Date:April 25, 2018

La Escuela, la siembra de ética y democracia

Por Luis Miguel Saravia

1. En estos días se celebró en Lima la VIII Cumbre de las Américas. Este encuentro, reúne a los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del hemisferio para debatir sobre aspectos políticos y económicos. El tema a tratar fue «Gobernabilidad democrática frente a la corrupción». Los ejes temáticos propuestos fueron “Gobernabilidad democrática y corrupción”, “Corrupción y desarrollo sostenible” y “Aspectos de cooperación, institucionalidad internacional y alianzas público privadas”.

Los acuerdos aprobados por aclamación han sido en torno al documento llamado “Compromiso de Lima”. Fueron adoptados 57 acuerdos que han quedado agrupados en siete ejes temáticos: 1) Fortalecimiento de la gobernabilidad democrática; 2) Transparencia, acceso a la información, protección de denunciantes, respeto a los derechos humanos y libertad de expresión; 3) Financiamiento de campañas electorales; 4) Prevención de la corrupción en obras públicas, contrataciones y compras públicas; 5) Cooperación jurídica internacional; 6) Fortalecimiento de los mecanismos interamericanos anticorrupción; 7) Seguimiento e informe de los acuerdos.

Jefes de Estado reunidos para luchar contra la corrupción. ¿Ese es el escenario? / Foto: Andina

Carlos E. Cué de El País -España- en su reporte final sobre la VIII Cumbre sintetiza lo que fue el evento y su significado. Los acuerdos de la carta de compromiso contra la corrupción fueron proclamados por aclamación a pedido del presidente del Perú Martín Vizcarra. El íntegro de la carta puede encontrarse en este enlace.

Sin duda más allá de los dos días festivos -que no son para los trabajadores pues deben reponer las horas dejadas de laborar- existe información importante en el discurso de las naciones que debemos empezar a leer en clave pedagógica, para apreciar qué tanto sintonizan con los procesos educativos que se desarrollan en nuestros países. De no hacerlo estaremos repitiendo lo de siempre, palabras, documentos, que no guardan concordancia con lo que nuestros pueblos demandan y sienten.

Lo que nuestros sistemas educativos plantean para lograr ser más equitativos en un continente que se caracteriza por su diversidad, pareciera no ser tenido en cuenta, pues se trata como dicen los “opinólogos” de “alta política”, que no se pueden ocupar de la problemática consuetudinaria de nuestros pueblos.

¿Cómo entender entonces tanto despliegue de recursos, tantas mesas de trabajo, tantas declaraciones y toma de posición si no se logra diseñar estrategias para abordar las causas de nuestros problemas ancestrales profundizados por tendencias extractivas, nuevas formas de organización de la fuerza laboral sin respetar los logros alcanzados? La consigna de ser más competitivos (¿en qué?) y emprendedores (¿de qué?) en medio de una pobreza extrema, que incrementa la desnutrición, las enfermedades endémicas y otras. ¿Cómo pasar por alto las demandas de nuestros pueblos para una mejor educación, salud y distribución de la riqueza? La lectura de los 57 puntos encierra un mensaje que debería develarse, al compás de las palabras enfáticas de lucha contra la corrupción. ¿No estaremos montando una parodia del “gato de despensero”?

2. ¿Qué hacer? En la cultura docente, estos eventos no deben pasar como acontecimientos que no nos competen. Todo lo contrario. El docente tiene que saber de qué se trata y cómo desde nuestro enfoque pedagógico se construye un discurso que deberá incidir en la educación y formación de los educandos. El currículo no puede ser un corsé que no permita tener iniciativa para enriquecer conocimientos y analizar hechos y procesos. Hechos como esta Cumbre y la realización del Mundial de Fútbol en Rusia son acontecimientos que deberían formar parte del repertorio de aprendizajes que con motivo de ellos se debería abordar. El centro de interés de los alumnos está en los medios y no pueden obviarse. El quehacer del aprendizaje debería ser abierto a todo aquello que significa enriquecer y profundizar el conocimiento y generar actividades de investigación, de selección de noticias, de análisis, y conclusiones.

