Date:April 20, 2017

Reordenar el territorio antes que reconstruir la pobreza

1. Entre reordenar, rehabilitar y reconstruir. Pasada la emergencia ocasionada por el llamado “Niño Costero” de acuerdo a lo expresado por el Estado, se inicia la etapa de la “rehabilitación” y posteriormente la etapa de “reconstrucción”. Entre ambos procesos existe uno que es principal en este momento de emergencia y que en el proceso de descentralización se “olvidaron” de abordar quienes tenían la responsabilidad de hacerlo: el “reordenamiento territorial”. La emergencia propiciada por el Niño costero ha evidenciado las omisiones, las carencias y las evasiones que se han dado sin tener en cuenta cómo debe ordenarse el territorio, para preservar a la población de los desastres; asimismo la necesidad de una planificación del desarrollo urbano. Increíble que estas omisiones se evidencien en el 2017, cuando históricamente desde los asentamientos preincas e incas se percibe un respeto por lo que es el decurso de los ríos, de los valles, y cómo la población debe ser preservada y enseñada en el respeto al medio ambiente.
Antes de pensar en la rehabilitación y reconstrucción de las zonas afectadas y que son preocupación de los reporteros y los generadores de opinión, deberíamos preguntar ¿no es el momento de reordenar el territorio de las zonas afectadas y luego a partir de ello pensar en rehabilitar y reconstruir? No entrar en el frenesí de la rehabilitación y reconstrucción porque ello “reactivará” la economía tan golpeada por huaycos, lluvias e inundaciones. ¿Poor qué no prever para el futuro?
Se ha desnudado una de las causas de la inequidad que vivimos en esta circunstancia. Ya la Cartilla El Ordenamiento Territorial en el Perú, publicación del Grupo Propuesta Ciudadana, Lima Octubre 2014.en el punto C) El Territorio del Perú hoy, expresaba: “La ausencia de un sistema eficiente de planeamiento para el desarrollo nacional y articulado en los diferentes niveles de Gobierno, ha generado las siguientes situaciones en el territorio nacional: Un proceso de extensión cada vez mayor de las actividades extractivas que se evidencia en la “lotización” del territorio a través de los mapas de concesiones. Esto genera presiones cada vez mayores sobre los territorios en el marco de un modelo de desarrollo fundamentalmente primario exportador. En el caso de la minería, por ejemplo, en 1999 se había concesionado el 12.25 del territorio nacional. Al 2012 está concesionado el 20.72%. La situación de informalidad y la ausencia de efectivos mecanismos de planificación y regulación han provocado que la población se asiente en zonas de riesgo, o donde se hace difícil proveer servicios. Presentación de fenómenos relacionados con la depredación de los recursos naturales, la destrucción de los ecosistemas y la contaminación ambiental. Gran desigualdad de oportunidades o una presencia muy diferenciada del Estado entre unos lugares y otros en los cuales no hay los equipamientos adecuados.” ¿Qué se hizo entonces? Simplemente nada, pues se decía “respetar” el rol subsidiario del Estado y no de promotor del desarrollo,
Ahora tenemos un cuadro geográfico que ha “descolocado” a los generadores de opinión capitalinos. Los medios no acuden a los especialistas que saben sobre el tema sino a analistas, casi todos políticos antes que conocedores del tema territorial y su conocimiento histórico. Casi la mayoría está acosada por la urgencia de que las carreteras vuelvan a conectar todos los lugares del país, que las ciudades se limpien, que los servicios básicos funcionen, que haya recuperación de la agricultura y la producción; que las minas cuenten con las vías necesarias para seguir exportando el mineral. Sin duda todas preocupaciones valederas. Pero, ¿por qué no empezar por la base, por lo primordial? Se sigue privilegiando el crecimiento de los pueblos y ciudades sin planificación ni previsión. Ello ocasiona la ocupación desordenada del territorio, se privilegia la actividad económica del modelo primario exportador que se manifiesta en el poco conocimiento del territorio y ausencia de acuerdos sobre su uso (op cit). Sobre el tema existen especialistas en el país que lo han estudiado y trabajan. ¿Se les consultará o se privilegiará a los opinólogos y su corte de ayayeros sabelotodo, pero que no conocen ni valoran el país?
