El respeto a la persona: responsabilidad de la familia, la escuela, la sociedad

1. Abrumados. La semana que ha pasado, pasamos de la indiferencia a la indignación. Todos espectadores tratando de buscar al culpable. La delincuencia, la banalidad de los comportamientos ya no se dan en los barrios populares, en las grandes y solitarias avenidas, sino dentro de un transporte público masivo que atraviesa varios distritos de Lima. El llevar polera con capucha, lentes oscuros, tan de moda en la población, no es una amenaza para nadie, hasta que un irresponsable la utiliza para cubrir su imagen y el acto que cometió (derramar gasolina a una joven y prenderle fuego y salir a la carrera sin importarle el resto).

2. Rasgándose los vestidos. Revisando el repertorio de hechos ocurridos en estos años, apreciamos que este tipo de comportamiento viene de lejos. Ha sido asumido como una costumbre. Se replica impunemente como muestra de un poder, ante la indiferencia de la sociedad ¿Dónde quedó el respeto a la persona? ¿Qué falta para educar y formar a las niñas y niños en el respeto y valoración del otro? Muchos discursos, muchas promesas, pero a la hora de la hora, quienes deben legislar, por priorizar otros intereses, hacen tabla rasa de principios. A fines de Octubre de 2017 Fátima Toche en su columna de Perú 21 escribía:

“El hashtag #PerúPaísdeVioladores es un grito de protesta y auxilio frente a la situación precaria de seguridad en la que las mujeres nos debemos desenvolver. Perú es país de violadores porque:

• Solo de enero a setiembre, 5,707 mujeres han sido atendidas en los Centros de Emergencia Mujer por violencia sexual, de las cuales el 70% son menores de 17 años. Imaginen cuántos casos más hay sin denunciar.

• Amanecemos un día con la noticia de la violación de una bebé de 2 meses y a los dos días con otra sobre la misma atrocidad a una bebé de 12 días de nacida.

• Ante cada noticia de una violación, siempre hay un juzgamiento a la víctima, por su forma de vestir, su vida sexual o el más mínimo detalle que pueda hacerla ver culpable.

• El acoso sexual en las calles, centros de trabajo y redes sociales es pan de cada día. • Se han normalizado las “bromas” y memes sobre violaciones. •No hay una autocrítica sobre la masculinidad que permita salir del hoyo en el que estamos.

• El sexo se sigue viendo como una forma de ejercer poder sobre el otro. ¿Les molesta más la realidad o un hashtag?” ¿Ninguna autoridad leyó esta información? Una muestra más de la indiferencia que existe frente al maltrato, al acoso. Igual sucedió con el bulliying. ¿Con una ley, norma, directiva desaparece de las escuelas? No se quiere enfocar el problema a fondo desde la educación. Otras disciplinas pueden intervenir en la prevención, pero quien tiene responsabilidad básica es la familia y la escuela. ¿Ambas instituciones están preparadas y lo suficientemente informadas? En un país diverso e intercultural ¿cómo valorar y respetar a la mujer?

Andrés Calderón se pregunta en su columna en El Comercio. “¿Cuántas tragedias más tienen que pasar para admitir que estamos haciendo algo muy mal para que aparezcan tantos hombres que creen que pueden imponer su voluntad a las mujeres?” (El Comercio, 30.04.18)

Los sucesos ocurridos referidos a la violencia contra la mujer, denotan que lo que la sociedad a través de sus medios denuncia y evidencia, no “calan” en la gente. ¿Por qué? Muchas respuestas. Todas convergen en señalar que hace falta más formación, preparación, más conocimiento, sobre el tema de violencia relacionada con el respeto a la persona. ¿Quiénes se oponen? Quienes siguen practicando el hablar a media voz, aquellos que anatematizan a quienes piensan diferente, pero no son capaces de cumplir las medidas que son necesarias para que no siga pululando la violencia y el atropello contra la mujer. Se ha llegado a la osadía de formar un colectivo titulado “con mis hijos no te metas” para que el Minedu no trabaje desde el currículo el enfoque de género. Según el reporte periodístico se decía “el currículo de 2017 afecta a dos derechos reconocidos por la Constitución, los Convenios Internacionales, la Ley del Niño y Adolescente y el Código Civil.” (LA REPÚBLICA, 04.06.17).

Demandan el derecho de los padres a participar en la política educativa y dirigir el proceso educativo. Se quejan que el MINEDU nunca haya implementado un procedimiento para que los padres participen en el proceso educativo. Además enfatizan que el currículo uniformiza la educación y que ya no importará dónde estudian los menores, pues todos recibirán la misma enseñanza, y que el concepto de género esconde un cambio en la forma de entender la sexualidad humana, y no sobre la igualdad de hombres y mujeres. El tema está a la espera de una decisión definitiva la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima. Mientras, se ha dado la siguiente medida cautelar notificada por el Poder Judicial que suspende parte del enfoque de igualdad de género. (El Comercio, 30.03.18) Así está la situación. El nuevo ministro de educación al igual que el anterior acata la decisión y espera la resolución final. ¿Por qué no se siguió la línea de defensa del currículo que implementó la Ministra Martens? En una entrevista del 07 de marzo 2017 en Canal N expresó

“Tenemos que trabajar en informar a la gente, no conocen el contenido del currículo. El enfoque de género está desde el 2004. No es algo nuevo”, indicó Martens en La Hora N. Agregó que vienen realizando talleres para informar a los padres de familia sobre el tema. La ministra Martens explicó que el currículo considera que solo existen dos géneros: hombre y mujer. Agregó que el enfoque de género busca que haya mayor igualdad entre ambos, pues actualmente un varón gana 30% más que una mujer, aunque tengan el mismo nivel de formación y experiencia. Martens resaltó que al día se registran tres casos de bullying en colegios, cifra que corresponde solo a incidentes reportados, y con el currículo buscan cambiar esta realidad. “Tenemos que formar a ciudadanos; niños y jóvenes que valoran la diversidad”, dijo. Preocupa la impavidez del actual ministro. Si bien se acata la ley debería explicarse el significado de esta medida que atraviesa todo el currículo y que ello significaría volver al estado anterior de conocimientos hoy superados por obsoletos.

