La rendición de cuentas en Educación

Por: Luis Miguel Saravia

1. HISTORIA. Alguna vez en la escuela pública del interior del país, -cuentan los maestros de entonces- hacia el fin de año había una ceremonia que se llamaba la clausura del año escolar. Era un acto solemne en cada escuela. A la ceremonia acudían las principales autoridades locales, los docentes, los padres de familia y alumnos. El acto central lo constituía la Memoria del director o directora. Ésta consistía en dar cuenta a la comunidad de las labores educativas planificadas para el año escolar y actividades desarrolladas en la institución escolar, los logros obtenidos y los problemas. Este documento, que era oficial, el director lo elevaba al supervisor de educación y éste a su vez a la sede central del Ministerio de Educación. Era una forma de rendir cuentas. Esa costumbre hoy ha sido por una matriz de planificación que cada institución educativa debe elaborar al comienzo del año y evaluar al final para mostrar los resultados. Indicadores fríos, que no reflejan el quehacer educativo de cada institución. Entonces, ¿cómo la escuela comunica sus resultados, tanto en el aprendizaje de los alumnos, como en el estado de la institución en infraestructura, materiales educativos, docentes, auxiliares? ¿Qué pasó con esta buena práctica? ¿No será que la educación se ha ido tornando invisible y solo si surge algún problema de índole administrativa, de personal, de indisciplina, la comunidad vuelve la mirada para sancionar? Contradicciones de nuestra política educativa.

2. De la Memoria a la “accountability”. A finales del siglo pasado y en lo que va transcurrido el presente, bajo el manto de ser requisito del sistema democrático, se ha introducido la palabra inglesa “accountability”. Se refiere a la obligación que tienen los funcionarios públicos de informar y dar a conocer sus acciones de acuerdo al cargo que desempeñan. Se estima que esta es la mayor conquista democrática forjada en años de lucha y conquistas sociales. Todo gobernante al ser electo debe responder. En el país el Presidente lo hace cada año ante el Congreso. Sin embargo esa “accountability” -rendición de cuentas- no la cumplen todos los funcionarios y menos llega a toda la comunidad. ¿Por qué no hacer de esta práctica una obligación y costumbre, como la tenían desde los directores de la escuelita más humilde hasta los de los colegios nacionales? ¿Cómo la comunidad puede acompañar y comprometerse con el sector educación si no está informada? Vivir en democracia significa, también, estar informados en lo educativo. Todo funcionario debería responder ante la comunidad por lo que planifica, por el desarrollo de su plan de trabajo, así como compartir las dificultades encontradas.

Foto: Andina

Comprometerse con la educación no sólo es enterarse por los medios de comunicación sobre lo que el gobierno en ejercicio desarrollará. Tampoco informarse a “cuenta gotas” de lo que sucede con el desarrollo de las políticas educativas. Consideramos que no sólo el ministro de educación, sino los directores nacionales deberían dirigirse a la comunidad para rendir cuentas. En cada región los directores regionales de educación deberían hacer lo mismo, dirigiéndose a toda su región.

Quienes conocen de la cultura educativa-escolar saben descubrir que existe un despliegue manifiesto de un gobierno escolar –docentes-directivos-supervisores y directores- poco evidenciado, que funge de mediador entre la micropolítica escolar y la política más amplia: la ciudadanía. Sin embargo la ciudadanía no ejerce su tarea de solicitar rendición de cuentas. Hoy, se habla de corrupción en educación, pero ¿quién actúa? Nadie pone una mirada preeminente en los temas de corrupción en educación y así se “institucionaliza” un déficit de políticas públicas en materia anticorrupción.

En épocas pasadas se abordó el tema desde el Congreso (Educación Libre de Corrupción – Sistematización de una experiencia participativa en la elaboración del Proyecto de Ley Anticorrupción en el Sector Educación, Lima, octubre 2004) la Defensoría del Pueblo (Con corrupción no hay educación. Resultados de la Campaña Piloto “Educación sin corrupción” – Serie Documentos Defensoriales. Lima, febrero 2007) y desde instituciones no gubernamentales que han realizado informes. ¿Qué se hizo con las conclusiones a que llegaron estos trabajos?

