María Asunción Galindo y la educación intercultural bilingüe

Por: Luis Miguel Saravia C.

Este artículo, elaborado en vísperas del Día Internacional de la Mujer, quiere recordar y rendir homenaje a una profesora de educación rural, puneña, que dedicó su vida al desarrollo de lo que fue construyendo desde su formación, la llamada educación bilingüe intercultural, inspirada en las ideas y propuesta de su profesor: Julián Palacios Ríos. Las fuentes que utilizo se nutren de la información publicada por el profesor José Portugal Catacora; del artículo de Edwin César Quilla Mullisaca, en el diario Los Andes (agosto, 2009); del artículo Maestros indigenistas y sus experiencias socio-educativas en el altiplano peruano en el siglo XX . (Comuni@cción vol.9 no.2 Puno dic. 2018)  y del Boletín El Heraldo del Congreso de la República.

La información que comparto tiene por finalidad dar a conocer a una mujer puneña que eligió ser preceptora y quedarse en su región. Este rol de preceptora y luego normalista, no debe ser olvidado, pues sembró la semilla de derechos y respeto por la persona, en el Perú remoto, olvidado. La simiente de entonces hoy da frutos diversos afirmando principios y derechos, a pesar de existir resistencias que quieren perdurar hegemonías anacrónicas.

 

María Asunción Galindo, visionaria de la Educación Intercultural Bilingüe

1. ¿Quién fue? Un homenaje merecido en estos días que se ha recordado a la mujer en nuestra patria y en el mundo. Sin embargo hay mucho camino por conocer y recorrer. Existen en nuestra patria mujeres cuyo nombre pasa desapercibido en los medios de la capital y por tanto casi ignoradas a nivel nacional. Es el caso de quien fue pionera en su profesión de lo que hoy se llama educación intercultural bilingüe.

Puno, en el altiplano peruano, es la tierra de esta maestra nacida en agosto de 1895. En el año1912 se recibió de Preceptora Diplomada, a los 17 años. Posteriormente optó el título de Profesora Auxiliar de Segundo Grado (Espezúa Salmón, R. (2006). Pesquisas de 51 puneños ilustres. Puno-Perú: Impresores Ñaupa’s.). En 1913, siendo muy joven, se desempeñó como profesora en la Escuela Fiscal Mixta Nº 8815 de Pawqarqulla. De 1913 a 1942 trabajó en varias escuelas rurales, hasta que realizó la Primera Brigada de Culturización Indígena. Su carrea docente duró 40 años. Fue docente en las escuelas de Paucarcolla, Chucuito, Pomata, Zepita, Pallalla y Ojherani. Su mayor logro fue dirigir una Escuela Experimental en medio rural, organizando a los pobladores con el fin de mejorar la educación de sus hijos. Fue continuadora de Julián Palacios Ríos, profesor en la Normal Anexa al Colegio San Carlos y más tarde amigo y colega en los Núcleos Escolares Campesinos, quien inspiró a varias generaciones de docentes puneños y fue promotor del uso de la lengua aymara y quechua en la educación en Puno, iniciando el desarrollo de la educación bilingüe.

Terminó su labor docente en Ojherani, donde realizó su experiencia pedagógica bilingüe e intercultural. En 1939, la Primera Brigada de Culturalización Indígena le sugirió que enseñara a leer y escribir en su lengua materna a los niños aborígenes en la parcialidad de Ojherani, donde, se puso frente a 35 niños de ambos sexos, en edad escolar, completamente analfabetos para enseñarles a leer y escribir en aimara (siendo ella de lengua quechua).

El año 1942 María Asunción Galindo fue nombrada por la Dirección de Asuntos Indígenas como Preceptora de la Tercera Brigada de Culturalización. Dada su capacidad y por sus años de experiencia en la zona rural y su identificación con el campesino, fue nombrada Jefa de Brigada. Desde su jefatura reiteró la reforma de la educación. Reclamó porque existía un solo plan y similares programas para las escuelas rurales y urbanas. Planteó y fundamentó la necesidad de enseñar al niño campesino a leer y escribir inicialmente en su lengua materna. Estaba convencida de la articulación de la escuela con la comunidad. Propuso la creación de refectorios escolares, sin comprometer recursos del Estado. El Ministerio de Educación, valorando su aporte en el trabajo desarrollado con las brigadas de culturización que fueron transformadas en Brigadas de Alfabetización, la nombró Directora de la Escuela y Experimentación Educacional de Ojherani, que desde 1941 funcionaba como Escuela Elemental Mixta Nº 8848.

El año 1945 viajó a Bolivia como miembro de la comisión peruana de educadores que en Warisata planifico la organización de los futuros núcleos escolares. Con motivo de dicho evento por R.S. Nº 3695 fue nombrada como “integrante de la comisión peruana para coordinar los planes de estudio, programas y reglamentos de las escuelas rurales que funcionan para la educación del aborigen en la cuenca del Titicaca”. Falleció en su escuela de Ojherani en 1951 (Espezúa, 2006) el 24 de junio cuando preparaba la ceremonia para celebrar el día de San Juan, que luego se denominó día del campesino.

Maestros y maestras de Puno y visitantes extranjeros en Ojherani / Foto: Blog de José Portugal Catacora

2. Ideas pedagógicas de María A. Galindo. A inicios de 1941 según la Ley Orgánica de Educación Pública, el Estado asume plenamente la educación nacional. Según Luis E.López (1989) el Estado señala como finalidad de las escuelas rurales el aprendizaje del castellano y los hábitos de la vida civilizada. En este escenario la profesora Galindo encontró la oportunidad de plasmar oficialmente una experiencia que venía realizando desde que se inició como docente.

