La Cultura Escolar y Clima Escolar, no es lo mismo ni es igual

Por: Luis Miguel Saravia

1. Temas urgentes. En el desarrollo profesional docente descubrimos que existen algunas ausencias en el contenido de los temas de formación inicial que por considerarlas obvias, tal vez se dejan de lado: la cultura y el clima escolar. En el momento crucial en que se encuentra la educación nacional, sería bueno pensar seriamente en estos temas para conocer cómo es la cultura y el clima escolar en un país diverso como el nuestro. En los repositorios de las universidades es escaso el material nacional sobre el tema. El repertorio a nivel internacional existe, pero está un tanto difuso.

Los esfuerzos que se realizan desde la política educativa con la intervención de los docentes para el alcance de buenos aprendizajes en el país, son reconocidos, pero además deberían ser sostenidos por la construcción de una cultura escolar en permanente cambio y un clima escolar que se incuba en el aula y sirve para la formación social y ciudadana de los alumnos y alumnas. La ausencia de estos temas centrales en el proceso educativo, incide en los resultados de aprendizaje, en el desarrollo de competencias y habilidades, así como en la convivencia ciudadana. En el presente artículo trataremos de aproximarnos a los conceptos de ambos temas a partir de diversas fuentes y apreciarlos como parte de los procesos que se desarrollan en la institución educativa.

Foto: Andina

Las últimas décadas del siglo pasado, estudios sobre la cultura escolar permitieron analizar los procesos escolares que se vienen desarrollando para describir y comprender los problemas que ellos simbolizan en la institución escolar. Estos estudios comprendían las relaciones entre actores del proceso educativo, normatividad, procedimientos, valores y otros que intervienen desde el punto de vista académico y aquellos elementos que definen las políticas educativas. Sin embargo se sigue preguntado en el ámbito pedagógico ¿qué es la cultura escolar? Definirla es una tarea que implica revisar concepciones de distintas disciplinas del conocimiento como la sociología, la antropología, la psicología. Muchos estudios han tratado de abordar la cultura escolar desde su definición y metodología, pero no se tiene aún una posición unificada sobre su conceptualización. La cultura escolar, se puede comprobar como un concepto vivo, en constante dialéctica, entre los distintos actores escolares de hoy, que no son parecidos a los de antes. Sin embargo existe una constante en este devenir, que se nutre del pasado y que permite desarrollar nuevas tendencias y percepciones en el proceso educativo y en la institución escolar.

En esta constante, es un desafío identificar qué es lo nuevo que se viene conociendo en la tarea de enseñar, identificar las relaciones, el significado, el conocimiento empírico que docentes y educandos tienen al respecto de esta construcción. Es indudable que la experiencia y la práctica nos manifiesta que la cultura escolar influye en los cambios en las instituciones educativas y su orientación, dice Owens, 2001 (Comportamiento organizacional en educación: Liderazgo instruccional y reforma educativa] (7a ed.). Boston: Allyn and Bacon), citado por María Esther Elías, Universidad Nacional de La Plata Buenos Aires, Argentina, en Revista electrónica Educare (Educare Electronic Journal) EISSN: 1409-4258 Vol. 19(2) MAYO-AGOSTO, 2015: 285-301).

De otro lado el clima escolar está referido a las relaciones entre los componentes humanos de la institución escolar, los sentimientos de aceptación y tensión que se dan en la interacción. El clima escolar es un factor a considerar en la institución escolar, en el aula y en las interacciones educativas para alcanzar una buena educación. En el segundo informe de UNESCO – Llece “Los aprendizajes de los estudiantes de América Latina y el Caribe” Santiago, 2008, al hacer un análisis de multinivel se encuentra un indicador que aproxima a la definición del clima escolar “…. que considera aspectos relacionados con el agrado y la tranquilidad que siente el estudiante cuando se encuentra en la escuela, el grado de pertenencia a la institución y la relación con sus compañeros. En grado sexto, además, incluye la dedicación y atención que siente el estudiante le prestan sus docentes, la disciplina (orden) de los estudiantes en el aula y la violencia verbal y física que ocurre en la institución” Además se asevera que el clima escolar es la variable y uno de los factores asociados que más influye en el rendimiento de los estudiantes.

