Date:April 27, 2017

Emergencia, Educación y Descentralización

1. Conceptos y situación. Los efectos de la emergencia vivida por el Niño costero deberían servirnos para reflexionar sobre carencias que profundizan la inequidad, la falta de prevención, la ausencia de planificación. Hemos sido prestos en solidaridad, pero no fuimos acuciosos en definir concepto, políticas que deberían acompañarlos. Todo lo contrario. Es una lástima que no se tome conciencia de experiencias pasadas para poner en evidencia aquellos hechos que no deben volver a repetirse porque son nocivos para la economía, para los ciudadanos, para nuestra democracia, para el quehacer político y nuestro desarrollo.
La descentralización como concepto tiene varias definiciones que podrían aglutinarse en el siguiente concepto: proceso orientado a redistribuir competencias, funciones y recursos económicos, y democratizar el ejercicio del poder político. Este proceso demanda construcción de una institucionalidad pública regional y municipal pertinente, que asuma funciones que deben transferirse desde el poder ejecutivo nacional buscando promover una gestión sostenible de los recursos naturales, la preservación del ambiente y la gestión del territorio.
La presente emergencia ha evidenciado que del concepto a la situación, a la realidad, existe una brecha insondable que los gobiernos anteriores no han podido cerrar. Diversas críticas se han dado al proceso de descentralización pues no ha cumplido con los objetivos planteados. Se hizo todo lo contrario o no se hizo nada. Pareciera que el tiempo se detuvo y los cambios dados en el proceso no son tales. Al respecto el sociólogo Martín Tanaka expresa “En nuestro país las viejas oligarquías y elites regionales fueron prácticamente barridas por la reforma agraria y el velasquismo, pero no fueron sustituidas por otras. En este vacío de poder se consolidó el centralismo, como ha descrito muy bien Alberto Vergara en su libro -La danza hostil (2015)-. En las últimas décadas, en algunos lugares, se ha gestado una mínima elite regional, y una sociedad civil con alguna capacidad de interacción con el poder político; Arequipa, Piura, San Martín serían ilustraciones positivas de ello, con todas sus limitaciones. En otros no hay elites propiamente dichas, pero existen algunos controles que si bien no pueden impedir, limitan la proliferación y extensión de prácticas corruptas, como en Cusco o Ayacucho” (La República,…..)Así las cosas, en el momento de la emergencia, se tienen autoridades que miran a la capital para recibir “órdenes” y “recursos” para actuar, sin preocupación ni motivación. Parecieran “domesticados” por el centralismo. ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué persiste el tutelaje? ¿Será que no ha sido posible crecer y asumir retos? ¿Qué se ha generado como recursos propios? ¿Qué institucionalidad se ha forjado? ¿Y la ciudadanía qué actitud ha tomado? Como siempre, extender la mano y solicitar ayuda. Generar denuncias, antes que ponerse a trabajar y buscar soluciones ante los embates naturales. El tutelaje no se ha erradicado, seguimos siendo un “país adolescente” que necesita la ayuda del gobierno central para salir del escollo en que nos encontramos. De la capital ha tenido que enviarse la asistencia técnica, las maquinarias, hasta batallones de las fuerzas armadas. La inercia de las autoridades locales y sus instituciones ha sido evidente. No hemos crecido en ciudadanía ni responsabilidad.
2. Descentralización y educación. La emergencia en el campo educativo también se ha dejado sentir, no sólo por la pérdida de clases, sino por la destrucción de infraestructura, mobiliario y materiales. Sin duda las UGEL ya han reportado a sus respectivas direcciones regionales la cifra de lo perdido; y, estas al Ministerio de Educación para que provea recursos y decisiones. El año escolar no se perderá, en eso todos están de acuerdo. Debe ser un año con lo necesario e imprescindible para brindar una buena educación y sacar de nuestro léxico pedagógico el servicio educativo, porque la educación es un derecho. Con relación a los docentes que laboran en la zona de emergencia sería bueno saber qué apoyo tendrán para llegar a las zonas de sus escuelas.