3. Rendir cuentas hoy. Las ponencias del “Seminario Accountability educacional: posibilidades y desafíos para América Latina a partir de la experiencia internacional” definen el concepto Accountability educacional, como el rendir cuentas. Sin embargo es bueno atender que “En el campo educativo el concepto remite a los resultados del aprendizaje escolar y a la responsabilidad que le cabe a las escuelas –y dentro de ellas a la comunidad escolar– por los resultados que obtienen sus alumnos. Entre las acciones orientadas a lograr estos propósitos resulta prioritario evaluar periódicamente los resultados del aprendizaje y el cumplimiento de metas curriculares; alinear estas evaluaciones con estándares de contenido, desempeño y oportunidades de aprendizaje, dentro y fuera del aparato escolar; premiar o castigar el buen desempeño de los actores del sistema y, tan importante como esto, cuidar que estos ejercicios de medición y regulación no acaben distorsionando el contenido y orientación de la práctica educativa y permitan –paralelamente fortalecer las capacidades de gestión en los establecimientos rezagados y prestar, a los maestros, el respaldo técnico necesario para realizar sus proyectos educativos con resultados de excelencia (Accountability educacional: posibilidades y desafíos para América Latina a partir de la experiencia internacional. Javier Corvalán, Robert W. McMeekin. Varios autores. CIDE – PREAL. Primera edición Marzo, 2006. Editorial San Marino, Santiago de Chile).

Sin duda es complejo el tema para tratarlo en este espacio. Pero es conveniente ponerlo en el tapete para no soslayarlo en el discurso. Accountability (rendición de cuentas) en educación tiene que ver con la responsabilidad que cada componente asuma de manera consistente. Asimismo tiene que ver con la forma en que se coordine y articule la formulación de estándares de calidad para que los equipos sepan a qué se responsabiliza su escuela. Además registrar la información confiable referida al desempeño de alumnos y docentes. El tema de la evaluación de contenidos y materiales y las medidas propuestas como retribución por buen desempeño y aquellas que permiten mejorar las capacidades de los maestros. Finalmente la delegación de autoridad a las escuelas para tomar decisiones e introducir innovaciones que contribuyan al cambio (Íbidem). R.W. Mc Meekin precisa que “En el campo de la educación, esto incluye entregar información a los apoderados, contribuyentes, empleadores y otras partes interesadas preocupadas de la calidad de la educación”. Pero “La entrega de información, aunque no fija responsabilidades, sirve para identificar problemas y deficiencias y es un paso importante que centra la atención en la necesidad de tomar acciones para mejorar la educación.”

Precisando más el campo que abarca la accountability R.W. Mc Meekin,señala: “el término ha llegado a significar responsabilizar a las escuelas (y a sus directores y personal) por los resultados logrados. El resultado más importante es el aprendizaje de los alumnos, pero muchos países latinoamericanos carecen de información basada en pruebas de rendimiento para medir el desempeño académico. En estos casos, la accountability debe basarse en otros datos –tales como tasas de completación, repetición y abandono, tasas de graduación y proporción de alumnos que continúan hacia niveles educativos más altos– que indican el nivel de desempeño de las escuelas. Sería deseable incluir información que señale si acaso se están administrando bien las escuelas.” En la accountability educativa, las escuelas deben responsabilizarse por los resultados que producen. Por ello su referencia abarca diversos niveles.

Accountability es una palabra que se emplea a menudo en el discurso de la gestión educativa, pero pocos lo han desarrollado en las instituciones educativas y menos en el sistema educativo. Pareciera una palabra de moda sin contenido. Esto se debe a que no se ha profundizado en su significado, contenido y alcance. Nos quedamos en el hábito de repetirla, pero no la sintonizamos con la realidad y aporte que tiene. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2017-2018 evalúa el papel de la rendición de cuentas en los sistemas educativos mundiales referidos a la consecución de la visión del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible: garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente en todos. En este sentido ¿cuál ha sido el informe que presentó Perú en Cochabamba en julio de 2018 donde se reunieron los ministros de educación para adoptar una Hoja de Ruta que permita avanzar hacia una educación de calidad, inclusiva con equidad? No lo sabemos. Pero se habla de rendición de cuentas.