Foto: MINEDU

2. Cultura y escuela. Cronológicamente el término cultura unido a la escuela data de 1932 según el sociólogo norteamericano Waller en su libro The Sociology of teaching (citado por Deal y Paterson, 2009). Sostenía que las escuelas tienen una cultura propia. Decía que en las escuelas se dan protocolos complejos para relaciones personales, tradiciones, costumbres, normatividad, formando un código de comportamiento; unos lo llaman moral, otros cívico, democrático. En esta línea otros estudios señalan que en las instituciones escolares existe conflicto de posiciones disimuladas que concurren en la formación de la cultura escolar (Deal y Peterson, 2009 Shaping School Culture: Pitfalls, Paradoxes, & Promises [Configuración de la cultura escolar: Dificultades, paradojas y promesas]. San Francisco: Josey-Bass); Masowski, 2001 (School Culture and School Perfomance [Cultura escolar y desempeño escolar] Tesis de doctorado. University of Twente. Enschede, the Neederladns) y que responden a consignas alrededor de las ceremonias que se realizan en el ingreso a la institución, la asamblea de patio, el recreo, la salida, campeonatos y demás actividades.

Por ello el estudio de Walle fue pionero, pero su influencia fue limitada, pues se dio preferencia a estudios cuantitativos. Así el estudio de la cultura escolar quedó relegado. En los años 70 resurgió, cuando se empezaron a pensar en aspectos culturales de la escuela y cómo se podían constituir en obstáculo para el cambio escolar (Goodlad,J.I. 1975 The dyanmics of Educational Change:Toward Responsive Schools [ Las dinámicas del cambio educativo: hacia las escuelas con capacidad de respuesta] Nueva: York Mc Graw-Hill). En los 80 y 90 los estudios fueron ampliados considerándose importantes, para la administración y gestión de la educación (Deal y Peterson, 1990 (The Principals Role in Shaping School Culture [El rol del director en la conformación de la cultura escolar] Washington, DC:Office of Educational Researche and Improvement], el cambio educativo (Fullan, 2002 El significado del cambio educativo: un cuarto de siglo de aprendizaje. Profesorado, revista de currículo y formación del profesorado N°6, 1-2), y la historia de la educación (Julia,D.2001 A cultura escolar como objeto histórico [La cultura escolar como objeto histórico] Revista Brasileira de Historia da EducaÇao 1, 9-43). Viñao, 2002 (Sistemas educativos, culturas escolares y reformas. Continuidades y cambios. Madrid, Morata). Encontramos en Fernando Reimers, en Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México VOl. XXXIII N° 4, 2003) una reflexión que dice que en la región, la esperanza en educación está puesta en los docentes y en el aprendizaje de los alumnos. Antes que éxitos se habla de fracasos y se inician reformas educativas, que inciden en más de lo mismo -infraestructura y cobertura- con pocos resultados. ¿Son los docentes los que no están preparados? ¿es el currículo poco elaborado? ¿es la política educativa sumida a los mandatos de agencias y bancos extranjeros sobre políticas de Estado? Todo ello sin vasos comunicantes, y desarrollándose cada uno sin puntos de convergencia: el mejoramiento del alumno y su aprendizaje. Reimers nos dice: “Para revertir esta situación será necesario desarrollar competencias pedagógicas en los docentes, pues ahí está la clave para que las niñas y los niños aprendan en profundidad contenidos significativos que les permitan cambiar sus opciones en la vida, concentrándose particularmente en aquellos estudiantes cuyos padres tienen los más bajos niveles educativos.

