Date:January 15, 2019

Reflexiones de un nuevo año escolar

Por: Luis Miguel Saravia

1. De propósitos y buenos deseos. Horas intensas hemos vivido el último día de 2018 y el primero de 2019. Tragedia e indignación los han marcado. El respeto democrático a la Constitución hizo posible que el pueblo y sus instituciones hagan prevalecer su derecho a ser escuchados y formar parte de lo que políticamente los promotores de la corrupción venían perpetrando para teñir al país de un velo confuso donde los intereses y ambiciones de unos pocos, querían seguir manteniendo en vilo todo lo ganado en estos años transcurridos del presente siglo. Los residuos de una clase política que se mantiene latente con sus principios y ambiciones para seguir manteniendo al país sometido. Felizmente se ha logrado superar esta hora extrema. Pero a qué costo. Lo positivo es que se ha afirmado un liderazgo democrático y se ha logrado desmontar todo un andamiaje maquiavélico utilizando a funcionarios de más alto nivel del Ministerio Público. De otro lado se ha puesto en evidencia cómo está perniciosamente distorsionado el concepto de ciudadanía, democracia, y desarrollo de agendas de trabajo, buscando, no el bien común de todos los peruanos, sino la defensa de intereses torvos de quienes alguna vez ostentaron la más alta investidura nacional (presidentes, ministros y otros).La participación ciudadana y sus organizaciones han sabido dejar su voz de protesta y alerta sobre lo que se venía perpetrando, a pesar del resultado del referéndum. También hemos constatado lo difícil que es cambiar de actitud y mentalidad en nuestro país cuando se asimilan modos y usos importados por movimientos que dicen velar por la educación de niños y jóvenes y no hacen sino entorpecer el cabal desarrollo educativo.

Qué duro ha sido el tránsito de un año a otro cuando intereses y ambiciones personales se priorizan antes que el bienestar y solidaridad con nuestro pueblo diverso e intercultural.

2. Algunos temas para este nuevo año escolar.En este 2019 se esperaba un mensaje esclarecedor sobre lo que viene sucediendo en el ámbito de nuestra democracia y los poderes del Estado. El espectáculo es lamentable y bochornoso, pues en casi dos años y medio poco se ha avanzado, y en el campo educativo la ausencia de iniciativas pedagógicas y fortalecimiento de la formación docente es clamorosa. ¿Qué sucede? No encontramos respuesta ni del gobierno, menos de instituciones de la sociedad civil, al punto que la iniciativa de los docentes se ha reducido a luchar por mejores remuneraciones, pago de la deuda social y otras demandas. ¿Qué sucede con la renovación de la formación docente? ¿qué sucede con las instituciones de formación docente? ¿Y las facultades de educación? En este gobierno se priorizó la gestión educativa, pero no el fortalecimiento de los procesos iniciados en el quinquenio anterior. No basta con haberse promulgado normas educativas para el año escolar 2019. No es suficiente. Consideramos que una política del sector educación debería establecer los lineamientos nacionales a seguir, ajustado a la evaluación del PEN vigente y permitir que los gobiernos regionales vía las direcciones regionales realicen la adecuación y ajustes de acuerdo a su realidad. ¿Cuáles son los temas centrales del debate pedagógico en el país hoy? Enumerarlos es posible, pero ello no expresa realmente lo que nuestro país diverso e intercultural requiere. Algunos temas indicados en las Norma 2019 son de rutina. Pero ¿cuál es la propuesta que permita a nuestra educación destrabar procesos?

Somos muy partidarios de imitar aquello que permita mejorar nuestra educación. Nos preguntamos ¿por qué otros países sí lo pueden y nosotros -a pesar de enviar funcionarios, docentes para apreciar la experiencia- no somos disciplinados y persistentes en aplicar las recomendaciones que muchos de ellos han elevado en sus informes? Pareciera que gustamos arroparnos en conocimientos externos, en experiencias muy buenas, pero que quedan en el recuerdo ante la incapacidad de poder formular una propuesta que se acerque al disparadero que permita mejorar cualitativamente nuestra educación nacional. ¿Cuántos funcionarios han viajado, por ejemplo a Finlandia, Canadá, Corea del Sur, Singapur lugares donde se forman y trabajan los mejores docentes? ¿Qué se ha aplicado en el país de aquellas experiencias? ¿Por qué no se nos dice del esfuerzo continuo que realizan dichos países desde hace tres décadas para mejorar su educación? ¿Por qué no se dice que esto les ha permitido trascender, en periodos de tiempo relativamente cortos, en medio de procesos productivos precarios y de poco valor agregado, a ser líderes del conocimiento? ¿Por qué somos meros espectadores y admiradores de estos éxitos e incapaces de generar cambios en nuestro sistema educativo?