¿Qué visión tiene el MINDEU del significado de la emergencia educativa en zonas devastadas por inundaciones, desbordes de ríos, vías de comunicación arrasadas, sin puentes, y en peligro de desaparecer debido al trazo inadecuado y poco técnico? Imaginarse y ponerse en la piel de lo que significa la comunidad educativa en trance de desesperación, no sólo para salvar la vida, las chacras, los negocios, sino también para que los hijos e hijas no pierdan el año escolar. ¿Cómo responder desde el gobierno en su respectivo nivel de ejecución? Se han dado pautas generales y bien elaboradas, pero están incompletas. Faltarían indicaciones para que los docentes, los directores y la comunidad educativa, tengan la flexibilidad pedagógica para replantearse el currículo, las unidades de aprendizaje básicas, importantes para cada nivel. Se requiere refundar la escuela no solo en infraestructura sino en contenidos curriculares, en actividades, en el desempeño docente. Mucha profesionalidad, creatividad, innovación y no la rigurosidad que impone la directiva, la norma. Los objetivos nacionales deben ser los mismos, pero desde cada institución educativa debería elaborarse una propuesta que permita a los alumnos/as, seguir desarrollando sus capacidades. Pensar la escuela para el lugar de emergencia y donde deberá reconstruirse todo. No permitir que la rigidez se imponga, sino la razón, la pedagogía. Vendrán sin duda mejores días y años, pero no dejemos que los estudiantes dejen de aprender, que los docentes reten a su creatividad, que la innovación sea el estandarte.
La descentralización en el interior del país ha tenido el reto de dinamizar la economía, la producción, la comunidad, pero se ha olvidado que los protagonistas desarrollen sus capacidades de gobierno, de propuesta de proyectos que beneficien a todos. Que no exista inercia, sino dinámica impuesta por la emergencia que quiere, no replicar la pobreza en que se vive, sino inspirar un desarrollo sostenible, con medidas claras como aquellas que tienen que ver con el reordenamiento territorial, con escuelas seguras, pero también creadoras, innovadoras, generadoras de conocimiento, de despertar talentos dormidos o apagados por diversas causas. Con docentes sólidamente formados y actualizados, con directores líderes pedagógicos y no gestores de papeles y cuadros para la región y preocupados de la competitividad. La descentralización en educación demanda profesionales comprometidos dispuestos a salir adelante con sus alumnos, a pesar de las dificultades materiales.
3. ¿Es posible? Sí lo es, siempre y cuando se recupere la flexibilidad que requiere la educación que debe desarrollarse de acuerdo a la población diversa con la que se trabaja. No olvidar que la educación debe tener un enfoque intercultural, que respete los conocimientos aprendidos, las capacidades de los estudiantes y facilite el desarrollo de sus cualidades. Que el gobierno central provea a las regiones de los recursos necesarios para contar con una buena infraestructura, mobiliario adecuado y materiales educativos que ayuden a generar nuevos conocimientos; que fomente el desarrollo de la comunicación oral y escrita. Una escuela con un buen repertorio de textos para consulta y para el fomento de la lectura. ¿Es mucho pedir?
La emergencia da la oportunidad para reubicar en mejor lugar la infraestructura educativa, con diseño pertinente y no “por emergencia” adecuar antiguas casonas insalubres, poco ventiladas, sin patios, sin pasillos, sin lugar para practicar deportes, sin espacio para un huerto.
La emergencia da la oportunidad para ser creativos en la prevención y ayuda. Dejemos de lado los “simulacros” que se han vuelto rutinarios y procuremos que la comunidad acompañe empadronándose en aquello que pueda colaborar, en jornadas de aprendizaje de primeros auxilios. Innovar los simulacros remitiendo una carta anual a los padres de familia sobre el plan de emergencia de la institución que contenga indicaciones sobre lo que cada padre de familia debería asumir con la mochila de emergencia. Además solicitar voluntarios entre los padres de familia que estén dispuestos a entrenarse en primeros auxilios y a acudir a la institución después de un sismo y participar en labores de búsqueda y rescate.
La emergencia en educación debe vibrar de otra manera. No quedarse esperando que llegue la ayuda. La escuela debe asumir el rol de líder y colaborar con las autoridades. Saquemos enseñanzas y hagamos posible la descentralización en educación que está adormitada.