuncia además, que esta medida se ampliará a colegios privados. Leer la nota y sentir que no existe una reacción pronta del Ministerio de Educación, nos preocupa. ¿Estamos retornado “sibilinamente” con la presencia de policías a “militarizar” la educación en las instituciones educativas?

4. Concluyendo. Consideramos que el sector educación está poniendo énfasis en lo material y no en los procesos que se desarrollan. El PEN no es un documento desfasado, todo lo contrario. ¿Por qué se le ignora?

Podría quedar demostrado con hechos, que no existe una preocupación real por la educación nacional, pues a uno de los actores principales, el docente, se le ignora como profesional de la educación, que sabe de enfoque pedagógico, de evaluación, de competencias y otros menesteres que comprende el proceso enseñanza-aprendizaje, (didáctica, metodología, materiales educativos y su uso). Docente no significa “reclamo salarial” sino trato justo a un profesional que decidió por vocación dedicarse a la tarea pedagógica y de formación de niños y jóvenes que estudian en las instituciones educativas.

¿Hacia dónde va nuestra educación nacional, que ignora los nuevos retos, como aquellos que ya plantea la cuarta revolución industrial y que se grafican en aquella política de competitividad para una mejor producción?

¿Quién está pensando la educación nacional en el gobierno? El CNE en Noticias del 31 de diciembre de 2018 da cuenta del evento realizado el 27 de diciembre donde el Presidente César Guadalupe presentó el Balance y Recomendaciones del PEN 2017-2018. El objetivo fue “…proveer a la comunidad nacional de reflexiones y consideraciones que le permitan evaluar el avance del cumplimiento de los seis objetivos estratégicos del PEN al 2021, así como brindar recomendaciones para seguir avanzando en su implementación.

A manera de cierre del presente artículo cabe citar las Recomendaciones que se hacen en dicho documento de balance: “la creación de una autoridad nacional para la primera infancia y la modificación del reglamento de la Ley General de Educación con el fin de asegurar la continuidad de la trayectoria educativa de los niños de 9 a 13 años que no son atendidos ni por la EBR ni por la EBA. Asimismo, se recomendó evaluar la pertinencia de crear una unidad de desarrollo curricular y aprobar un plan nacional de evaluaciones estandarizadas en la cual se sustituyan las evaluaciones censales por muéstrales.” De manera muy precisa prácticamente se sugiere una agenda de política educativa a desarrollar, sin embargo, ateniéndonos a los hechos pareciera que en el sector existe la política de “oídos sordos” y hay un disentir entre la palabra y los hechos. ¿Hasta cuándo?