Los cambios en educación deben ser trascendentes

Por Luis Miguel Saravia

1. Pie en tierra. Los acontecimientos ocurridos luego del cambio presidencial, como que habrían licuado lo poco que se hacía en política educativa. Silencio y falta de decisiones preocupan. Iniciando la semana una nota publicada en El Peruano decía

“El Ministerio de Educación (Minedu) ha convocado un concurso para cubrir, mediante la modalidad de contratación administrativa de servicios, plazas de directores, docentes de diversas especialidades y personal de apoyo para los colegios de alto rendimiento (Coar) de todo el país. Estas instituciones educativas –especializadas en estudiantes de desempeño sobresaliente– buscan profesionales que puedan ocupar las plazas de director general, así como de personal docente para las asignaturas de Aprendizaje-Servicio y Valores, Biología y Química, Comunicación y Literatura, Educación Artística, Educación Física, Gestión Empresarial, Inglés, Matemática y Física, Música, Tecnología, Teoría del Conocimiento, entre otras. Los Coar también necesitan personal para el área de Bienestar, que aportará al espacio de convivencia de los estudiantes. Se requiere además personal de apoyo en la biblioteca, tecnologías de la información y comunicaciones, entre otras.”(El Peruano, 07.05.18).

Cerca de dos meses y medio ¿y recién se convoca al concurso? ¿Qué sucedió? ¿Cómo vienen funcionando los Coar este año?

Perder el paso en educación implica desandar el camino del aprendizaje. Parafraseando el informe sobre el desarrollo mundial 2018, podemos decir que la escolarización sin aprendizaje, no es solo una oportunidad desaprovechada, sino también una gran injusticia para los niños y jóvenes de las regiones y del país. El ministro de la gestión anterior estaba todos los días en los medios, pero la realidad, era otra. Indicadores de una baja en el ritmo del aprendizaje, han sido la falsedad de recuperación de las clases perdidas por la huelga del año anterior y en la época actual conatos y bravatas de sindicatos regionales no reconocidos. El ralentí de la puesta en desarrollo del currículo escolar es justificado porque el “PJ concedió medida cautelar al colectivo “Padres en acción” y obliga al Minedu suspender implementación del Currículo Nacional de Educación Básica, en lo referido al enfoque de género.” (La República, 09.03.18).

Este perder el paso, nos recuerda que “sin aprendizaje, la educación no podrá ser el factor determinante para poner fin a la pobreza extrema, generar oportunidades y promover la prosperidad compartida”, como expresa el Informe sobre el desarrollo mundial 2018: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación exige una dinámica permanente. El sector está paralizado. ¿Cuánto se ha demorado el ministro en designar al vice ministro de gestión pedagógica?

Y entretanto ¿qué ha sucedido en las direcciones a su cargo? El énfasis puesto en infraestructura es encomiable, pero lo pedagógico requiere la misma intensidad. ¿Cómo va la capacitación de docentes? ¿Cuál es la estrategia? ¿Y la formación docente? Interactuar con las regiones es importante e interesante, pero sin perder los objetivos a alcanzar.

2. Urgencias. La política pedagógica demanda una permanente revisión. No se trata de cumplir con la entrega de datos, llenar matrices. Se trata de desarrollar procesos que acompañan el aprendizaje de manera permanente. Los docentes requieren un acompañamiento sostenido de pedagogos con experiencia e innovadores, para mejorar su desempeño.

¿Cómo seguir sosteniendo que la educación nacional requiere un cambio y quedarse perplejos ante acontecimientos administrativos, ante demandas de docentes? Estamos en una redefinición del orden mundial, hemos entrado a la cuarta revolución industrial, donde la educación está teniendo un lugar nuevo y diferente. ¿Por qué cuesta sintonizar con este insumo para conversar con los docentes, con los padres de familia, con los alumnos y también en el rediseño de la política educativa? No es posible haber perdido tiempo en dos gestiones de ministros en “arreglar” la casa, para seguirla teniendo igual.

La educación de hoy ya no es la que desarrollamos en la primera década de este nuevo milenio. ¿Nos hemos dado cuenta que ya no es la educación de los saberes? ¿Tampoco que la escuela resuelve las demandas de la sociedad enseñando cosas? Hoy se requiere de una educación que forme en competencias, tema mucho más complejo que los saberes, como expresan investigadores de la educación nacionales y latinoamericanos. Nos quedamos con la palabra “competencias” pero pareciera que no se va a la esencia del contenido del concepto. Inés Aguerrondo dice, la competencia “es un saber hacer, con saber y con conciencia. Es decir, incluye saberes, pero incluye conciencia de lo que estoy haciendo. Hacen referencia a un conjunto de propiedades de cada uno de nosotros que se están modificando permanentemente.” (Agerrondo, Inés. La educación en el tercer milenio. Eduforum, 2002).

La hemos utilizado solo en lo concerniente a la capacidad de un buen desempeño para afrontar problemáticas complejas en el campo del saber. Poco se ha avanzado en lo que también encierra la competencia: integración, activación de conocimientos, desarrollo de habilidades, destrezas, actitudes, comportamientos éticos, cívicos, democráticos. ¿Por qué no se ha profundizado en el concepto y su desarrollo? ¿Cuándo se avanzará en este campo?