 

3. Desde la escuela. En este contexto ¿cómo se puede educar en la escuela si se ponen cortapisas a decisiones de política educativa a desarrollar a través del currículo? El mal que asola hoy a la sociedad denota la indefensión de la mujer y se contrapone con el escándalo que propician quienes hoy se oponen a que se eduque desde una perspectiva de género. ¿Qué sociedad tenemos que al clamar justicia, no es capaz de velar por una mejor educación sin cortapisas ni oscurantismos religiosos? Da vergüenza escuchar a congresistas pidiéndole al primer ministro y al ministro de educación en su presentación en el Congreso, que no sigan difundiendo la ideología de género en las escuelas. Por ello nuestra sociedad es catalogada como una de las más retrógradas y conservadoras del continente. No por decisión de los ciudadanos sino por los que se han autoerigido protectores de la salud pública y las buenas costumbres sin respetar el derecho de los demás.

Ante estos hechos y acontecimiento que se han vuelto cuasi cotidianos en el país, urge iniciar no una campaña, o una marcha, sino hacer de la prevención y protección a la mujer una cultura permanente, que se inicie desde el hogar, se fortalezca en la escuela y se asuma en la sociedad. Para ello es necesario ilustrar y conocer cómo los medios e investigadores/as tratan la violencia de género. Al respecto la politóloga Andrea Davero nos dice refiriéndose a la violencia de género “hablamos de todas las violencias de las cuales son víctimas las mujeres, pero también las personas trans por su condición de tales. El límite extremo de esa violencia es el feminicidio o el travesticidio, donde el hecho de violencia se cobra la vida de las mujeres o de las personas trans. Sin llegar al feminicidio tenemos una gradación que se da en el ámbito del hogar, en el ámbito del trabajo y en la calle. … Entonces, también es violencia de género la violencia económica, la sexual, la obstétrica. Violencia de género no es solamente la agresión física, la agresión psicológica también es violencia de género. Hablamos de una noción que históricamente se asimilaba a lo que era la violencia doméstica o familiar. No hablamos de la identidad de género, sino del género como constitutivo de las relaciones sociales.”

Tratar sobre violencia de género en la escuela, debería llevarnos a explicar históricamente su origen. “El primer problema para todos, hombres y mujeres, no es aprender sino desaprender”, ha dicho Gloria STEINEM (periodista y activista norteamericana de los derechos de la mujer). La agresión a la mujer denunciada y apreciada en estas semanas y su continuidad en los subsiguientes días es un punto de referencia del mal de la violencia masculina. Este mal tiene su origen en un sistema patriarcal, impuesto por el poder de los varones desde los inicios de la civilización, con toda la secuela de ventajas y privilegios que constituye el modelo de socialización, siglo tras siglo transmitido hasta nuestros días. ¿Están enterada la sociedad, la familia de esta situación? Poco se habla de ello para no “chocar” contra usos y costumbres sesgadas e impuestas. Las respuestas a esta ignorancia las tenemos día a día.

Abundando en razones y fundamentos encontramos con Ana Mª Pérez del Campo (Cfr.Las jóvenes frente a la violencia de género) que cita a Inés ALBERDI que en su estudio sociológico cuando expresa (1):

“La violencia contra las mujeres es el resultado de la idea del dominio masculino y de los valores que reflejan este poder sobre las mujeres. La identificación de la virilidad con el poder, lo que en el lenguaje popular se conoce como “machismo”, está intrínsecamente unida a la idea de que es legítimo imponer la autoridad sobre la mujer incluso mediante la violencia”.

Seguir abundando en razones por las que debemos respetar a la persona, en especial a la mujer, es tedioso si no se acompaña por actos. Lamentable que de ello no se dan cuenta los políticos, que se olvidan de promesas y lo que se debe hacer. Lo tenemos “fresquito” en la presentación del primer ministro ante el Congreso, quien se “olvidó” del tema y del problema. ¿Por qué?

Apreciamos en estas horas el afán de realizar la marcha por la vida promovida por una alianza perniciosa entre la jerarquía de la iglesia católica, e iglesias evangélicas y colectivos que levantan como consigna “Marcha por la vida” y son indiferentes al atropello de quienes dan la vida y son maltratadas desde infantes. Toman el nombre de Cristo y se olvidan de sus palabras y mensaje. Es de humanos refugiarse en la indiferencia. También es de humanos responder ante el dolor, el hambre, la pobreza, con sentimiento, cariño y compromiso. ¿Dónde están estas palabras en nuestro país que se dice democrático y equitativo? Razón tenía Vallejo cuando escribió “Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.” No seamos indiferentes a esta consigna que la repetimos de padres a hijos y ahí sigue lacerando, por ser indiferentes con el otro. (06.05.18)

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