No Basta

Por: Luis Miguel Saravia C.

Una canción. El título del artículo pertenece a la canción de Franco De Vita. Fue lanzado al mercado bajo el sello discográfico CBS Discos en 1990. El sencillo No basta ganó el Billboard Latino en 1991 manteniéndose como número 1 desde el 30 de marzo hasta el 4 de mayo de 1991. La letra de la canción produjo muchos cuestionamientos, algunas censuras y un sinnúmero de preguntas en las aulas de las instituciones educativas. Letra cuestionadora en una sociedad pacata, le hablaba en directo a la juventud y cuestionaba la función de los padres en una realidad cruzada por muchos problemas sociales, políticos, económicos.

Campaña promovida por los colectivos “Padres en Acción” y “Con mis hijos no te metas” / Foto: Perú21

Hoy, no es la letra de una canción, sino consignas lanzadas al viento por un grupo de personas, padres de familia, que reclaman por el derecho a decidir sobre la educación de sus hijos con relación al enfoque de género. ¿Saben realmente de qué se trata? La Agenda mundial Educación 2030 reconoce que la igualdad de género requiere un enfoque que “garantice no sólo que las niñas y los niños, las mujeres y los hombres obtengan acceso a los distintos niveles de enseñanza y los cursen con éxito, sino que adquieran las mismas competencias en la educación y mediante ella”. La igualdad de género es para la UNESCO una prioridad mundial estrechamente ligada a los esfuerzos de la Organización para promocionar el derecho a la educación y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No es que al Estado se le haya ocurrido introducir este enfoque de género en el currículo para querer homosexualizar a los hijos e hijas. Expresar esto y fundamentarlo desde una opción diferente es una manera simplona de ver la educación y el derecho que tienen a ella los niños y niñas del Perú.

El tiempo pasa. Nuevos acontecimiento ocurren en la región y el mundo en el campo del pensamiento, del conocimiento, de las ideas. El año 1995 en la IV Conferencia Mundial de la Mujer aparece el término “género” que hace referencia a la “…categorización social, a la toma de conciencia de valores, conductas y papeles que se atribuyen a la persona según el sexo que tenga. Cambian entre países, regiones, grupos sociales, etc. Negar estas diferencias, o perpetuarlas rígidamente, es dañino para el desarrollo de las sociedades. (GEMA LENDOIRO) A partir de entonces se producen tensiones, debates y posiciones al punto que en nuestro país se objetiva la “alianza” entre iglesias y algunas instituciones de la sociedad civil, que se presentan como defensoras de la vida, y denuncian la intromisión del Estado en la educación de niños y niñas a partir del concepto de igualdad de género, denunciando que forma parte de la ideología de género. Muchas posiciones, pero poco debate despojado de apasionamientos.

En su blog Desde el Umbral, George H Vargas Fernández escribe entre otros planteamientos lo siguiente: “El debate entre el Minedu-CN y el colectivo “Con mis hijos no te metas”, me trae al recuerdo algunos hechos históricos de libertad e igualdad, que atravesó nuestro país hace dos siglos, empleando una retórica de odio y discriminación. Y que fueron superados. Por ejemplo:

Entre 1854 y 1855, en la sociedad de hacendados, principalmente, decían descabelladas frases con el propósito de evitar la abolición de la esclavitud, como estas:

“(Los esclavos son) Una clase de hombres no preparados para la libertad”
“Siguen (los ex esclavos) talando nuestros montes, trayendo la leña y frutos al mercado sin pagarnos su valor, y el gobierno no ha tomado medidas enérgicas para contener el mal….”

En 1955, hubo un debate frontal entre la clase política, principalmente, para frenar el derecho de las mujeres al voto. El rechazo seguía la siguiente retórica: “Permitiendo el voto político a la mujer, se habría conseguido (…) sembrar la anarquía y el caos en el seno del hogar en el que los roles estarían confundidos”. Emilio Abril Vizcarra

En 1956, para las elecciones presidenciales, por primera vez votaron las mujeres, pero las alfabetas. Recién, a partir de 1979, los analfabetos tuvieron tal derecho.

Como vemos, en ambos casos hubo rechazos de algunos sectores de la población. Sin embargo, a pesar de las críticas y rechazos conservadores, por decir lo menos, se abolió la esclavitud, así como se permitió que las mujeres y analfabetos voten. El tiempo ha corroborado que no hubo equivocación en tales decisiones.”

