Date:April 20, 2017

Tiempos de odio

Para Hannah Arendt en el holocausto ocurrió una banalización del mal. Matar a un judío se convirtió en un hecho trivial para quienes “solo cumplían órdenes”. El pueblo alemán naturalizó el genocidio. La banalización ocurre cuando se excluye de la condición humana a quienes se pretende aniquilar (Feinmann) y cuando los agresores no se comportan como seres humanos (Arendt). En nuestros tiempos se comienza a dar contra poblaciones vulnerables como mujeres y personas LGTBI, consideradas seres inferiores o aberrantes.
Hoy se permite que las mujeres sean agredidas o violadas por su vestimenta o comportamiento y que las personas homosexuales sean insultadas o golpeadas por simplemente caminar en la calle. En el último año se han registrado 108 feminicidios y 8 crímenes de odio contra personas LGTBI y solo en dos meses hubo 1,100 mujeres violadas (18 por día).
Si las cifras de violencia son espeluznantes, mucho más lo es su instalación en la cultura: 54% de la población tolera la violencia contra las mujeres; 44% la justifica por el descuido a los hijos y 39% por infidelidad; 20% opina que la mujer maltratada debe permanecer con su marido; 44% opina que la mujer que viste provocativamente está buscando que la acosen (INEI 2015).
La tolerancia social hacia la violencia refuerza la impunidad y/o permisividad de las autoridades, leyes y políticas ante la misma. Es un hecho banal y cotidiano absolver a feminicidas y maltratadores, y se ha establecido que agredir o matar a una persona homosexual ya no será delito agravado (DL 1323). Se ha eliminado el enfoque de género y el respeto a la orientación sexual de otros 3 decretos: el 1267 sobreactuación de la policía, el 1325 sobre trato en los penales y el1248 sobre delitos de los adolescentes. Se desprotege a quienes son objetivos de violencia.
Se trata de una tendencia internacional. Brasil ha eliminado los términos“identidad de género” y “orientación sexual” del currículo; Puerto Rico ha suprimido la educación sexual; Paraguay ha borrado la palabra “género” y las menciones “violencia política contra la mujer” y“acoso sexual” de la Ley contra la Violencia hacia la Mujer.En Chile se quiere eliminar la protección a la identidad de género.
Toca encender las alarmas para enfrentar tiempos de odio y banalización del mal. Porque el primero puede transformarse luego en frialdad criminal.