¿Moralina en Educación?

Por: Luis Miguel Saravia C.

1. Lo sucedido. Viernes 1 de junio. Día gris, frío, con cierta llovizna en la ciudad. De repente en los medios radiales se da la noticia que Eyvi Agreda, la chica de Jaén, que fue quemada con gasolina dentro de un bus de transporte público en Miraflores – Lima, había fallecido. Eyvi no pudo resistir al tratamiento por las quemaduras de tercer grado en su cuerpo. Sufrió una infección generalizada por una bacteria denominada “pseudomona”. Esta bacteria está en el cuerpo, en las axilas, las ingles. El organismo se defiende con barreras inmunológicas. La piel es la principal barrera, pero Eyvi no tenía esa barrera pues le fue arrancada en un 60%. “A la pseudomona se le combatió y derrotó por dos veces, pero tiene la facultad de volverse inmune, de migrar, de mutar y ser resistente”, detalló el Dr. Bromley, del Hospital Almenara. (La República, El Comercio, 1° de Junio).

Reflexiones y palabras de condolencia se han pronunciado. Palabras prometedoras de dar un mayor castigo a quienes acosen a las mujeres. Y en una aparente preocupación del Estado el presidente ha dicho “Queremos que mediante las facultades legislativas, el acoso sea tipificado como delito porque para proteger a las mujeres de este tipo de agresiones el Estado no tiene que dejar ni un cabo suelto. Es increíble que no lo esté”. En el marco de la solicitud de facultades legislativas, se incluyó una propuesta de ley para que el acoso sea sancionado en todos los espacios, sean públicos o privados. “De inicio a fin se debe cerrar la cadena para proteger y cuidar a las mujeres”, apuntó (El Peruano, 02.06.18). Es llamativo el silencio de la mayoría parlamentaria que hace un año derogaba el decreto legislativo que fortalecía la lucha contra el feminicidio, la violencia familiar y la violencia de género.

Una vida más ¿no vale nada? Un estudio del Instituto de Opinión Pública – PUCP Roles y violencia de Género (Reporte comparativo Estudios IOP Nacional Urbano Rural 2012 – 2016) decía que en los últimos 5 años había un aumento de la visibilización de la violencia contra la mujer, y que la calle es igual de peligrosa para personas de ambos sexos. Se señala, además, que el acoso sexual callejero es una de las situaciones de riesgo que enfrenta la mujer. Esta incidencia es mayor en las grandes ciudades y afecta a mujeres jóvenes. A nivel nacional el reporte nos dice que “de cada 10 mujeres de 18 a 29 años, siete han sido víctimas en los últimos seis meses, y en Lima-Callao la incidencia es de nueve por cada diez”.

Ignorar esta información no se justifica en quienes tienen que velar por la seguridad de las personas y por el bien común de la ciudadanía. Pero esta situación solo confirma lo que el Obispo de Huancayo y neo Cardenal del Perú Mons. Pedro Barreto ha expresado: El Congreso está de espaldas al Perú (El Peruano, 01.06.18)

2. Gestos y actitudes. Lima es una ciudad donde un gesto dice mucho y lleva mensajes y los limeños nativos o avecindados lo reafirman con su comportamiento y actitudes. La indiferencia es el común denominador cuando de derechos se trata. Frente al tema del acoso sexual a la mujer existe un repertorio de declaraciones y reportajes, informes, que indican que la situación se agrava, que nadie respeta ni a la niña ni a la mujer. Y si es provinciana menos. Existen comportamientos en instituciones que deberían protegerlas (por ejemplo. las comisarías) y reciben todo lo contrario. Las agreden con palabras y actitudes.

Tras la muerte de Eyvi Agreda, el Presidente Vizcarra ha anunciado cinco medidas para combatir la violencia contra la mujer. Sin duda va repitiendo lo que escuchamos meses atrás cuando la marcha “Ni una menos”, pero no dice ni una palabra sobre el enfoque de género.

Silencios y actitudes en este momento dicen mucho. El tema del acoso a la niña y a la mujer debería ser tratado como una emergencia nacional. Las comisiones y las coordinaciones tienen malos precedentes en el país. Es patear el problema a las calendas griegas.

3. La moralina en educación y en la sociedad. Pareciera que en el país en políticas de Estado referidas a la persona, en especial a la mujer, rige la moralina. Es decir, una moral inoportuna, superficial, falsa, cháchara endulcorada y empalagosa que permite a quien la practica, pertenecer al grupo “de los buenos”. Con ella se evade de manera perniciosa la realidad.

La hora actual requiere que nos analicemos con rigor como sociedad y colectividad política y con gran imaginación para crear nuevas formas de vivir juntos.

No es posible que a la hora nona y con “n” muertes por acoso a una mujer, el Estado reaccione con el pedido de facultades para legislar sobre el tema de género. Pero existe una gran contradicción, se actúa sobre los efectos perversos, que podrían evitarse si en el Ministerio de Educación se trabajara las materias y contenidos con enfoque de género.