En nuestra sociedad por la trayectoria expuesta y otras, siempre hubo y existe oposición al cambio. La manipulación de conceptos reduciéndolos a slogans sin sentido, causa confusión y exacerban conciencias. La alianza entre “iglesias” – evangélicas y católicas- que corporativamente acuden a la marcha y desde sus púlpitos inducen a fieles y seguidores a defender la vida, dice mucho de la poca información esclarecedora que se da a la ciudadanía. El recurrir a pancartas en las vías principales de Lima es un indicador de cómo se trata de llamar la atención y quedarse callados cuando ocurrieron las denuncias de la llamada iglesia Aposento Alto, donde un pastor predicaba la opresión contra la mujer, el castigo a la infidelidad y sin embargo otra era su práctica. ¿Alguna de estas iglesias ha levantado su voz contra las denuncias a Sodalicio? ¿Alguien se ha preocupado de sus víctimas? Silencio e indiferencia. ¿Por qué?

Aportando a la construcción de una sociedad más justa y solidaria. A toda la sociedad le compete estar informada, contribuir para que las brechas se vayan acortando en el diario convivir, en el trabajo, en la atención a los que menos tienen y en la defensa de los niños, niñas y jóvenes que están en proceso de formación. Todos debemos aportar a la construcción y no quedar indiferentes, como cuando Franco de Vita compuso “No Basta”. Canción que causó cierto escándalo al ver la sociedad y la familia retratada en los versos. La inspiración que lo llevó a componer dicha canción tenía raíces profundas: el abandono de su padre, quien no estuvo en los momentos que más lo necesitaba, sin embargo selló el recuerdo con esta frase “Nunca me faltó ni techo, ni comida, ni ropa. Lo curioso es que en vez de él entenderme a mí, yo lo entiendo a él, por lo que no hay reproches”. Lección que hoy desde el fragor de una disputa legal, se dejan a niños, niñas y jóvenes sin formarse en el enfoque de género, por posturas aparentemente radicales sino por afirmar posiciones.

Sin embargo no todo es así y pocos lo recuerdan: en marzo de 2017 el CONEP (Concilio Nacional Evangélico del Perú), organización representativa de la mayoría de iglesias evangélicas en el país, expresó su respaldo al concepto de igualdad entre hombres y mujeres, informó el Ministerio de Educación. “En coincidencia con el Minedu, la organización evangélica sostiene que es necesario que los niños aprendan a relacionarse con el prójimo de manera saludable, siendo tolerantes, dialogantes, desprejuiciados y siempre dispuestos a construir la paz y a rechazar toda forma de violencia”. (GESTION ,03.03.2017). El citado Concilio considera que “se hace necesaria la transformación de las relaciones desiguales y discriminatorias que caracterizan a la sociedad peruana. Por tanto, la educación peruana no puede sustraerse de la atención a este problema porque definitivamente las desigualdades entre hombres y mujeres obstaculizan el desarrollo sostenible y democrático que aspiramos como país”.

Subraya, además, el CONEP que el Estado, la familia y la sociedad tienen el deber ético de generar las mismas condiciones y posibilidades para que todos los ciudadanos puedan ejercer plenamente sus derechos y deberes e invocó a los ciudadanos evangélicos a participar de manera responsable, con respeto y tolerancia, en el diálogo sobre este y otros temas. Sostiene también, que la educación sexual oportuna, responsable, integral y fundamentada en valores es un derecho de todo ser humano. “Esta es responsabilidad prioritaria de la familia, las iglesias y también del Estado, en tanto no contravenga a los principios bíblicos”, refiere. Advierte que la formación se hace más importante en un contexto donde los problemas de embarazo de adolescentes y el abuso sexual se agravan; así como los casos de violencia física, psicológica y sexual contra la mujer -niños, niñas y adolescentes-, causados por estereotipos sociales.