3. ¿Es posible una agenda para 2019? La agenda está planteada en el PEN desde hace tiempo. Ella demanda una estrategia que no esté encadenada a una agenda política de coyuntura y que a la menor turbulencia deje de ser prioritaria. Esa ambivalencia de decisiones y en no contar con gestores educativos idóneos hace que los resultados a mostrar no sean los mejores. Tomemos como ejemplo todo lo realizado en Educación Superior ha sido posible porque se contó con un manejo profesional y gubernamental de respaldo. Sin embargo lo que fue una promesa de hace años -crear un viceministerio de educación superior- se quedó en el tintero. Los avatares de la SUNEDU han sido afrontados por funcionarios profesionales comprometidos con la necesidad de una cambio en la perspectiva y enfoque de lo que debería ser una educación superior moderna y no la que se venía ofertando en el mercado de instituciones, con promotores ávidos de recuperar lo invertido, antes que formar sólidamente profesionales comprometidos con el país. La SUNEDU, si bien desempeña sus funciones de manera encomiable, tiene que lidiar con rezagos de quienes tuvieron por años la dirigencia de la ANR y que solo pueden mostrar el crecimiento del número de universidades y proliferación de anexos en el interior del país, ofertando una baja eficacia educativa y formativa. En estos días se empieza a hablar de “posibles modificaciones” a la Ley Universitaria, que consisten en querer modificar su conformación sumando al consejo directivo un representante de universidades privadas y otro de instituciones empresariales, como la CONFIEP, según detalló la Asociación Nacional de Universidades Públicas del Perú (Anupp), mostrándose en contra de dicha medida. Al respecto, según el ex presidente de la comisión de educación del Congreso Daniel Mora, esto pone en evidencia la influencia de la ASUP (Asociación de Universidades Privadas y su interés en incluir a rectores. “Los miembros del consejo directivo son elegidos por concurso público, y ya hay representantes de las universidades privadas. Buscan tener voto mayoritario, incrementar utilidades y evitar el cierre de más universidades. El Minedu no debe caer en presiones. Ese no es el mensaje que debe dar el presidente Martín Vizcarra”. (La República, 10.01.19) En relación a incorporar un representante del empresariado “…Mora consideró que instituciones como la Confiep no deben formar parte de la Sunedu debido a que influirían con decisiones de “orientación mercantilista”. (Ibidem). Referente a los salarios, dijo “Sobre la evaluación de modificar el artículo 96 de la homologación salarial entre catedráticos y magistrados del Poder Judicial, Mora consideró que se requiere implementar una carrera para mejorar sueldos y la condición de los maestros. Esto último ha sido respaldado por la Anupp.” (Ibidem). Estos temas y otros que palpitan en la educación Superior ameritan ser atendidos a partir de un debate abierto, democrático, dirigid a fortalecer la institucionalidad universitaria y de la educación superior. Para ello se requiere un vice ministerio correspondiente.

Otro tema. Una nota periodística anuncia Disponen acciones para mejorar la educación rural (EL PERUANO 08.01.19). Se difunde que para el 2030 el 60% de niños de las zonas rurales mejoren sus niveles satisfactorios en comunicación y matemáticas. Siendo nuestro país esencialmente en zonas rurales bilingüe, no se dice nada de que la educación tenga enfoque intercultural. ¿En qué consistirá ese replanteo de la política de atención educativa para este ámbito? Sería importante conocer la propuesta y que los especialistas -no solo del Ministerio, sino de las regiones- las debatan.

Finalmente el fin de semana en La República (12.01019) se anuncia que “El Ministerio de Educación (Minedu) advirtió que todos los colegios públicos en periodo de matrícula están en la obligación de comunicar a los padres de familia el número de vacantes disponibles que hay en cada aula, así como también la cantidad destinada a estudiantes con algún tipo de discapacidad leve o moderada”.

Tres anuncios tomados al azar donde se percibe que es la coyuntura la que impone el ritmo de la planificación. ¿Pueden “estandarizarse” el contenido de estos anuncios en un país diverso como el nuestro? ¿No se ha aprendido de la historia de la gestión de años anteriores? Y no entramos al tema del “congelamiento” del currículo, mientras no exista una resolución de la demanda judicial sobre el tema de enfoque de género.

Se tiene la sensación de que el discurso político va enrumbado en atender las brechas materiales y no de hacer el ajuste correspondiente en las políticas sociales, de manera especial en educación, donde siempre la iniciativa proviene de organizaciones fundamentalistas que responden a otros objetivos.

Hay que evitar que la nave educativa zozobre y luego tarde el gobierno en tomar conciencia. Se rompió la inercia de estar en los últimos lugares y la recuperación ha costado a docentes, alumnos y padres de familia. Pero se sigue en el atolladero de que la coyuntura manda.

Un estudio de la Fundación COMPARTIR – Colombia octubre de 2014 con referencia a países que inspiran la renovación educativa según los logros en pruebas de desempeño escolar, expresa “Todos tienen en común la priorización de la calidad docente para dar el gran salto hacia la calidad educativa”… ´Tras la excelencia docente: cómo mejorar la calidad de la educación para todos los colombianos’, que tomó a estos países como referencia en desarrollo y equidad, alcanzados por su educación. Los investigadores examinaron el sistema educativo en cada uno de ellos a partir de seis dimensiones en el manejo del recurso docente: 1) formación previa al servicio, 2) selección, 3) retención y promoción, 4) evaluación para el mejoramiento continuo, 5) formación en servicio y 6) remuneración.” Esto significa pensar educación desde el nivel de toma de decisiones políticas y no ser sólo eco de “experiencias” o “lecciones aprendidas”.

Queda mucho por precisar en la agenda educativa en este nuevo año 2019 en educación sobre todo en lo referente a formación docente y a los docentes en ejercicio. ¿Cuándo finalmente se podría trabajar una agenda y abordarla profesional y políticamente con los propios actores o sus representantes? El Estado viene remolcando deudas y reivindicaciones diversas con los docentes que sería bueno listarlas y empezar a atenderlas. El esfuerzo debe ser mutuo -Estado y docentes- pero reconozcamos que si no existe decisión política en el establecimiento de prioridades, se seguirá en las tensiones y en reditar la fábula de la zorra y las uvas. Si se quiere realmente una buena educación (de calidad le llaman) es necesario desde la decisión política poner todo el empeño y no desistir en atender a la formación de los docentes y atender la demanda de quienes están en servicio.