Reflexiones para una agenda educativa

Por: Luis Miguel Saravia

1. Perdiendo ritmo. El último cambio de ministro de educación del gobierno de PPK ha sido negativo para la educación nacional. Padres de familia, docentes y alumnos, lo han sentido así.

El maestro Idel Vexler Talledo, fue 11 años viceministro del sector en gestiones diversas. Tal vez por eso pensó el presidente Kuczynski, que sería la persona adecuada para manejar la situación, pero no dio talla, ni en el trato con el SUTEP, ni con los otros gremios de maestros que no tienen reconocimiento oficial, ni con las otras tareas propias de un ministro de educación.

A él le tocó hacerse cargo del sector inmediatamente después de la huelga de maestros en 2017. Se negoció el pago de las horas no trabajadas, pero como en otras ocasiones, la medida fue desfavorable para los estudiantes, porque en la práctica no hubo tal recuperación.

Grandes retos para quien ocupe el cargo en este sector / Foto: Diario Correo

Otro hecho que tuvo que afrontar el ministro Vexler fue la sentencia del poder judicial, según la cual el ministerio de educación debe modificar el currículo, tras la demanda planteada por el colectivo “Con mis hijos no te metas”. El ministro aceptó la sentencia, sin dejar en claro que en temas de currículo el principal responsable es el ministro del sector. Un sector medular del poder Ejecutivo no puede ser jaqueado por una demanda judicial sobre el enfoque de una política educativa.

En materia pedagógica, se empezó a aplicar el nuevo currículo de manera escalonada por regiones. Hubo capacitaciones diversas y además se ofreció un curso virtual por internet que se daría en el mes de marzo, pero parece que no se ha iniciado, a pesar de haber una gran cantidad de profesores inscritos.

Otro tema de la gestión del ministro Vexler tiene que ver con la aplicación de la ley de reforma magisterial. Existen reiteradas declaraciones del ministro referidas a que se harían algunos cambios en los concursos y se revisarían las pruebas para que haya mayores docentes nombrados, y por lo tanto incorporados a la carrera docente Esto significa vulnerar decisiones consensuadas y académicamente aceptadas, cuya aplicación atenta con la consolidación de la carrera docente. ¿Por qué esas concesiones?

Finalmente la decisión vacilante y tardía para designar al jefe de SUNEDU y la poca idoneidad de la persona elegida, a la que tuvieron que destituir a los pocos días. Deja un mal sabor sobre los avances en la reforma de la educación superior.

2. Una agenda de afirmación. Una nueva gestión educativa del sector requiere no sólo ser docente, sino conocer de políticas públicas, su significado y valor en el sector educación en la perspectiva del Proyecto Educativo Nacional. La tarea es retadora. El PEN ha sido olvidado. El PEN es un mandato de la Ley General de Educación (Art.7°), un compromiso asumido por el Foro del Acuerdo Nacional (Pacto Social de Compromisos Recíprocos por la Educación, disposición final). La propuesta del PEN representa, en buena cuenta, un mayor desarrollo de la 12° Política del Estado del Acuerdo Nacional, especificando un conjunto consistente de políticas y medidas que permitan concretarla.(PEN al 2021. La educación que queremos para el Perú. MINEDU y Consejo Nacional de Educación, Lima, febrero, 2007). En la actualidad el PEN se viene actualizando para seguir respondiendo no solo a un país diverso e intercultural, sino a la demanda del día a día, los enormes desafíos de la globalización, el desarrollo y la tecnología que llegan de la mano de la cuarta revolución industrial que enfrenta el mundo, y que inciden en el cambio veloz en nuestras costumbres y vida cotidiana. ¿Qué sucederá con la educación para nuestro país diverso e intercultural, si las medidas tomadas y que demoran en ser impulsadas y desarrolladas, ya se van tornando obsoletas?

El currículo, tema para la discusión y el manejo

La agenda educativa de este nuevo gobierno -presidido por un presidente convencido que la educación es promotora del desarrollo- debería hacer que nuestro sistema educativo se torne más eficiente. El mundo vive hoy y el país también, problemáticas profundas y complejas. El presupuesto educativo como que estuviera estancado en el 3.5%, casi en la mitad que recomienda UNESCO para contar con una buena, excelente educación. ¿Qué porcentaje de nuestros estudiantes se encuentran en los niveles óptimos de aprendizaje teniendo en cuenta que nuestro país? Los estándares nos hablan de países homogéneos, en proceso y en pleno desarrollo. Pero, ¿cómo vamos en pobreza y pobreza extrema? ¿Es posible que se tenga alto rendimiento educativo si no se cuenta con un presupuesto adecuado que garantice a todos equitativamente una educación excelente, teniendo en cuenta su diversidad y su interculturalidad? Las voces de alerta, preocupación, compromiso y propuestas de mejoramiento se han ido repitiendo por quinquenios, de administración en administración. Ministros ilustres y de los otros, han pasado por la cartera, sin embargo a pesar de los discursos la educación adolece de sostenibilidad y persistencia. El proceso de cambio será posible cuando se cuente con instituciones capaces de responder a las demandas sociales, con políticas eficaces, pertinentes y coherentes con la realidad y con docentes altamente formados y actualizados. Si no ocurre ello todo es quimera.