El ministro anterior, enfocaba el tema con un maniqueísmo cuando declaraba “En el marco del currículo mantenemos la equidad de género en el sentido de igualdad de oportunidades para varones y mujeres. Y en el tema de vive su sexualidad plenamente lo estamos planteando de una manera más holística que ya lo he conversado con muchos colectivos y la mayoría está de acuerdo. En la educación sexual integral el alumno conoce, comprende y valora su sexualidad humana de acuerdo a su desarrollo evolutivo, combinando tres dimensiones que son fundamentales: la biológica-reproductiva, la socio-emocional y la ético-moral que tiene que ver con principios y creencias” (EXITOSA 08.03.18)

El confundir la equidad de género con igualdad de oportunidades, es pernicioso en educación y en general en la concepción de una política pública. Equidad de género se refiere a la defensa de la igualdad del hombre y la mujer en el control y uso de bienes y servicios de la sociedad. Para lograr esta equidad debe alcanzarse la igualdad de oportunidades y crear las condiciones necesarias para que así sea. Utilizando la palabra de moda hay que estandarizar las oportunidades para repartirlas de manera justa entre hombres y mujeres. En este sentido el enfoque que se promueve desde el currículo, es una prerrogativa del MINUEDU, responsable de la política educativa nacional. Esto fue admitido por Vexler, quien en una oportunidad, cuando era ministro, dijo que “…el Poder Judicial no estaría actuando de forma adecuada, pues la elaboración del contenido del currículo escolar es competencia del Minedu.” “Expreso mi preocupación porque el Poder Judicial está interfiriendo con las prerrogativas y competencias del ministerio, que en el marco de su rectoría educativa nacional le compete, de acuerdo a la Ley General de Educación, fijar los contenidos educativos” (EL COMERCIO.21.03.18). Pasado el tiempo un diario titula las declaraciones del Ministro Alfaro sobre el tema “Currículo Escolar: Minedu pide a PJ acelerar fallo sobre nuevo enfoque de género. Igualdad entre hombres y mujeres. Ya han pasado casi dos meses y la Corte Suprema no se pronuncia. Piden acciones. (La República, 05.06.18). ¿Por qué MINEDU renuncia a una rectoría que le compete y deja todo en manos de su procurador?

Sorprende que el Ministro de Educación se exprese de esta manera frente al hecho que lamenta toda la sociedad peruana, y cuando se ha expresado que no basta con incrementar las penas de cárcel para los acosadores, violadores y asesinos de niñas y mujeres. Más bien se debe empezar desde la educación a trabajar con enfoque de género, pues sólo eso desterrará el machismo en nuestra sociedad. La Ministra Martens decía “El enfoque de igualdad de género del Currículo Nacional busca que desde la escuela erradiquemos la violencia, la discriminación y la desigualdad que enfrentamos la mujeres” (Perú 21. 08.03.18)

Consideramos que el Ministro de Educación no viene actuando en consonancia con el respeto a una política educativa. Se ha permitido que se paralice el tratamiento del enfoque de género por una medida cautelar del poder judicial. ¿Por qué? ¿No estuvo bien preparado ni asesorado el procurador del Ministerio?

Cierro esta colaboración con palabras de la ex Ministra de Educación Marilú Martens pues expresan con claridad lo que está en juego en este momento en educación: el enfoque de género.

“La posta en la maratón a favor de la humanidad está en que entendamos que ser hombre o mujer nos dota de atributos físicos y biológicos, pero no puede determinar ni los roles, ni los derechos, ni las oportunidades que cada uno tenga en la vida. El enfoque de la igualdad de género en la educación, si bien perfectible, es la herramienta más palpable a favor de esta meta. Lamentablemente, al día siguiente del Día Internacional de la Mujer, el Poder Judicial –la institución que por su naturaleza debe ser la primera línea de defensa de las mujeres en la protección de sus derechos y libertades individuales– falló en contra del esfuerzo por incluir la justa igualdad entre mujeres y hombres en la educación. Hoy, en la lucha por la justicia en la humanidad, hay una batalla por la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, y en el Perú se está librando en el campo de la educación. Es un deber con la historia y con el mandato que el pueblo dio a este gobierno. Así, mi más sincero deseo es que el Ministerio de Educación tome la bandera de la justicia en su campo y sea recordado como uno de los grandes próceres de la justicia entre mujeres y hombres, en lugar de pasar a las páginas de los libros de historia como una de las taras que prolongaron la injusticia y el sufrimiento de sus víctimas. (El Comercio.11.03.18).

En las últimas décadas del siglo XX y en los primeros quince años del siglo XXI, el tema de la igualdad entre géneros se ha manifestado tanto en resoluciones y declaraciones de organismos internacionales, así como en tratados, acuerdos
y convenios gubernamentales, en foros y conferencias mundiales de educación y cultura (Trejo Sirvent, Llaven Coutiño, Pérez y Pérez, El enfoque de género en educación. En Atenas –Revista científico pedagógica Vol.4 N°32 2015 –octubre –diciembre. Universidad de Matanzas, Facultad de Educación-Cuba). ¿Es posible que en nuestro país, el Estado, en su política educativa vaya en contra del conocimiento mundial por una medida cautelar judicial? El caso de la moralina en educación es pernicioso para el país. No se puede seguir con políticas coloniales en cuanto a derechos de las personas y en especial de la mujer. Es necesario una toma de conciencia en la necesidad de incorporar en el currículo la perspectiva de género en todos los niveles y modalidades educativas, para empezar a hablar con legitimidad sobre equidad de género y no como un remedo. Nuestro país diverso y muticultural lo reclama. Que no ocurran más muertes que lamentar y que las promesas queden en el olvido (10.06.18)

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