Date:October 22, 2018

Replantear la educación en torno a documentos de la UNESCO

Luis Miguel Saravia C.

1. Antecedentes. Vivimos tiempos de alteraciones en todo orden. Pareciera que estamos llegando al fin de una era e iniciando otra, tanto en la educación como en otros campos. Ciencia y tecnología son las tendencias que marcarán el desarrollo del conocimiento, de las futuras propuestas. Se busca respuesta para interrogantes que se van suscitando y se adquiere un ritmo a partir de formulación de hipótesis, de supuestos, que aproximen al objetivo. Sin embargo las tensiones, ajenas a los procesos de cada disciplina, alejan de la meta. En el campo educativo, de una manera especial se vive esa tensión sin respetar procesos de desarrollo de los educandos y se ansía alcanzar los logros, unas veces experimentando, otras aplicando experiencias llamadas exitosas para unos, pero fracaso para otras. Todo en aras de alcanzar mejor educación para los emprendedores, competitivos. ¿Y el resto? ¿Se respeta en el campo educativo la diversidad más allá del discurso? ¿Por qué se habla de consensos, de transversalidad de contenidos, si no se respeta el desarrollo de la persona y su derecho a recibir la educación que demanda?

Es necesario que hagamos un momento de reflexión para no dejarnos avasallar con tanta información diversa, que hace perder el objetivo de la educación que con tanto afán plantearon Faure y Delors en su momento. Sin duda el contenido de ambos informes no se conoce lo suficiente y solo se ha pasado de nombrar las ideas fuerza que lo sustentan, sin concretar en cada sistema educativo aquello que les es significativo, respetando la diversidad de cada país.

Irina Bokova Directora General de UNESCO en el Prólogo de la publicación Replantear la Educación ¿Hacia un bien común universal?, expresa entre otras razones “…estoy convencida de que hoy es necesario volver a reflexionar sobre la educación de forma ambiciosa” Y añade más adelante que nuestras preocupaciones deben “…ir más allá de la alfabetización y la adquisición de competencias aritméticas básicas y centrarse en los entornos de aprendizaje y en nuevos enfoques del aprendizaje que propicien una mayor justicia, la equidad social y la solidaridad mundial. La educación debe servir para aprender a vivir en un planeta bajo presión. Debe consistir en la adquisición de competencias básicas en materia de cultura, sobre la base del respeto y la igual dignidad, contribuyendo a forjar las dimensiones sociales, económicas y medioambientales del desarrollo sostenible.” (http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232697s.pdf). Una reflexión de fondo que debe llevar a los docentes y en especial a los responsables de diseñar los currículos de cada país, a dejar esa suerte de “mercado de abalorios” que de tarde en tarde ofertan bancos y agencias, así como emprendimientos que están detrás de las pruebas internacionales. ¿Cuesta mucho pensar en el otro para no correr tras las tendencias y propuestas de moda, que sirven a otras latitudes, pero no se ajustan a la idiosincrasia y demanda de los niños y jóvenes de países diversos como el nuestro?

2. El texto. Replantear la Educación ¿Hacia un bien común mundial? es fruto de un grupo de trabajo convocado por Irina Bokova Directora General de la UNESCO. Fue presentando en la 38° Conferencia General de la UNESCO. La publicación invita a establecer un diálogo político sobre los principios que rigen la educación en los momentos de cambio, complejidad e incertidumbre que atraviesa el mundo. Pretende el libro promover un debate sobre el propósito y organización de la enseñanza, en la perspectiva de la Agenda Educación 2030, que forma parte de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Finalmente el documento apunta a ser un texto de referencia que permita situar en su contexto el objetivo de Educación 2030 de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y de hacer que el aprendizaje sea a lo largo de toda la vida. Por ello se pregunta ¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? ¿Cuál es la finalidad de la educación en el contexto actual de transformación social? ¿Cómo debería organizarse el aprendizaje?

Se reconoce el aporte de Faure y Delors y sus informes, pero también explicita que en el contexto mundial se vienen dando transformaciones en el campo intelectual y material a partir del decenio de los 70 y nuevamente en los 90. Sin embargo en el segundo decenio del siglo XXI se presentan nuevos y diversos desafíos y oportunidades para el aprendizaje y el desarrollo humano. Dice el documento “Estamos iniciando una fase histórica nueva, caracterizada por la interconexión y la interdependencia, así como por nuevos niveles de complejidad, inseguridad y tensiones.” El discurso de la economía y la tecnología avanzan invisibilizando a la persona  de tal manera que parece no tenerla presente como centro y motor de los procesos que se desarrollan.

Se hace hincapié que los cambios se producen  en un tema sensible para la educación: el aprendizaje. ¿Se ha incorporado este nuevo replanteamiento? No se trata de “nuevas prácticas” sino el aporte de contenidos provenientes de la psicología, la pedagogía, las tecnologías. Este contexto de cambios sociales  demanda un revisar y replantear la finalidad de la educación en función de la organización del aprendizaje.