Sus ideas pedagógicas se centran en el diseño de un modelo de educación bilingüe aymara-castellano para niños campesinos completamente analfabetos en español. Este método consistió en enseñar a leer y escribir en aymara y luego dar paso a la lectura y escritura del español, con el agregado de que el castellano no sólo se enseñaba en el aula sino en otros contextos como el huerto (López, 1988). Esta experiencia fue registrada en su tesis “Mis experiencias didácticas de la enseñanza de la lectura i escritura” (Espezúa, 2006). Tanto los niños como los adultos alfabetizados en 1944, siguiendo el método bilingüe, alcanzaron un 76.28% de logros (López, 1988).

El método fue acompañado, escribe Galindo (1950), a quien cita López (1988), de actividades como la reconstrucción de andenes cuyos cultivos sirvieron para el establecimiento del sistema de almuerzo escolar, horticultura, cunicultura, avicultura, corte y confección, y carpintería, la edificación de casitas aplicando planos a escala con materiales hechos por los mismos alumnos, las visitas domiciliarias para mejorar las costumbres y vigilar personalmente el aseo, la reunión con los líderes de la parcialidad y padres de familia para vincular a la escuela con la sociedad y, el jardín medicinal en el que cultivaba todas las plantas medicinales de la región con las que atendía enfermedades de los campesinos (Espezúa, 2006).

En la Convención de Warisata (Bolivia) de 1945 la profesora Galindo fue la que más aportó y sus ideas permitieron delinear las bases de los llamados Núcleos Escolares Campesinos.

Escribió dos textos: “La Cartilla de Lectura y Escritura Inicial para Niños de la Región Andina” y “Cartilla de Lectura y Escritura Inicial para Adultos y Adolescentes de la Región Aimara”. Recoge en ellos su propuesta pedagógica desarrollada durante la campaña de alfabetización. Por ello se le encomendó la experimentación de la ESCUELA RURAL de tipo mínimo para niños durante el día y para adultos en la noche, enseñando a leer en aimara y castellanizando a los educandos, para luego pasar a la lectura y escritura del castellano, en una transición imperceptible y conveniente con magníficos resultados.

3. Reconocimiento. El maestro de escuela en el Perú, a pesar de sus esfuerzos en formación, actualización, innovación y gestión es poco reconocido, al punto que en eventos internacionales, preguntan ¿qué significa que “el peruano es el enemigo de su propio connacional”? Tal vez el poco reconocimiento y valoración se deba a que aún le falta llegar a dominar el nivel académico para expresarse y para demostrar sus conocimientos, sus ideas. El hecho de dedicarse a su profesión en el interior del país, lo torna poco comunicativo; el hecho de no contar con los recursos y el tiempo necesario para el estudio y la lectura, fuera de las horas de trabajo, sin duda no les permite desarrollar otras capacidades y cualidades que el docente debe dominar para exponer en auditorios académicos. Imaginémonos a la profesora Galindo en los pueblos donde enseñaba, el entorno de una comunidad iletratada y la convicción que tenía de enseñar a leer y escribir en un idioma que no dominaba como era el aymara Decidió aprenderlo para poder conversar y entenderse con sus alumnos y sus padres. ¿Eso le exigía la ley? No. Su vocación y desarrollo profesional le indicaron que el camino correcto para lograr que sus alumnos aprendieran era que ella como docente debería aprender a comunicarse con ellos en su propio idioma. Bajo este supuesto empezó a realizar lo que su intuición de docente le inspiraba y a crear su propuesta pedagógica.

Julián Palacios Rios, María Asunción Galindo y José Portugal Catacora en Ojherani / Foto: José Portugal

Finalmente un suceso ocurrido en la visita del señor Gram Sullivan, Director del SECPANE, a la escuela de Ojherani, evidencia qué poco valoramos y reconocemos el trabajo del docente en nuestro país, a pesar de las evidencias. El Sr. Sullivan encontró a los niños en plena labor: unos trillaban el trigo de la chacra escolar, otros confeccionaban sombreros con paja de trigo, otros construían sus casas en miniatura bajo la dirección de sus respectivos jefes de grupo. La maestra Galindo orientaba a todos. El Sr. Sullivan, que no tenía prevista esa visita, se quedó todo un día comprobando las múltiples labores que se realizaban en dicha escuela, visitó algunas de las andenerías que habían reconstruido y otras que se estaban construyendo en la quebrada, comprobó la eficacia de las visitas domiciliarias, almorzó junto a los niños en el refectorio escolar, asistió a las clases de lectura inicial de lengua materna y atendió a la explicación del proceso del método que permitía castellanizar al niños aborígenes sin dañar su personalidad. Cuando el Sr. Sullivan regresó a Lima manifestó al personal de servicio: “He recorrido las escuelas rurales del Ecuador luego las de Bolivia y ahora vengo de un recorrido por las escuelas rurales del Perú, y les digo que la única escuela verdaderamente rural que he encontrado en toda mi gira, es la escuelita Ojherani”.

María Asunción Galindo, normalista rural de Puno, como tantas otras docentes que trabajan silenciosamente y conducen a sus estudiantes, no sólo a aprender a leer y escribir, sino a ser mejores ciudadanos; a trabajar con la comunidad, recuperando métodos ancestrales, son el prototipo de mujeres comprometidas con su realidad y con el desarrollo de su zona. Su presencia y recuerdo, nos habla también del entorno de profesionales de la educación de Puno que la apoyaron y valoraron. Que la huella dejada siga siendo transitada por docentes empeñosas que están en todo el país, a pesar de los gobiernos y las tendencias que el mercado quiere introducir en la educación que el país requiere.