Reflexión sobre la huelga magisterial

Por: Luis García Gutiérrez

Es fácil caracterizar esta  huelga magisterial como atípica por la falta de una dirigencia clara y la presencia de múltiples actores en competición  porque no ha habido realmente una so la huelga sino tres entrelazadas, una iniciada en Cusco por la regional Sute, otra promovida por el CONARE y finalmente otra generada por el mismo CEN-SUTEP en una abierta  lucha de representación en un escenario de disputa de cuotas de poder por el manejo de la Derrama Magisterial.

Las reivindicaciones gremiales, aumento del piso salarial, nombramiento de contratados incluyendo subsidios por sepelio y luto, asignación por jornada adicional, reconocimiento por los cargos que se desempeñan, entre otros, se han mezclado con  reivindicaciones netamente políticas, como el cuestionamiento al modelo neo-liberal, reconocimiento de Sute(s)  y líderes y cambios de leyes de alcance nacional.

Se ha conjugado con una intensidad perturbadora el proyecto gremial con el proyecto político y no ha habido una clara respuesta tanto del Ejecutivo como del Congreso y lo que es más grave tampoco de los agentes de la sociedad incluyendo padres de familia y medios de comunicación.

Lo que acontece es que detrás de este conglomerado de demandas se amalgama una movilización social que tiene sus raíces más profundas en la convulsión social y en las grandes distancias sociales y culturales existentes en el país  y en tal sentido la huelga constituye un episodio que refleja la movilización social y que se presenta en forma cíclica mientras las condiciones socio-económicas se mantengan.

La postergación del magisterio es una deuda social que pesa como una loza en la manera como el Estado ha manejado desde hace décadas el tema.

Ahora que parece ser que se está llegando  a su culminación o al cierre de una primera etapa de esta huelga la pregunta clave es qué hacer después? porque se ha abierto un campo de incertidumbre, de confusión que puede costar muy caro al país. Realmente se está en un punto de inflexión.

¿Está preparado el Estado para canalizar este movimiento social?

Si nos encuadramos en una relación Estado/Magisterio la respuesta es claramente No, porque el Estado está sobrepasado y requiere de una aireación y renovación para llevar a buen puerto las justas reivindicaciones del magisterio.

Máxime, cuando se constata que no es la primera vez que las luchas magisteriales están empapadas de ideologías y propuestas anti-sistema, outsiders y enfrentamientos violentos que  constituyen una amalgama de ideologías y prácticas CONTRAPOLÍTICA. Como que a Sendero Luminoso se le ha ganado militarmente pero no políticamente.

¿Serán suficientes los cursos de Educación Cívica, de afirmación democrática, de ciudadanía?

La mejor respuesta es optar por una sociedad responsable, por una dinamización activa de sus agentes, por una participación en el consenso y el diálogo.

A un Estado con gestión eficiente le corresponde una sociedad con responsabilidad.

Hay que crear un movimiento de responsabilidad civil para enfrentar el gran desafío de atender las justas y legítimas reivindicaciones del maestro, mejorar sus condiciones de trabajo y dignificarlo socialmente.

A los valores de igualdad, justicia, libertad, ciudadanía hay que agregar EL MÉRITO como valor republicano que tiene justamente que materializarse en la Educación como piedra angular del edificio republicano.

La opción por el mérito es parte de la opción por la calidad, por la calidad de la Educación, lo que lleva a un equilibrio exitoso de capacitación y evaluación, con simplificación de tareas al docente, mejor atención a la singularidad de sus condiciones de trabajo, a veces en situaciones extremas, un mejor acercamiento e incluso convivencia de funcionarios con los maestros, una  visualización de las buenas prácticas docentes expuestas en los mismos canales y medios de comunicación y un despliegue de condiciones de acercamiento al trabajo docente para crear ambientes de confianza que tanto necesitan.

Si existen conflictos y movilización social magisterial no es posible que en el MINEDU su Oficina de Diálogo esté tan encapsulada y empantanada.

Por eso, teniendo en perspectiva la república práctica se propone crear un Mecanismo de Diálogo con participación de la Sociedad Civil para alcanzar soluciones graduadas, prácticas y viables y entrar a una nueva etapa de gestión nacional de la Educación.

Las instituciones civiles, Foro Educativo entre ellas, tendrán que articularse para implementar este mecanismo que acompañe al maestro, que acerque al maestro y también acerque al Estado dándole sostenibilidad a sus soluciones.

Es el desafío de reconstrucción democrática de ahora.