Date:May 10, 2018

Quieren que vayamos para atrás

Por: Teresa Tovar Samanez
Publicado originalmente en Diario Uno

#Conmishijosnotemetas (Perú), #amishijosnolostocan (Uruguay), conmishijosnosemetan (México) son expresiones de un mismo movimiento conservador en A. Latina. Se presentan como defensores de la vida, pero su objetivo es frenar leyes y políticas que defienden los derechos humanos y los derechos de las mujeres. Son parte de un fenómeno internacional con respaldo institucional y económico en las instituciones denominadas provida.

Provida aparece en los años 70 en EEUU como reacción a importantes transformaciones en la sociedad y luego se afianza en diversos países de la región. Estas transformaciones incluían la legalización de los métodos anticonceptivos, la educación sexual, la igualdad de género, los modelos alternativos a la familia tradicional, la despenalización del aborto en casos de violación y riesgo de muerte.

Participantes de “Marcha por la Vida” en Argentina

Quienes lideraron la marcha del sábado 05 de mayo, se oponen a estos cambios y para ello no tienen remilgos en aliarse con partidos corruptos o con dictaduras. En el Perú son aliados del fujimorismo.

En los otros países actúan de modo similar. En Chile tiene entre sus principales líderes a miembros del partido de derecha Unión Demócrata Independiente (UDI), que justifica los crímenes cometidos por la dictadura de Pinochet. En Colombia, diputados de un partido conservador vinculados al movimiento provida se opusieron al material de educación sexual del ministerio de educación. En México tienen contactos con un partido retrógrada (PES) y en setiembre del año pasado promovieron un encuentro entre varios países, para organizar un “Frente latinoamericano” contra la ideología de género y para contrarrestar “pensamientos y libertades” como el matrimonio gay y la educación sexual.

Ya no estamos solo frente a un movimiento confesional, sino frente a una ofensiva de ultraderecha que actúa directamente en el poder político, moviliza y manipula vía la religión a sectores sociales populares y quiere someter al Estado a su ideario. Tiene fuertes alianzas con sectores del movimiento evangélico y católico y teje vínculos con algunos funcionarios. No por casualidad pretendió instrumentalizar burdamente los colegios públicos, obligando a docentes y alumnos a asistir a su marcha.

Han resurgido porque no sabe cómo enfrentar los cambios sociales. Muestran desesperación ante generaciones jóvenes cada vez más secularizadas, progresistas y tolerantes. Tienen al frente incluso a la derecha liberal ilustrada.

La tendencia es clara, en la mayoría de países los estados imparten educación sexual, la igualdad de género es un principio internacional y sólo en 5 países del mundo el aborto está totalmente prohibido.