Tomándole la palabra señor Presidente

Por Luis Miguel Saravia

1. Corto periodo. Vivimos un momento de decisiones y de empezar a escribir esta parte de la historia camino al bicentenario. Más allá de los protocolos, más allá de la organización de comisiones y la parafernalia de las celebraciones existe un tema esencial que trascenderá este bicentenario: echar las bases para que la educación sea verdaderamente el eje del desarrollo nacional. La situación de crisis político social que vivimos nos ofrece la oportunidad para repensar la educación de nuestro país a partir de lo que es el Proyecto Educativo Nacional al 2021. Se evidencia que somos herederos de estructuras mentales heredadas y procedimientos de quienes han dominado al país. Los escándalos de corrupción puestos al descubierto y la herencia de maneras poco democráticas de gobernar el país, hacen necesaria la profundización en los objetivos del PEN y su actualización. El daño causado en la formación ciudadana democrática es manifiesto y requiere acciones perdurables que trasciendan los gobiernos y una política educativa nacional sostenida.

Presidente Vizcarra y el ministro de Educación Daniel Alfaro / Foto: MINEDU

Plantear que la educación sea el eje del desarrollo nacional son palabras mayores para nuestro país y nuestra sociedad. Si esta es la consigna debe seguirse sustentando en el Proyecto Educativo Nacional. No es necesario echar a andar acciones que fueron diseñadas por quienes desde la comunidad aportaron y apostaron por que la educación sea realmente revalorada y el instrumento para salir de la postración y aspirar a un desarrollo equitativo y sostenible para nuestro país diverso e intercultural.

El tiempo es corto, la urgencia de necesidades demanda una dinámica diferente. Contamos con leyes, normas, directivas, solo faltan profesionales de la educación altamente capacitados para asumir el liderazgo de este trabajo. En eso se encuentra el país en el sector, con una ley de carrera pública magisterial, con una educación superior renovada, que permitirá a corto plazo contar docentes muy bien formados y preparados y con instituciones educativas, pensadas y diseñadas pedagógicamente y no sólo arquitectónicamente, para servir de apoyo a las actividades educativas de las generaciones que ingresarán a estudiar en estos años. Aunque en los últimos meses hubo un freno y retroceso, esperemos que se pueda volver al ritmo.

¿Cómo hacer para que sean convocados los mejores alumnos para que abracen la profesión docente? Sin duda, diseñar un presupuesto para educación diferente, donde se remunere bien a los docentes y se cuente con buenas aulas, tiempo para la investigación, para el estudio en profundidad en post grados y haya condiciones para que el nivel educativo del país sea considerado en los mayores estándares a nivel de la región.

Ha llegado el momento de cambiar discursos, por acciones educativas, pedagógicas. En este proceso deberían involucrarse todas las regiones y sus autoridades educativas, en un clima prospectivo y no reiterativo de problemas que obstaculizaron y son una traba para el desarrollo de una buena educación en nuestro país.

2. Empezando por el a,b,c… Para que la educación sea el motor del desarrollo nacional requiere sentar bases políticas que rompan con antiguas formas de priorizar y gobernar. Es necesario poner a la gente como eje. De nada sirven las palabras si no se acompañan con políticas. Sin duda una tarea es contar con aliados para institucionalizar el cambio. Se trata de dar vuelta a prioridades y estrategias puestas al servicio de otros intereses y no de quienes de verdad lo requieren. ¿Por qué no? Luis E. Valcárcel dijo “la cultura bajará de los andes”, parodiando esta frase podríamos decir la educación en el Perú empezará a desarrollarse desde las regiones. Existen demostraciones, que no son reconocidas, sin embargo van construyendo y aportando a la educación y formación de los nuevos ciudadanos, desde su tierra, desde la provincia, desde la región. Señalar con epítetos descalificadores a quienes vienen contribuyendo con esfuerzo a la mejora de la educación, es infantil, por no decir, ignorancia pura. Tratar de erigirse censor de las ideas, es trasnochado, retardatario, andar de espaldas a la historia. Romper el espinazo de lo anacrónico en educación es una tarea retadora pero urgente, para poder hacer realidad aquello de “país de todas las sangres” verdaderamente y no de simple eslogan, de postín.

Nuestra educación requiere un ministerio rector de la política educativa nacional y no una especie de bedel que cuida que cada cosa esté en su lugar, que los materiales lleguen a tiempo, que los docentes cuenten con sueldos dignos, que sus organizaciones sindicales sean reconocidas y se les dé un trato preferencial a sus demandas. El Ministerio de Educación requiere sobre todo liderazgo y no solo autoridad. El perfil que tuvo el ministro saliente debe desaparecer. El sector con la coordinación del ministro debería ser un espacio concertado con otros sectores para la provisión de infraestructura, materiales y desarrollo magisterial. Sin embargo lo esencial debería ser un Ministerio de Educación generador de ideas para políticas educativas que se nutran de investigaciones educativas, de experiencias validadas y que aporten al desarrollo nacional, realizadas por instituciones e investigadores peruanos.

“El Ministerio de Educación debería ser ente rector de la política educativa” / Foto: Diario Correo

El Ministerio de Educación debería ser ente rector de la política educativa dotado de una dirección de investigación educativa, de desarrollo profesional y de relaciones internacionales. Es lo mínimo y más importante para crear, dirigir, regir y evaluar las políticas relacionadas con la educación nacional. Un ente rector que sustantivamente, profesionalmente, estudie, piense y genere líneas de política educativa que retroalimenten el sistema educativo nacional. Requiere personal altamente calificado y con apoyo tecnológico.

