Julio 2018: Democracia, instituciones, educación

Por: Luis Miguel Saravia

1. Perplejidades. Mes de la Patria se le denomina. Pero qué desilusión. No es la Patria que pensaron los precursores de la independencia como Sánchez Carrión, Hipólito Unanue, José Baquíjano y Carrillo, Toribio Rodríguez de Mendoza, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, José de la Riva Agüero. También como Juan Santos Atahualpa, Túpac Amaru II, Francisco de Zela, José Crespo y Castillo, Enrique Pallardelli, Hermanos Angulo, Mateo Pumacahua y siguen nombres en cada región, en cada provincia. Fueron intelectuales, ideólogos, maestros que con sus estudios, escritos, discursos o enseñanzas han contribuido a tomar conciencia de los problemas de la patria peruana y de la necesidad de mejorar el gobierno colonial (se les conoce como precursores reformistas) o los que decidieron por luchar para acabar con la dominación española (se les motejó como separatistas, pues ellos fueron partidarios de la independencia del Perú.

Los sucesos ocurridos en estos días en que se prepara el ambiente para festejar los 197 años de la independencia del Perú, los integrantes del poder judicial han sido descubiertos en faltas contra la ética, los principios institucionales y constitucionales del Perú. Los más altos magistrados han sido “sorprendidos con las manos en la masa”, en actos de corrupción perpetrados a partir del ejercicio de sus funciones que juraron desempeñar. Aquellos que traicionaron una juramento se enfrentan hoy ante la frase “…Dios y la Patria os lo demande”.

¿Por qué se ha banalizado el desempeño de una función y responsabilidad de un poder del Estado como es el poder judicial? Triste panorama en este mes de la Patria. Perplejidades cotidianas que los medios de comunicación se encargan de poner en titulares de escándalo, sin reafirmar principios, valores, el ejercicio de la ciudadanía democrática.

El lenguaje utilizado por magistrados y personal asesor y de confianza en la corte del Callao sólo lo utiliza la delincuencia, “los chitos”, “los causas”, “los taitas” pero esta vez están “blindados” por un diploma a nombre de la Nación obtenido en una universidad. ¿Adónde hemos llegado? ¿Qué instituciones de educación superior los han formado?

Está en cuestión todo el Estado y su institucionalidad, que nos hace recordar el pasaje bíblico referido al de Sodoma y Gomorra. Dios había decidido destruirlas. Gozaban de una naturaleza rica y codiciada, pero pecaban, entre otras cosas, de falta de hospitalidad con los emigrantes. Abraham, padre de los creyentes, intervino para que Yavé no acabara con ellas. Le hizo una propuesta: Si hubiese en ellas 50 hombres justos, ¿les evitaría el castigo? ¿Y si fuesen solo 40 o 30? Abraham fue bajando el número. ¿Y si hubiese por lo menos10? Dios estaba dispuesto a perdonar incluso con solo 10 justos, pero no los encontraron, y Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el fuego.” Haciendo un símil con las decisiones que se fueron tomando de manera tímida pues estamos en una “transición democrática”.

La coyuntura actual demanda otro tipo de reacción / Foto: IDL Reporteros

2. Preguntitas. ¿Cuál es el significado de la “transición democrática? La transición democrática comprende desde el inicio de la disolución de un régimen autoritario hasta el establecimiento y consolidación de alguna forma de democracia. Esto aseveraron quienes luego de la derrota del régimen autoritario, no plantearon una estrategia a largo plazo del proceso que ello implicaba, sino una estrategia de acuerdo a la coyuntura política. Así las instituciones fueron recuperándose, pero no cambiando en esencia. Se siguieron usos y costumbres con maquillajes de acuerdo a la temporada. Poca cosa de fondo, pero muy sensibles a la crítica. Sin afirmar el cambio democrático profundo sino aquel momentáneo ajustado a las circunstancias.

Terreno fértil para que la corrupción, luego de un repliegue estratégico de sus promotores, tomase fuerza e impulso para contaminar la democracia recuperada.

Se podría recorrer todos los sectores del Estado y evaluarlos en su desempeño democrático. Podríamos darnos de cara con el renacimiento del autoritarismo, de la prebenda, de los favores y preferencias. La corrupción instalada en todos los niveles del aparato estatal. Pero con otro ropaje, con otra máscara. Se ha llegado al extremo de que un señor que desempeña una función de seguridad es la “aduana” para ingresar a una institución del Estado. Son ellos los que “transmiten” órdenes de arriba a quienes se acercan a una entidad estatal. Por lo general son prohibiciones: de ingreso, de información, de consulta de trámites… porque los funcionarios que deben darlas no se encuentran en su lugar, o simplemente están atareados en otros menesteres. ¿Por qué? ¿Quiénes ingresan a la función pública? ¿Están calificados? ¿Por qué delegan responsabilidades?