En cuanto al tema del desarrollo, el documento plantea que la educación no puede resolver por sí sola este problema,  si no se tiene una visión humanista y holística de la educación. Este es su aporte y enfoque para el nuevo modelo de desarrollo, que debe respetar el medio ambiente, la paz, la inclusión y la justicia social, en los procesos del crecimiento económico. La educación sitúa los principios éticos y morales desde una visión humanista, que se opone a la violencia, la intolerancia, la discriminación y la exclusión. En este sentido el enfoque educativo desde esta visión invita a dejar el utilitarismo y economicismo y propone que se debe aspirar a la integración de las dimensiones múltiples de la existencia humana. El aprendizaje debe entenderse como abierto y flexible a lo largo de toda la vida que permita todo ser humano tener la oportunidad de desarrollar sus capacidades para aportar a la construcción de un mundo sostenible que permita una existencia digna. Esta propuesta debería reflejarse en el diseño de las políticas educativas y las nuevas demandas que se le deben hacer a los docentes y preparar los nuevos contenidos de los cursos.

El documento define al conocimiento como el núcleo del debate que se debe promover sobre el aprendizaje El conocimiento debe estar ligado a contextos culturales, sociales, ambientales e institucionales, donde se origina y reproduce. Se debe valorar el aprendizaje como el proceso necesario para adquirir ese conocimiento. Por ello se dice que el aprendizaje es el proceso y su resultado; un medio y un fin; una práctica individual, como una empresa colectiva. El aprendizaje es una realidad multifacética y por eso depende del contexto, donde debe preguntarse esencialmente ¿qué conocimiento se adquiere, por qué, dónde, cuándo y cómo se utiliza y aporta para el desarrollo de las personas y las sociedades? (http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232697s.pdf). El concepto de educación, en este proceso de cambio vertiginoso, significa un aprendizaje  intencionado, con un fin determinado, deliberado y organizado. (http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232697s.pdf)

Dejando en claro que el centro del documento es la preocupación por el desarrollo humano, se determinan  algunas tendencias, tensiones y contradicciones que se dan en el proceso actual de transformación social mundial y los nuevos horizontes que se abren en el campo del conocimiento, y que ello lleva a analizar enfoques alternativos sobre el bienestar de la humanidad. Con ello se reafirma la concepción humanista y se relieva la necesidad de un planteamiento integrado de la educación basada en la ética y moral renovadas. La educación no se limita a reproducir desigualdades y para ello debe ser inclusiva. Por eso, en estos cambios que se vienen dando, es fundamental la función de los docentes y otros educadores que fomenten un pensamiento crítico, un juicio de valor y no el arropar la conformidad irreflexiva. Todo ello debe llevar a los estados a analizar los problemas vinculados a la formulación de educación para un mundo complejo. Sus dificultades para reconocer y poder subsanar la separación entre la educación formal y el empleo, en reconocer y validar el aprendizaje en constante cambio que influye en las fronteras de las ocupaciones laborales y lugares de aprendizaje. Y más allá de ello es necesario replantear la educación cívica en un mundo cada vez más globalizado, que demanda un equilibrio entre el respeto a la pluralidad, los valores universales y la preocupación por la humanidad. No es fácil el cambio, es complejo y demandante. Por ello se analiza la necesidad de recontextualizar los principios fundamentales de la gobernanza de la educación. Es decir recurrir a lo que UNESCO (2009) remarcaba. “La gobernanza de los procesos formales e informales de la educación que llevan a la formulación de políticas, identificación de prioridades, asignación de recursos, aplicación y seguimiento de reformas”. Por ello “la gobernanza no solo atañe al gobierno central sino a cada uno de los niveles del sistema, desde el ministerio de educación hasta las aulas y la comunidad. En última instancia está vinculada con la distribución del poder en la toma de decisiones en todos los niveles.” (http://dgdge.sep.gob.mx/reunionlec/marzo_15_CDN_LEC/Documentos_de_trabajo/Gobernanza.pdf). Se rescata el principio de la educación como bien público, y se  considera a la educación y el conocimiento como bienes mundiales comunes y podría ser un buen medio de reconciliar la finalidad y la organización del aprendizaje como empresa social colectiva en un mundo en cambio.

3. El debate debe seguir, sin bajar la guardia. El documento todo invita a leerlo, estudiarlo, preguntarse, construir diversas respuestas, que permitirán formular propuestas de política que tengan como eje el cambio, la gobernanza en educación. Al final de la publicación se hace un resumen de las ideas centrales y se postulan temas e interrogantes para seguir debatiendo y construyendo dentro de nuevas premisas educativas que hagan sostenible el enfoque educativo en los procesos de desarrollo que se promueven en el mundo desde los campos de la psicología, la sociología, la economía, donde se percibe la predominancia de una tendencia para prevalecer sobre las otras disciplinas relegando el derecho de la persona al bien común. Aquí la educación debería salir de sus nichos ideológicos y reivindicativos y aportar con su saber pedagógico, que ha venido construyendo desde la diversidad de percepciones y diversidad de culturas. Esa es una riqueza inconmensurable que debería valorarse más que el desarrollo del mercado y sus artilugios y formas de desarrollo. No cuenta la solidaridad, la equidad, el respeto a la diversidad, la defensa de nuestra casa común la tierra, el respeto a los derechos de la persona, la formación ciudadana. Tampoco la democracia generadora de valores y formas de convivencia desde la base comunitaria. ¿Podremos aportar a esta reflexión pensando en el contexto de nuestro territorio y su diversidad cultural y desde el mejoramiento de la formación profesional y el respeto por el desarrollo de los educandos?