En segundo lugar se debería repotenciar a las direcciones regionales de educación en la perspectiva de ser las que asuman el desarrollo de los lineamientos nacionales de políticas educativas de acuerdo a la diversidad. Asimismo abordar la tantas veces anunciada reorganización de las UGEL en funciones, procedimientos y trabajo pedagógico de monitoreo, acompañamiento y evaluación de instituciones educativas. De otro lado debería terminarse con los “papeleos” que generan burocracia y corrupción. Un ejemplo de esto es la firma mensual de los talones de pago de los docentes jubilados. Se podría acabar con esto, coordinando con RENIEC para que reporte cuando uno de los pensionistas fallece como se hace en las AFP.

Con esto se evitaría personal burocrático que administra planillas voluminosas que se llenan mes a mes con las firmas correspondientes. ¿Acaso no se puede terminar con el maltrato a docentes jubilados y ancianos que tienen que invertir en taxi y compañía para hacer la cola y firmar el documento de marras? ¿Por qué el Estado no da este paso? Se ahorrarían recursos materiales, personal y se daría un trata justo a las personas jubiladas. Esta sugerencia podría ser diseñada como propuesta en vista que la indolencia y falta de “tiempo” y presupuesto, que en otros tiempos ha sido la justificación para no hacer nada. Así como ello, una visita inopinada del presidente y el ministro encontraría “joyas burocráticas” de un Estado de espaldas a la gente.

3. Convocatoria Regional y local. Es necesario “actualizar” a partir del PEN un nuevo pensamiento sobre la educación en el Perú para mejorarla, desde la realidad y no sólo de las oficinas de investigadores y funcionarios. Este pensamiento debe seguir siendo autónomo, abierto a la nueva fase planetaria de la humanidad y los cambios que demanda la cuarta revolución industrial. Permitirá aportar y concretar una educación científica, tecnológica, democrática, intercultural. Debe aprenderse a superar la dependencia histórica y política que se arrastra desde fines del siglo pasado y refundar un sistema educativo a partir de objetivos revisados y reformulados del PEN al 2021, que incluya sin temor la defensa de nuestra riqueza ecológica, el reconocimiento de nuestros pueblos originarios y su cultura. Por ello es urgente y prioritario tomar conciencia que la educación es inversamente proporcional a la pobreza. Cuanta más educación se tenga habrá menos pobreza. Si bien la EBR se encuentra enrumbada, es urgente diseñar y plantear el tema de la educación superior donde se promuevan instituciones universitarias de corte científico, tecnológico y humanista. Esto debería significar que cada universidad que acredite la SUNEDU sus carreras tuvieran un impacto directo en el desarrollo y en nuevos y mejores empleos. Esto permitiría la formación de un nuevo tipo de empresarios sustentados en el conocimiento y no solo en el afán de rentabilidad. Combinar educación, tecnología e innovación, son elementos claves para que se eleve la competitividad en las regiones, que proporcione al sector productivo mejoras en la formación de personas bilingües y conocedoras de informática. Debería priorizar y promoverse carreras relacionadas con la producción industrial, la tecnología, la electrónica, que deberán demandarse en el desarrollo de las regiones y su transformación. Asimismo el turismo enfatizado no sólo en conocimiento del pasado arqueológico e histórico, sino también otras diversidades como turismo de salud, de bienestar, de naturalistas. Quisiéramos que no sea una quimera este anuncio y palabras.

Cierro este artículo con las palabras del antropólogo Luis Millones

“El nuevo presidente tiene la oportunidad de hacer historia, aun en el corto tiempo del que dispone. Siempre cuesta trabajo ser audaz y romper los vicios enquistados, pero hay que hacerlo si queremos que la educación escolar tenga sentido y lleguen a la universidad jóvenes que además de entusiasmo cuenten con los conocimientos necesarios. O también podemos seguir limpiando los pecados de la educación escolar culpando a las universidades. Es más fácil. Y si las cosas no salen bien es porque el objetivo final es inalcanzable. ¿Para qué complicarnos la vida con hacer que los chicos lean a Cervantes? Con un resumen de una página (cómo se hace en muchos colegios) es suficiente… el resto que lo aprendan en las universidades. ¿No?” (EL COMERCIO, 31.03.18)

El Perú y sus habitantes, sobre todos los de tierra adentro, no merecemos otra frustración. Los maestros y maestras no lo defraudarán. Ellos y ellas como siempre, podrán el hombro, por sus alumnos y alumnas futuros profesionales que serán los protagonistas del desarrollo de sus regiones y localidades. Como escribió el investigador Hugo Ñopo (El Comercio, 1°.04.18) “Ojalá esta oportunidad sirva para consolidar una idea: la educación requiere la participación de todos. Ingenieros, economistas, arquitectos, abogados, psicólogos y, claro, pedagogos deben trabajar juntos por la mejora de la educación del país. Todos estos perfiles deben trabajar en el sector educación para que junto a los padres de familia se pueda dar la mejor formación posible a nuestros siete millones de niños y jóvenes estudiantes”. El Perú se merece un éxito a la moqueguana, pero respondiendo a la diversidad de nuestra regiones. Es decir, una visión diferente a la que tuvo el ministro saliente, que en lugar tener una visión en perspectiva de la educación prefirió llevar un inventario de lo que se requería y el presupuesto. Las palabras del Ministro Alfaro en la ceremonia de transferencia requieren perfilarse y ponerse en la clave que la educación sea el motor del desarrollo y no la administración de la pobreza educativa. Tiene que cobrar la dinámica perdida en cada una de las regiones Ya es hora de atreverse.