Podríamos seguir de manera interminable citando ejemplos sobre el Estado “maqueta” y frívolo que tenemos y no el Estado fortalecido, con una democracia fuerte, plena y con una ciudadanía responsable que sabe de sus deberes y derechos.

3. Educación y discurso. En este escenario nos deberíamos preguntar ¿qué ha pasado con el sector educación, responsable de educar y formar ciudadanos democráticos? ¿Alguien ha intentado hacer una autocrítica? Ni gobierno, ni funcionarios, ni instituciones y menos los gremios. ¿Por qué? En esta perplejidad y desolación es reconfortante resaltar y leer el Comunicado que Foro Educativo ha hecho público al país el 13 de Julio. Fortalecido en la autoridad política que le brinda la pluralidad política de sus componentes, riqueza que debemos valorar de una auténtica democracia en un país diverso como el nuestro. Foro Educativo ha sabido acompañar el devenir de la educación nacional y con el aporte de ideas, el desarrollo de proyectos ha puesto a disposición de los gobiernos sucesivos, las conclusiones y recomendaciones para que contribuyan al diseño de políticas educativas.

Siguiendo esta línea institucional desde la sociedad civil desea contribuir con el comunicado que se puede ver en este enlace. Una respuesta institucional. Sin duda una voz solitaria aún en la desbastada presencia colectiva. La vigencia de Foro Educativo en la educación nacional es fruto de la riqueza que produce la convergencia de diversos y plurales actores, indicadores que la lucha por la democracia es intensa y donde no se puede bajar la guardia. Poner talento, voluntad y capacidad le da autoridad para que se respete la educación ciudadana por ser un derecho no negociable y fortalecer la educación nacional. También advierte que es necesario salir en su defensa cuando se quiere vulnerar la política educativa que trasciende gobiernos y no coyunturas y menos presiones de grupos y tendencias, por imponer o creer defender una perspectiva o responsabilidades domésticas, sin respetar una política de Estado para un país diverso e intercultural.

La democracia que postula Foro Educativo le brinda fortaleza para establecer acuerdos que garanticen el desarrollo de procesos que permitan al sistema educativo educar y formar los ciudadanos que el país demanda. Todo ello requiere una permanente interacción en un marco de respeto al otro y concediendo en aquello que no menoscabe la colaboración en la construcción de una sociedad equitativa y solidaria. Que no se apueste por un remedo de democracia mediante la apropiación de usos y estilos de la marginalidad de la sociedad, pues ello debilita el correcto desempeño de la profesionalidad y su ética.

Que los idus de Julio de 2018, no se repitan y quienes con sus actos y procederes, devaluaron la democracia para ponerla al servicio de bandas criminales, sean separados y sancionados, respetando el debido proceso. Esto demanda la transformación, además, de la cultura política y el sentido de la participación responsable, la postulación de personas probas y no aventureros que se sirven del Estado y no colaboran en su construcción democrática. A ello debemos contraponer la idea de que es menester redefinir el papel que debería jugar la educación, sus fines y objetivos principales, el tipo de conocimientos y habilidades que requieren los ciudadanos para afrontar los retos socio-educativos. Y aquí el encargo y responsabilidad de los planteamientos educativos deben responder de manera eficaz a la formación de la actual ciudadanía, equipándola de instrumentos pedagógicos pertinentes para participar y fortalecer la práctica democrática.

La acción educativa hoy demanda, no una educación trabada por decisiones judiciales, sino abierta a los nuevos retos. Demanda políticos responsables que garanticen la adquisición de habilidades y valores de los educandos, como el desarrollo su capacidad deliberativa, competencias para entablar el diálogo y la reflexión -sin cartas marcadas ni mensajes subliminales-, desarrollar habilidades comunicativas y otras que contribuyan y permitan darle sentido y fortalecer la democracia y la unten en cada uno de los escenarios y procesos que desarrolle la sociedad civil.

Siguiendo el pensamiento de Paulo Freire, nuestra democracia debe postular y vigilar para que la educación cambie de manera radical, de manera que permita una mayor creatividad y libertad, cimentadas en promover el pensamiento crítico. Para ello Freire propone establecer como principio normativo una lógica de la sospecha que permita cuestionarnos de manera permanente la realidad, que nos haga sospechar que toda relación cultural disfraza la dominación (Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI, pp. 19.) La concepción crítica evoluciona según la historia, los temas y las ideologías en diferentes etapas.

El momento que vivimos requiere mucha autorreflexión sobre el tiempo y el momento, como parte de la historia, como autores y actores de nuestra realidad y no como espectadores.