Centrarse en una buena enseñanza requiere alinear los objetivos del currículo con los propósitos de la educación y crear las condiciones para apoyar a los maestros y a los estudiantes en el logro de estos objetivos. Crear estas condiciones requerirá, a su vez, utilizar el mejor conocimiento disponible sobre cómo promover el aprendizaje, invertir en la generación conocimiento específico a contextos particulares y difundir este conocimiento de forma que éste mejore la comprensión pública sobre cómo promover el éxito académico de los estudiantes contribuyendo así a desarrollar una nueva cultura educativa en la región” (Op.Cit.).

Esto significaría volver a las fuentes pedagógicas y considerar a la institución educativa como tal y no con adjetivos calificativos que enfatizan tendencias, preferencias de moda y otras que son efímeros maquillajes. Es el momento de construir una cultura escolar que permita educar alumnos no sólo con conocimientos y desarrollo de competencias básicas, sino extenderlas en la perspectiva de descubrir e incrementar su aprestamiento a futuro en otros niveles educativos, a la par que formar ciudadanos democráticos. Todo ello no se construye con consignas y programas estancos en la era de las TICs, sino con un trabajo serio y dedicado de los docentes y el desarrollo de una institucionalidad educativa que permita incrementar la cultura escolar. Construir la cultura escolar genuina y no reducida al calendario escolar. Una cultura que se nutra del trascender y con énfasis en la formación de ciudadanos democráticos, con juicio crítico, que desarrollen sus habilidades matemáticas, no para complacer al Estado en un puesto en la prueba PISA, sino para el desarrollo de capacidades que lleven a despertar el gusto por las ideas, reforzar la confianza en la propia capacidad de cada uno, valorar y respetar a los demás.

3. Cultura y clima escolar. ¿Se complementan? ¿Interactúan estos conceptos? Sobre lo primero debe seguirse investigando para identificar los procesos que la genera. ¿Será sólo la institución? ¿No existen otros factores asociados que pasan desapercibidos, pero que están latentes y a veces son avasallados por la normatividad? Un reto para los investigadores de la educación en nuestro país, sobre todo desde la perspectiva intercultural. Comparto una síntesis sobre el tema del trabajo de María Esther Elías, citado anteriormente. Nos dice que no existe una forma única de definir la cultura escolar. Bower en 1966 la definía como un código informal que establece “cómo hacemos las cosas aquí” (The Will to Manage: Corporate Success Through Programmed Management [La voluntad directiva] Nueva York McGrav-Hill). Tagiuri y Litwin (1968), especifican que la cultura escolar incluye sistemas de creencias, valores, estructuras cognitivas generales y significados dentro del sistema social caracterizado por un patrón de relaciones de personas y grupos dentro de ese sistema (Organizational climate: Exploration of a Concept [Clima organizacional: Exploraciones de un concepto] Boston, Harvard graduate School of Bussines Administration).Argyris y Schòn (1976) opinan que un conjunto de interpretaciones o “teorías en uso” determina la manera como un individuo responde a situaciones habituales y es reflejo de patrones de comportamiento dentro de una organización. [Teoría en la práctica: Aumentando la eficacia profesional]. San Francisco: Jossey-Bass.) El año 1985 Schein aporta un nuevo elemento constitutivo de la cultura escolar, cuando dice que “La cultura organizacional consiste en la manifestación de un patrón de supuestos básicos, inventados, descubiertos o desarrollados por un grupo en tanto aprende a enfrentar problemas y que ha funcionado lo suficientemente bien como para que se lo considere válido y se lo trasmita a los nuevos miembros como la forma correcta de percibir, pensar y sentir” (En Cultura organizacional y liderazgo]. San Francisco, CA: Jossey-Bass).

Más adelante Hargreaves, 1996, expresa que “La cultura escolar es el cristal a través del cual los participantes se ven a sí mismos y el mundo”(En el libro : Profesorado, cultura y posmodernidad. (Cambian los tiempos, cambia el profesorado. Madrid: Morata). Deal y Peterson, 2009 configuran el contenido constitutivo de la cultura escolar diciendo “…está compuesta de reglas y tradiciones no escritas, normas y expectativas que permean todo: la manera en que gente actúa, cómo se visten, de qué hablan, si buscan o no ayuda en sus colegas y cómo se sienten los docentes acerca de su trabajo y de sus estudiantes” (En Configuración de la cultura escolar: Dificultades, paradojas y promesas]. San Francisco: Josey-Bass.)