El Arzobispo de Huancayo, hoy Cardenal del Perú, Pedro Barreto en una entrevista en mayo de 2018 declaró en Ideele Radio “El enfoque de género me parece lo más adecuado para dignificar tanto al varón y a la mujer, cada uno en su propio rol…” “[¿Qué opinión tiene de aquellos que dicen que luchar por la igualdad es tener una ideología de género y no un enfoque de género, que es lo que se debe incorporar a las políticas públicas?] En realidad, hay sectores —yo diría no muy grandes— que en la sociedad, en la economía, en la política, e incluso en la Iglesia que tienen posiciones que responden a intereses de grupo, y cuando los intereses de grupo inciden en el bien común, ahí vienen las distorsiones”, dijo en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio. “Creo que es muy importante tener en cuenta que el varón y la mujer fueron creados por Dios en igualdad de circunstancia, pero es la cultura y la sociedad la que ha ido relegando a la mujer en un segundo plano, pero que recientemente hay una apertura muy grande a la participación en la política de la mujer, en la parte económica”, dijo.

“Lamentablemente este feminicidio que nos horroriza —no solo en el mundo, sino en el Perú— nos hace tomar conciencia de un trabajo que necesitamos urgentemente insistir en este papel de la mujer en la sociedad peruana y mundial”, anotó. “Creo que la Iglesia tiene unos principios y unos valores irrenunciables y habla de una dignificación del papel de la mujer en todo campo de acción y, en ese sentido, tenemos que ser conscientes que no va a ser fácil este enfoque de género, que me parece lo más adecuado para dignificar tanto al varón y a la mujer, cada uno en su propio rol. No porque uno sea varón, va a ser mejor; de hecho, sin la mujer no hay vida ni sociedad”… “Repito lo que dijo el papa Francisco en Puerto Maldonado refiriéndose a la mujer. La mujer ha sido relegada, de alguna manera irracional postergada y de allí viene las consecuencias de este machismo imperante nos hace tomar conciencia de la urgencia de reconocer el rol protagónico de la mujer en la vida de la familia, de la sociedad y la política”.

Desde el Estado -Ministerio de Educación- no hemos escuchado una propuesta categórica. Cómo se ha extrañado la palabra y conceptos de la ex Ministra Martens.(Trome, 28.02.2017) El día 14 de noviembre el Ministro dejó de ampararse en la decisión del Juzgado y tuvo un mensaje esclarecedor: rechazó que en su sector se venga implementado una “ideología de género”, por lo que reiteró que los padres deben perder el miedo sobre una presunta “homosexualización” de los estudiantes. “Nosotros queremos dejar en claro que no existe una ideología de género en las políticas públicas ni tampoco en la política educativa, tampoco existe este miedo de homosexualizar a los niños y niñas en los colegios a partir del nuevo currículo nacional”, precisó en RPP. “Lo que nosotros deseamos, y está así expreso en el currículo nacional, es implementar un enfoque de igualdad de género como una herramienta para identificar todos estos estereotipos que a edades muy tempranas ya van generando desigualdad entre hombres y mujeres”, enfatizó. Asimismo recalcó que con el enfoque de género se pueden reducir la desigualdad en la sociedad, el trabajo, la salud y la educación, pero más importante que ello, es disminuir los índices de violencia. “No se ha reducido los casos de feminicidio y los casos de tentativa de feminicidio (…) Eso no es algo que vayamos a solucionar drásticamente en el corto plazo, esos son trabajos que tenemos que hacer con la ciudadanía de largo plazo”, señaló.

Padres de Familia, sindicato de docentes, instituciones de la sociedad civil respaldan esta posición del Ministerio de Educación y con ello el Currículo Nacional. Oponerse y mediatizar su aplicación recurriendo a una demanda judicial, no es el mejor camino para converger en un ideal superior. Los niños y niñas y jóvenes son sujetos de derechos y el Estado es el garante del cumplimiento de estos derechos. Como padres no podemos oponernos a aquello que el Estado tiene que respetar porque existen leyes y convenciones internacionales firmadas y reconocidas por nuestro país que le garantizan a los niños, niñas y jóvenes recibir la educación que requieren. Oponerse por percepciones sesgadas es simplemente una sandez. Es una responsabilidad del Estado y sus instituciones educativas en todos los niveles. Es hora de pensar en perspectiva y no de obstaculizar. Es hora de rescatar el diálogo, superar el miedo a no saber y que solo construye prejuicios. Cuidado que hablar de la ideología de género se ha convertido en una postura, con una pinturita filosófico-religiosa, para oponerse a los derechos. Detrás de esto existe el miedo a romper estilos de vida que ya empezaron a romperse y eso asusta a quienes se constituyen los guardianes de esos estilos. Es hora de educar para que los niños, niñas y jóvenes aprendan a ser responsables, a valorarse, a que asuman lo que hacen, dicen y deciden.