Antes de rehabilitar y reconstruir, sería necesario reordenar el territorio para no cometer el despropósito de no saber prever y luego festinar con ciudades y obras que serán arrasadas por otros acontecimientos telúricos. Una mayor información sobre el tema de Ordenamiento Territorial se puede obtener en http://www.propuestaciudadana.org.pe/sites/default/files/publicaciones/archivos/Cartilla%20El%20Ordenamiento%20Territorial%20en%20el%20Per%C3%BA.pdf
2. ¿Reordenamiento territorial de las escuelas? Las instituciones educativas de las zonas de emergencia pasan por diversas etapas: son inundadas totalmente, han colapsado techos, paredes, aulas especializadas, laboratorios, etc.; otras muestran variadas formas de maltrato, fruto de una mala ubicación, de una carencia de perspectiva de su ubicación en función de su rol pedagógico en la comunidad, en el barrio. Indistintamente se han edificado allí donde el Estado contaba con espacio.previsto por ley, pero no del contexto del desarrollo urbano ni rural. Su diseño no es el más adecuado, parecen fortines antes que centros de estudios, que inviten a la comunidad a formar parte de ellos.
Este momento de ordenamiento debería invitar a los responsables del MINEDU a repensar lo que debe ser la infraestructura escolar. Desterrar las construcciones en serie sin pensar en la cultura del pueblo, los servicios a la comunidad que debería prestar la escuela. Esta institución no debería ser dejada al mercado inmobiliario sin ningún criterio pedagógico en su diseño. Es bueno considerar que exista disponibilidad de recursos como agua, aire y suelo en áreas estratégicas. Se trata de registrar y hacer consciente la situación ambiental del entorno territorial de las escuelas y asimismo registrar y tomar conciencia de las propias prácticas de la comunidad escolar y anticiparse proponiendo diseños y acciones educativas orientadas a mejorar la situación.
El tiempo será el enemigo de la situación. Pero es hora de empezar a trabajar en serio un ordenamiento territorial en función de la persona y no del mercado y sus aliados. En base a ello reubicar y construir la ciudad que tenga como eje el servicio a la persona, el desarrollo de sus capacidades y el disfrute el medio ambiente, sin la preocupación de un futuro en riesgo y acechado por los embates de la naturaleza, el cambio climático y los sismos.
3. Reconstruir y construir el bienestar y no la pobreza. Los peruanos de los centros poblados, distritos, provincias, regiones y la capital merecemos un Estado que tenga como pensamiento central a la persona y no a la empresa. Que no sea el permanente subsidiario. Que sea el defensor de los derechos ciudadanos.
La emergencia ha puesto al descubierto las carencias que aún tenemos como República. Que un presente para el próximo bicentenario sea un reordenamiento territorial justo y a partir de las enseñanzas que nos legaron nuestros antepasados y no las reglas que el mercado impone y la corrupción implementa. No reconstruyamos y construyamos más pobreza y miseria, si queremos ser un país justo y solidario. Apostemos por construir bienestar y que se imponga como desarrollo la justicia social. Con ello tendremos una muy buena educación, mejores docentes y profesionales responsables de nuestro propio destino. Que en educación la “Escuela cercana” sea la semilla que produzca una institución educativa que cimentada en la comunidad educativa vele por la formación y el aprendizaje de sus alumnos, de los futuros ciudadanos que sean los que consoliden un país democrático y equitativo.
Seamos atrevidos en este momento de emergencia para apostar por una educación que replantee lo que enseña como de su metodología. Que apueste por dar más importancia a las llamadas “habilidades del siglo XXI: la colaboración, la comunicación, la creatividad y el pensamiento crítico, como escribió Richard Web (El Comercio, 09.014.17). Todo ello con una formación democrática, equitativa y solidaria. No reconstruyamos la pobreza en nuestro país. Sabemos qué queremos y donde nos espera el futuro como nación. Sabemos que somos un país sísmico y muy rico en potencialidades naturales. Sepamos prever y sepamos que el desarrollo, la equidad y solidaridad es posible si somos osados en vigilar la educación y formación de las nuevas generaciones. Que nuestra casa común sea más habitable y solidaria, más atendida y custodiada como expresó el Papa Francisco, en una audiencia del lunes. No seamos indiferentes. Ordenemos, reconstruyamos, construyamos pensando en la persona y no sólo en la economía. (14.04.17)