La rendición de cuentas va acompañada por la transparencia y la información sobre la política educativa desde los que la dirigen hasta los que la ejecutan y viceversa. ¿Cuál es el discurso del Perú sobre aprendizaje a lo largo de toda la vida, la calidad de la educación, la equidad e inclusión y los docentes? El alcanzar los objetivos amplios en educación requiere de la colaboración y comunicación entre los interesados. El establecimiento de un clima de confianza conlleva incluir las partes interesadas en el diseño de objetivos comunes y reconocer la interdependencia.

La antigua memoria del director de escuela es el remoto texto primario de lo que hoy significa la accountability. Todo lo que se le demanda y se hace evidente en el Informe del seguimiento de la Educación en el Mundo, estuvo en germen cuando el director elaboraba sus registros de asistencia, de aprovechamiento de aprendizajes, de inventario, de necesidades y lo compartía con la comunidad. Hoy con el avance del conocimiento se plantea que a todos los actores del proceso educativo les compete desempeñar un papel de vanguardia, codo con codo con los estudiantes mismos y sus padres. Por eso se necesita líneas de responsabilidad claras, para saber cuándo y dónde se quiebran esas líneas y qué medidas se toman como respuesta a esas situaciones: esto significa en pocas palabras lo que es la rendición de cuentas.

Irina Bokova, Directora-General de la UNESCO, en el documento “Rendir cuentas en el ámbito de la educación: cumplir nuestros compromisos; Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2017/8 expresó al final del Prefacio “que los países deberían producir informes nacionales de seguimiento de la educación que expliquen su progreso con respecto a sus compromisos – actualmente, solo lo hace aproximadamente la mitad de ellos y en su mayoría sin regularidad –. La rendición de cuentas tiene que ver con interpretar las pruebas empíricas, determinar los problemas e idear cómo resolverlos. Tal debe ser la línea maestra de todos los esfuerzos que dediquemos a alcanzar una educación para todos de elevada calidad y equitativa.” (http://gem-report-2017.unesco.org/es/chapter/rendir-cuentas-en-el-ambito-de-la-educacion/).

La rendición de cuentas ha devenido un tema central en la agenda educativa global. La UNESCO ha considerado su introducción en los sistemas nacionales de educación en los países que cumplan con los objetivos de desarrollo sostenible en educación (2015). Sin embargo últimamente tiene un enfoque gerencial, es decir se preocupa por la obtención y evaluación de resultados escolares, y ha pasado a ser concebida como una de las soluciones más importantes a los problemas y retos de los sistemas educativos.

Es necesario estudiar el tema de la rendición de cuentas en profundidad, para que los promotores de políticas educativas, los docentes, los estudiantes y la comunidad puedan encontrar líneas de trabajo para el diseño y abordaje de los problemas y las perspectivas a futuro. No se trata de “rendir cuentas” del presupuesto, sino de un todo mayor: cómo se desarrolla el proceso educativo en cada escuela, en la región y en el país. (Kamens y Benavot, 2011; Tobin, et al., 2015). (Tomado de Rendición de cuentas y política educativa: Una revisión de la evidencia internacional y futuros retos para la investigación. Lluís Parcerisa y Antoni Verger de Universitat Autònoma de Barcelona. Publicado en Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado. vol. 20, núm. 3, 2016, pp 15-51 Universidad de Granada España.)

Una nueva tarea para los docentes en formación y en servicio. Exige formación pedagógica y práctica para abordar nuevos espacios del proceso educativo que tienen que ver con la evaluación en el sentido estricto y lato. Sin duda el recuerdo de la Memoria de la escuela de provincia sea, no el recuerdo de tareas administrativas, sino la base y la propuesta para poder medir tanto el aprendizaje de los alumnos como el desempeño de la función docente. Reto y tarea para todos los docentes.