3. Sugerencias. Cuando se publique esta nota, posiblemente ya se tendrá un nuevo ministro/a de educación. Que no se repita la historia. Nuestro sistema educativo no puede dar muestras de inestabilidad cuasi permanente: de un lado desde el Estado, de otro lado, desde los docentes y la comunidad educativa.

La nueva gestión del sector debería dar muestras que la educación es el motor del desarrollo nacional en concreto y no en palabras. Para ello debería asumir plenamente el Proyecto Educativo Nacional como instrumento rector de la política educativa nacional. Ignorarlo lleva a una inestabilidad tanto en la gestión como en la relación con los docentes que deben ser la columna vertebral del proceso educativo a desarrollar en cada institución educativa.

Por ello sugerimos como una de las medidas urgentes reestructurar la sede central del ministerio de educación. Debería ajustarse al desarrollo de la política educativa nacional, a la investigación educativa y al desarrollo docente. Articular las instituciones de estudio e investigación educativa que mediante estudios e investigaciones generen las políticas educativas, previa evaluación de las que están en desarrollo. ¿Qué pasó con la descentralización y transferencia de funciones? ¿Qué con el desarrollo de capacidades profesionales regionales y locales? Ni lo uno y menos lo otro.

Presidente Vizcarra en visita al colegio Melitón Carvajal / Foto: Perú 21

Una segunda medida debería girar en torno a la gestión educativa con medidas específicas acordes con lo que requiere el Proyecto Educativo Nacional. La gestión debe estar fundada en demandas y requerimientos, consensuados y no impuestos a las regiones. ¿Diseñar un sistema de información educativa para el seguimiento de la aplicación de políticas en ejecución y para la planificación según regiones? ¿De qué sirven tantas matrices y gráficas si no son analizadas técnicamente y devueltas a quienes actúan en la realidad con recomendaciones pedagógicas para aportar a la solución de los problemas detectados?

Empezamos a vivir la cuarta revolución industrial y ya se han empezado a trabajar desde UNESCO los nuevos contenidos surgidos con la contribución de esta revolución, desde una perspectiva educativa. ¿El Perú, en el sector, se ha sintonizado con esta demanda? ¿Existe difusión y debate sobre documentos de UNESCO? En la última reunión de Davos se ha tratado sobre los nuevos desafíos a la educación y aquí estamos aun decidiendo sobre educación técnica. Se habla del aporte de la inteligencia artificial y la nueva tecnología y seguimos uncidos a discusiones y a negociar sobre ancho de banda para internet que deben tener nuestras escuelas, sobre la conectividad con nuestras regiones y sus pequeños caseríos.

Sobre esta situación, el investigador español Fernández Arenas expresa: “…tensión entre calidad y sus tópicos: liderazgo, participación, evolución democrática, etc. hacia las cotas más altas de la efectividad y aun comprensividad, pero la razón práctica encontró al día siguiente otra serie de impedimentos, insalvables a corto plazo, que de nuevo abrían el espacio utópico de la calidad: espacios escolares, horarios inflexibles, supervisión “política”, formación continua del profesorado y directores escolares competentes. No cabe duda de que hay más elementos anclados en el conservadurismo educativo cuyo peso específico invalida las ansias de cambio y aumentan el nivel de ansiedad, umbral de la desesperanza y aun de la depresión. Las nuevas formas de macro y micro política educativa siguen siendo un elemento desconocido y poco perseguido en la praxis para convertirlo en nicho ecológico que provoque una rica dialéctica entre los polos interpretativos de lo escatológico.” (Adalberto Ferrández Arenaz. Las paradojas de la Calidad Educativa Universidad Autónoma de Barcelona. Publicado en ACCION PEDAGÓGICA, Vol. 8, No. 2 / 1999 España). Como a fines del siglo XIX vuelve a resonar como una suerte de reto las palabras que pronunció Simón Rodríguez moribundo en Amotape (Piura): “O cambiamos o perecemos”, repetido en su largo peregrinaje por este lado de Latinoamérica. Finalmente como diría nuestro César Vallejo “considerando en frío…” empecemos ya. No es el momento para pensar en paradojas que en otros países se han dado y que deberían servirnos de preocupación. Continuemos por la senda de la buena, excelente educación que nuestro país diverso e intercultural empieza a caminar.