Relacionado con la cultura escolar y tal vez donde se ha trabajado de manera muy empírica se encuentra el clima escolar. Según Schoen este término se basa en la identificación de un conjunto de características internas comunes a las escuelas con alto grado de eficacia.(En: Conceptualización, descripción y comparación de culturas escolares: Un estudio de caso comparativo de procesos de mejora escolar] (tesis de doctorado). Louisiana State University, Louisiana) Según la UNESCO el clima escolar es entendido como la promoción de relaciones respetuosas, no discriminatorias, de sana convivencia, y no violentas entre los miembros de la comunidad escolar. Un buen clima escolar es parte de la calidad de la educación. Además el clima escolar está asociado con logros académicos de los alumnos, menor ausentismo y abandono escolar. Se llega a expresar que existe evidencia que sugiere que los alumnos de mayor nivel socioeconómico tienden a asistir a escuelas con mejores indicadores de clima escolar, por lo que este constituiría otro factor de inequidad. Por ello se señala que el desafío de las políticas públicas en este campo es promover una sana convivencia, mediante –por ejemplo– la participación estudiantil, el trato respetuoso de los docentes, y la formación en métodos no violentos de resolución de conflictos, superando los enfoques puramente punitivos de control de la violencia y disciplina.(7. Clima escolar y relación con calidad de la educación, en Situación Educativa de América Latina y el Caribe: Hacia la educación de calidad para todos al 2015. Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago 2013) Asimismo el clima escolar es un factor del proceso escolar que afecta de manera importante los aprendizajes. La calidad de la educación requiere de un entorno inclusivo y democrático, donde todos los niños puedan desarrollar al máximo sus potencialidades (UNESCO, 2005). Existen algunos elementos de un buen clima escolar propicio para un mayor aprendizaje: orientación del trabajo de directivos y docentes puesta en el aprendizaje de los niños, la inclusión activa de las familias y comunidad para alcanzar estos objetivos; la valoración y reconocimiento de los alumnos, la satisfacción de los docentes respecto a su labor y una alta capacidad para prevenir y solucionar los problemas de convivencia escolar e indisciplina (Martinic y Pardo, 2003, Aportes de la Investigación Educativa Iberoamericana para el Análisis de la Eficacia Escolar en: F.J. Murillo, La Investigación sobre Eficacia Escolar en Iberoamérica. Revisión Internacional sobre Estado del Arte. Convenio Andrés Bello-Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, España y CIDE, Chile; Bellei et al., 2004 ¿Quién dijo que no se puede? Escuelas efectivas en sectores de pobreza. UNICEF Chile. El clima escolar ha llevado a que se desarrollen políticas públicas en la región que integren esta dimensión como un tema central para el mejoramiento en los aprendizajes, especialmente dirigidos a los sectores con menos recursos.

4. DESAFÍOS. Lo planteado con muchas pistas, señala rutas de estudio y futuros trabajos de investigación educativa que son de urgencia para que los directivos y docentes empiecen a debatir, analizar, estudiar y practicar en las instituciones educativas. Por ello no existen conclusiones. Todo lo contrario. Una invitación al estudio y a la investigación.

Al docente no se le debe capacitar sobre más de lo mismo, sino abrirle campos de estudio e investigación para su desarrollo profesional. Cultura escolar, clima escolar, es necesario conceptualizarlos desde nuestra realidad intercultural. Medidas estandarizadas -exitosas en otros países- no son necesariamente validas en el nuestro.

Sería interesante apreciar iniciativas investigativas sobre cultura escolar y clima escolar, como rescate del saber pedagógico con el aporte de los docentes en ejercicio y los futuros egresados de facultades de educación e institutos superiores pedagógicos. Cultura escolar y clima escolar no son lo mismo, pero inciden en la formación y el aprendizaje de los alumnos y alumnas de la escuela. (26.08.18)