Un visitante desapercibido

Por: Luis Miguel Saravia

1. Indiferencia. En nuestro país clamamos por la educación cuando está en “emergencia”, pero no cuando existen nuevas tendencias, nuevas ideas que no vienen aparejadas con el marketing correspondiente a los gonfaloneros de reformas educativas que periódicamente “venden” ideas a los estados, sin evaluar procesos y menos preguntarse si dichas ideas son estandarizables en un país diverso e intercultural, como el nuestro. Por ello no se pueden mostrar resultados que compitan con PISA o con otras evaluaciones internacionales. Nos hemos dejado deslumbrar por experiencias interesantes e importantes, pero poco sabemos del contexto cultural e histórico de las mismas. “Compramos” experiencias” y “modelos”, pero solo por los resultados, pero no por el contenido profundo que conllevan y que ha costado tiempo en la construcción de cada estamento que constituye su sistema educativo. Somos muy proclives a la forma, no al contenido.

Marck Prensky / Foto: Twitter @marcprensky

Esta introducción viene al caso, pues según un diario local hemos tenido la visita de Marc Prensky, líder del pensamiento, conferencista, diseñador internacional de juegos en las áreas críticas de la educación y del aprendizaje, y experto en medios digitales. Dice su biografía que en sus comienzos, trabajó como profesor en una escuela de su ciudad natal, Benjamín Franklin High School. Allí fue profesor de Matemáticas, Álgebra, Geometría y Literatura. Trabajó y estudió también en Oberlin Collage, Harvard Business School, Yale Graduate School of Arts and Sciences y Middlebury Granduate School, en Francia. En Lima dictó una conferencia en la UPC y dio una entrevista a un diario. Nada más se supo. Sin duda a través de la entrevista dejó muchos interrogantes y también dudas. Una de ellas considero ¿para qué estamos educando en nuestro país?

2. El pensamiento de Marc Prensky. Es difícil resumir y abordar el aporte de Prensky. Tomamos unas líneas de su biografía que pueden dar un perfil del aporte a la reflexión educativa que deberíamos tener en cuenta: “En 2004 lanzó el término “Nativos Digitales”. Caracteriza al nativo digital como una persona que ha nacido rodeado de tecnología digital (p.ej. computadora, Internet, teléfonos celulares y MP3) y que tiene un perfecto dominio de ésta. En oposición a los Nativos, nació el término “Inmigrantes Digitales”: gente adulta, mayor, que ha tenido que adaptarse a los cambios pues ha crecido sin la tecnología digital actual. Considera que los Nativos Digitales conocen el mundo a través de la tecnología y de los medios de comunicación. Para él, el desarrollo de ésta puede tener efectos positivos en los jóvenes de hoy siempre y cuando sepan aprovecharla con inteligencia. Hace hincapié en la idea de que jugar no sólo con juegos de ordenador, sino también con videojuegos, puede ser muy beneficioso para los Nativos, ya que les pueden servir para “prepararse para el siglo XXI”, pudiendo desarrollar su intelecto mediante sofisticadas y divertidas experiencias. Para sostener su pensamiento, Prensky hace alusión al Web Messenger, que implica no sólo ocio sino también una iniciación de ideas, “ganas de innovar frente al estilo de vida de los mayores y diversión, así como gran capacidad de interacción”.

Sin duda la propuesta va a contrapelo de lo que el mercado educativo ofrece. Uno de sus aportes ha sido descifrar la conexión entre la diversión y el aprendizaje. En su profesión Prensky “retoma y reinventa los procesos de aprendizaje”, combinando el entretenimiento de los video juegos y otras actividades atrapantes compuestas por contenidos específicamente económicos y educacionales. Él sostiene que los jóvenes se interesan en el entretenimiento tecnológico porque, a través de él, aprenden para su futuro valores como “la colaboración, la toma prudente de riesgo, la formulación y ejecución estratégica, y decisiones morales y éticas complejas” El pensamiento de Prensky no es compartido por una gran parte de educadores y pensadores, como ocurre siempre con las tendencias. Sin embargo, es necesario reconocer que le ha dado una nueva e interesante perspectiva a la digitalización del siglo XXI.

Prensky y su estudio de los nativos digitales / Foto: marcprensky.com

3. La entrevista a Marc Prensky.

POSTDATA El Comercio, 19 de diciembre 2017 / Entrevista a Marc Prensky Experto en educación Nací en Nueva York hace 71 años. Estudié en las universidades de Oberlin, Middlebury, Yale y Harvard. He sido profesor de escuela, instituto, he trabajado en Wall Street y escrito siete libros. Toco la guitarra desde los 8 años y desde hace 12 soy padre de Cielo

“La tecnología se usa de forma errada en la escuela” / renzo giner vásquez renzo.giner@comercio.com.pe
Prensky nos recibe a una hora de haber aterrizado en Lima. La semana pasada estuvo en Berlín y antes de llegar a nuestro país para dictar un taller organizado por la UPC brindó una conferencia en Londres. En total, ha recorrido 40 países hablando sobre un nuevo modelo educativo para niños.

—Eso es propio de un “nativo digital”, término que acuñó en el 2001.
Así es y debo ir actualizándolo cada cierto tiempo. Pensemos que hay dos grandes culturas: la última generación pre-Internet y quienes crecieron con Internet. Los primeros tienen ciertas opiniones sobre temas como la privacidad que para los segundos ya no existen. Los nativos son quienes pertenecen a esa segunda cultura. Pero también puedes ser un migrante, pasar del primer grupo al segundo. Es más un término cultural, tiene que ver con la forma en la que ves este nuevo mundo.