La escuela de hoy demanda cambios radicales que pongan a prueba la resolución de problemas concretos, los cotidianos, los del trabajo que tienen cierta complejidad y demandan el desarrollo de determinadas técnicas. Aquí el desarrollo de competencias se aplica a circunstancias prácticas. Los conocimientos no se transmiten de manera mecánica. ¿Por qué no diseñar una escuela que genere estas competencias en el modelo mismo de la propuesta edcativa? Daniel Filmus, sociólogo argentino, en una entrevista a la revista Zona Educativa N° 9, expresó “En el marco de las actuales tendencias a la exclusión que presenta la sociedad, quien quede al margen de las competencias necesarias para comprender los complejos procesos sociales, probablemente también quedará marginado de toda posibilidad de participación…” Y vamos corriendo ese riesgo, si por los motivos diversos (políticos, económicos, gremiales, etc.) se ralentiza el proceso educativo y por lo tanto la política educativa se torna obsoleta.

3. Actitud y decisiones. En el tiempo transcurrido, nuestra educación nacional ha “consumido” la energía con la que se posesionó en el quinquenio pasado y los logros alcanzados. ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué no se ha podido mantener el ritmo? ¿Por qué no se ha podido mantener al personal profesional interdisciplinario con el que se contaba?

Si no se conserva un equipo profesional básico y consolidado en el desarrollo educativo, sufre el proceso y por lo tanto los docentes y los alumnos sufren las consecuencias. No se requiere esperar la aplicación de PISA y otras pruebas y censos para saber en qué lugar estamos. Luego, en lugar de hacer los ajustes pedagógicos pertinentes, se hacen correcciones en gestión creyendo que por esa ruta se obtendrán mejores resultados. El tema y problema no va por esa senda. En lo que respecta a los docentes se cree que programando más capacitaciones estará actualizado. No es el volumen de conocimientos que pueda adquirir ni la bibliografía que respalde su conocimiento sino algo simple, pedagógico: saber responder las preguntas de los alumnos. ¿Sabe responder a sus inquietudes? Los alumnos llegan a la escuela con gran cantidad de preguntas, que el docente ni se imagina. El docente debe saber responder a ellas estudiando, preparándose, leyendo, trabajando con el alumno, o con los grupos de alumnos.

¿Cómo se piensa formar a los nuevos docentes? En estos tiempos una nueva pedagogía debería brindar la posibilidad de combinar aspectos teóricos y prácticos con los cambios sociales, económicos, ideológicos y tecnológicos de los últimos años. En el Foro Educativo Nacional 2013 realizado en Bogotá en octubre de 2013, titulado una nueva docencia para la formación de jóvenes en la educación media, se trabajó sobre la docencia que demanda una nueva educación media en Colombia, sus procesos de formación, su rol en el proceso educativo y la construcción de comunidades de aprendizaje. Para motivar la discusión se plantearon las preguntas “¿Cuáles deben ser las nuevas dinámicas educativas para el Siglo XXI? ¿qué está pasando con los jóvenes de hoy en día que demuestran menos interés por aprender? ¿qué se debe hacer para motivarlos? y ¿cuáles son los nuevos desafíos educativos?” (Ministerio de Educación Nacional, Colombia, Octubre 2013) Señalo a continuación algunos aportes que podrían servir de pauta para reflexionar sobre el tema de formación docente, tan descuidado en la década: De Francia Alice Delserieys fundamentó sus aportes a partir de la experiencia de desarrollar un modelo educativo de enseñanza integrada que se desarrolla en su país desde hace cinco años, y viene arrojando excelentes resultados.

Este modelo forma a docentes interdisciplinares, capaces de formar y transformar la educación tradicional y ofrecer a los estudiantes campos de enseñanza más amplios y completos. Expresa que “Gracias a este modelo hemos abierto la puerta a docentes versátiles, con alta capacidad de análisis y síntesis, con competencias de colaboración y desarrollo de espacios interpersonales que den lugar a la innovación y el desarrollo del ser”. Los tiempos que vivimos requieren de docentes bien formados y con el hábito de una actualización constante tanto en sus dinámicas académicas, metodología, currículos modernos, innovadores, que abran espacios para desarrollar una ciudadanía más allá de las aulas. El docente José Javier Rodríguez, de la Facultad de Ciencias Básicas, Sociales y Humanas del Politécnico Colombiano Jorge Isaza Cadavid, planteó la necesidad de ‘aprender a aprender, y aprender a enseñar’, debería incorporarse elementos más visuales y menos textuales, utilizar nuevas herramientas tecnológicas y centrarse más en el ser que en el hacer, en el acompañamiento constante al estudiante. Se busca que el docente sea un guía, mentor y motivador, e incluso un amigo. Experiencias que podrían inspirarnos a plantear la formación docente desde otra perspectiva. La educación de hoy en día no solo está en el aula con clases magistrales en materias específicas, sino también está en la generación de nuevos seres humanos, mejor preparados para asumir los retos de la sociedad, que sean capaces de aportar en valores y convivencia a su entorno.

¿Cómo promover esta reflexión con un equipo interdisciplinario en el Ministerio de Educación, que trascienda gobiernos y a partir del PEN? Existe una costumbre perniciosa en nuestra política educativa que debería desterrarse: cada nuevo ministro designa un personal de confianza que por lo general encabezan los principales cargos, muchas veces sin conocimiento real de lo que es la cultura educativa. Por ello las marchas y contramarchas. ¿Por qué ni el ministro anterior ni el nuevo hablan del PEN? Esto debe llamarnos la atención. La quimera de la OCDE seguirá siendo ilusión, mientras no se tomen decisiones en firme y poniendo por delante el interés superior del país por la educación de sus ciudadanos. Seguirá siendo un ensueño mientras no se cambie de actitud y se transforme radicalmente la educación incorporando profesionales de otras disciplinas que enriquezcan las propuestas, el currículo, centrado en la persona y el desarrollo del país. Se logrará salir de este empantanamiento si se cambia de actitud y se toman decisiones urgentes.