En todo este repertorio que se va presentando, por ejemplo en la Cumbre que tiene como signo la lucha contra la corrupción, debe llevar a preguntarse sobre el significado de ese término: “Según el diccionario de la Real Academia Española, corrupción es la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de las organizaciones, especialmente las públicas, en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. El término «corrupción» suele ser utilizado para referirse a actividades ilícitas o deshonestas dentro de organizaciones públicas estatales. En ese sentido, se cataloga de corrupto a un político que saca provecho personal de los recursos del Estado.

Foto: Perú21

Se habla de corrupción y muchas veces no se conoce el significado. ¿Cómo se combate contra un hábito cultural si se lo interpreta como parte de las relaciones humanas de nuestros pueblos y cualquier acto que se realice se justifica? La historia de la humanidad nos habla de este mal endémico que se propaga en sociedades donde principios y valores se han devaluado. Se desarrollan allí donde la educación está contaminada con formas y maneras de proceder establecidas por las relaciones humanas cimentadas en el juego de intereses y la ambición por el poseer y el poder. Una definición que puede ayudar a identificar y definir este concepto la transcribimos: “La palabra corrupción dentro de un enfoque social y legal se encuentra definida como la acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos. La corrupción puede darse en cualquier contexto, en este caso se analizará la corrupción en el sentido administrativo y político.”

El proceder de la corrupción y la manera de cultivarse se encuentra cuando se practica un tipo de conducta en beneficio personal o para una empresa. Se trata de conseguir una ventaja ilegítima, de manera privada y secreta. De ello se derivan algunas formas de corrupción que las apreciamos en la vida diaria: el soborno (lo que se hace por ejemplo para evitar que la autoridad ponga una multa: desde el policía, el alguacil, o funcionario para la evasión de impuestos. Otra forma de corrupción muy utilizada es el tráfico de influencias, que se da aprovechando que un conocido está en un cargo importante y puede ayudar a conseguir un favor o beneficio. Si vemos que una persona se enriquece en forma ilegal utilizando recursos del Estado, se trata de peculado. Estas formas de corrupción se aprecian en la vida cotidiana y en diversos ambientes de instituciones públicas o privadas de la sociedad. En el sector educación no sólo se han detectado en infraestructura, proveedores, sino en los propios funcionarios que ejercen un cargo directivo en una instancia del sector. Las causas que originan actos de corrupción son diversas: carencia de conciencia social, de compromiso profesional; impunidad, bajos sueldos, concentración de poder partidista. La corrupción es una lacra que se extiende al amparo de la concentración de poderes políticos partidarios.

3. Desde la educación. Las autoridades y personajes que han disertado, debatido en la Cumbre lo han hecho desde sus “alturas”, desde su conocimiento académico posiblemente y su concepción desarraigada de la vida cotidiana. ¿Qué queda de enseñanza luego de invertir recursos monetarios para asistir a este evento que pretende analizar la corrupción y su combate? ¿Alguien ha intentado reflexionar lo que se debe hacer desde los hogares, las escuelas, las instituciones locales? No. Toda la reflexión se ha dado en torno a lo que se dejaría de ganar en el PBI y sus repercusiones en la producción interna del país.

¿Cómo crear conciencia ética en la población, en los profesionales y en las autoridades y dirigentes institucionales del país? Eso parece que lo dejan a iniciativa de cada país. Dentro de un año o dos no se evaluará lo avanzado, habrá otras urgencias o tal vez las mismas, pero otras prioridades.

La escuela es la única institución que puede educar y formar para conocer y combatir la corrupción. Los principios éticos se deberían forjar desde la temprana edad. Lo sabemos, pero no lo hacemos. ¿Existe en el currículo alguna recomendación? ¿Se practica esta enseñanza en el aula, en la escuela? ¿Se conversa, dialoga, debate entre los docentes sobre el tema de la corrupción en la educación? ¿Se conoce casos de colegas que navegan en estas aguas? ¿Cuál es nuestra actitud frente a la corrupción docente? ¿En la política? ¿En el partido político? ¿En la sociedad? ¿Qué es el espíritu de cuerpo?