—Sin embargo, aún encontramos gente que le teme a la tecnología. Eso pasa con todos los grandes cambios.
Sócrates temía escribir y Platón terminó escribiendo todo, él era el ‘geek’. Pero si no fuera por él quizás no conoceríamos las obras de Sócrates. Es normal preocuparte por un cambio.

—Hablando de cambios, usted propone uno a nivel educativo.
Grande y urgente.

—¿Estamos aprendiendo en las escuelas de hoy?
No, pero no debería tratarse sobre aprender, la educación debería tratarse de logros. La educación ha sido muy académica, se ha enfocado en enseñarte a pensar críticamente o resolver problemas mentales, pero eso es solo una pieza de lo que necesitas.

—¿Cuáles son las otras piezas?
Acción, relaciones y logros. No les estamos enseñando a nuestros niños a lograr cosas.

—¡Y soñar! En una entrevista con “El País” dijo que no había nada más importante…
Absolutamente. Cada niño es único y eso es importante porque, por ejemplo, si dos periodistas tuvieran las mismas preguntas, podríamos configurar a una máquina para que las diga. Es importante ser único y eso proviene de tus sueños, de lo que te preocupa, tus fortalezas y lo que te gusta hacer. La escuela es el lugar perfecto para que los niños se den cuenta de esos sueños y los alcancen.

—Se ha declarado un enemigo de los exámenes…
En realidad soy enemigo de la calificación. Vivo en Palo Alto, California, y veo a jóvenes que se suicidan porque están presionados. Las pruebas PISA no deberían importar más. La calificación es una mala forma de pensar en la educación, funcionó por un tiempo pero en el futuro debemos hacer a nuestros niños únicos, efectivos y que aporten al mundo.

—¿Cómo?
Viendo alrededor, encontrando qué está mal, qué me preocupa y buscarle una solución. La gente de ahora está comenzando a tener proyectos gracias a que se han empoderado con la tecnología. Pero en la escuela se ha estado usando de forma errada. Ya podíamos escribir, investigar o leer antes de tener tanta tecnología. Lo que podemos hacer ahora es conectarnos, realizar simulaciones, crear robots. Hay muchísimas cosas nuevas y debemos enseñárselas a los niños.

—¿Cómo se puede pasar al modelo que propone?
Con un objetivo diferente. Hasta ahora hemos buscado formar mejores individuos y para eso los calificábamos. La nueva meta debe ser hacer del mundo un mejor lugar. La forma de lograrlo son los proyectos, vivimos en un mundo donde las cosas se logran en equipo. Un tercer cambio estaría en los profesores, el contenido está en Internet: el maestro de hoy debe ser un entrenador que te lleve a cumplir tus sueños.

—¿No es peligroso que haya tanta información en Internet?
No lo creo. La semana pasada alguien hablaba de una sobrecarga de información. Ese es un problema de los adultos, pues nunca he escuchado a un niño decir que está sobrecargado de información. ¡Al contrario, quieren más! Todo cambio tecnológico implica riesgos, pero hay más cosas buenas que malas.

—¿Cuánto tomaría pasar al modelo que propone?
Podría ser de la noche a la mañana. Si fuera el ministro de Educación del Perú, por ejemplo, diría: “El próximo año la educación no se centrará en las matemáticas, las ciencias y el lenguaje; tratará sobre plantear cómo mejorar el Perú”. A fin de año evaluaríamos si el país ha mejorado o no. El problema es que todos creemos saber de qué se trata la educación. Convencer a la gente será tan difícil como cuando descubrieron que la Tierra no era plana ni el centro del universo. Ahora, hay otra forma…

—¿Cuál?
Hay gente que se demora en llegar al futuro, otras que nunca lo hacen y unas cuantas que no tienen dificultad en llegar. Debemos encontrar a estas últimas y permitirles guiar al resto.

 

Prensky caracterizó a los nativos digitales / Foto: iebschool.com

Colofón. Una tendencia en medio del bosque de propuestas que llegan promovidas por el mercado y no por una política educativa coherente. Los énfasis que se ponen no son fruto de investigaciones educativas nacionales que surjan a partir de nuestra realidad diversa. No podemos permitir la estandarización de políticas educativas sin tener en cuenta nuestra diversidad e interculturalidad. Basta de discursos, llamados inclusivos, donde se sigue excluyendo a las minorías. El planteamiento de Prensky, es uno más de los audaces que realizan diversos pensadores, educadores, pero que no se reflejan en el debate educativo nacional. De Encinas a Prensky existen décadas de propuestas y experiencias, y sin embargo sólo se ponen los reflectores en aquellas “recetas” que recomiendan, agencias y bancos, de acuerdo a sus objetivos. ¿Existe una masa crítica en educación entre educadores? ¿Qué lo impide? ¿Por qué no existe un premio nacional a la investigación pedagógica realizada por los docentes? Las que nos iluminan en estas décadas pertenecen a investigadores en ciencias sociales y no a los docentes. El enfoque pedagógico siempre queda subsumido y se arma una entelequia complicada como propuesta haciendo casi imposible su realización o desarrollada solamente por sectores exclusivos y no por la escuela pública. Que la mención y entrevista a Prensky sea el pretexto para revisar nuestra política educativa global y no centrada sólo en niveles educativos. Que 2018 avancemos respondiendo a la pregunta ¿hacia dónde vamos en la propuesta educativa en el Perú? La gestión es importante, pero sería mejor si es retroalimentada por la investigación educativa interdisciplinaria.