La verdadera lucha contra la corrupción empieza en la casa y a temprana edad. El mejor lugar para combatir la corrupción son la escuela y el hogar. Allí los adultos, los ciudadanos, adquieren valores y principios de ética, para evitar reproducir modelos de corrupción que tanto dañan al mundo, a la sociedad, a los partidos políticos, a las instituciones estatales y privadas. La responsabilidad de los docentes hoy es que las generaciones jóvenes deberían comprender lo negativo de los actos de corrupción en su vida familiar, escolar, social. Es la juventud la que debería tomar conciencia y abonar al combate de la corrupción en sus diferentes versiones y matices.

La corrupción hoy se ha convertido en una práctica que en muchas sociedades es algo cotidiano, desde las trampas en las tareas en la escuela, o el quedarse con el “vuelto” -que es valorado como viveza criolla- hasta actos más comprometidos de corrupción. Aquella llamada de saco y corbata, que se denomina “baraje criollo”, para sacar la vuelta a la norma.

La escuela puede aportar en el análisis de las acciones y repercusiones que tiene un acto de corrupción. Se requiere hoy poner el esfuerzo inicial en la educación, si queremos que el combate a la corrupción tenga éxito. Se requiere una formación en ciudadanía democrática donde la transparencia sea el instrumento para legitimar acciones a realizar. Con ello se tomaría plena conciencia sobre el desempeño como ciudadanos en la vida diaria con honradez y dignidad. No olvidar que los cambios sociales se inician en las personas, en las generaciones más jóvenes. Una democracia se fortalece, no sólo por su práctica, sino por tener a la ética como divisa. Esto se ha ido perdiendo. ¿Se podría remontar esta cuesta donde bajo el emblema de emprendedores muchos se han enriquecido y se han vuelto competitivos profesionales? ¿Están los docentes preparados para esta tarea?

Lecturas:

  • Mayte Dongo Sueiro ¿Qué nos dejó la cumbre? 
  • Tamara Lajtman, Anibal García, Giordana García Sojo. América Latina / EE.UU. EEUU en la Cumbre de las Américas: guardián de la democracia.
  • HUBER, Ludwig ROMPER LA MANO UNA INTERPRETACION CULTURAL DE LA CORRUPCION. Este libro analiza los pequeños actos de corrupción en el marco de los contextos socioculturales en que se producen, tomando como ejemplo el sector público de Ayacucho. Según el autor, una mirada antropológica puede ayudar para comprender el origen de la corrupción, los discursos con los que se la crítica y las prácticas con las que se justifica y se la tolera, así como las redes clientelares en las que se inserta; todos aspectos esenciales para librar una verdadera batalla contra este problema social. IEP, 2008. Buscarlo en Bibliotecas.
  • HELFER, Gloria et al. Educación Libre de Corrupción. Sistematización de una experiencia participativa en la elaboración del Proyecto de Ley Anticorrupción en el Sector Educación, Lima: Congreso de la República, 2004
  • LÓPEZ DE CASTILLA D, Martha. Ética y Moralización en el sistema Educativo. IPP. Instituto de Pedagogía Popular. Lima, febrero 2006.
  • PCM. Plan Nacional de Lucha contra la Corrupción. Un compromiso de todos. Diciembre, 2008
  • PEZO Eduardo. Comisionado de la Defensoría del Pueblo. Una mirada desde la perspectiva de derechos humanos. La corrupción como una forma de vulneración de los derechos humanos Revista TAREA, diciembre 2009.
  • CÁCERES, Fernando. ¡No nos hagamos tarugos!, por Fernando Cáceres.
  • VIDEO DEL PAPA. No a la Corrupción  “La corrupción no se combate con el silencio” “La corrupción, un proceso de muerte que nutre la cultura de la muerte. El afán de poder y de tener no conoce límites”, “Debemos hablar de ella, denunciar sus males, comprenderla para poder mostrar la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad, la belleza sobre la nada”.
  • La educación y la república, por Ignazio De Ferrari.