Date:December 13, 2017

Una ética para tiempos difíciles

Por Luis Miguel Saravia

1.Rescatando un concepto. ¿Por qué la clase dirigente del país y sus instituciones se presentan contaminadas por un proceder que todos repelen y al que sin embargo, todos recurren, cuando se trata de alcanzar una meta por el camino torcido?

Los tiempos difíciles como los que vivimos han causado diversas reacciones. Es necesario preguntarse por el origen de estos comportamientos: la familia, el hogar, las relaciones sociales, los compañeros de generación, los medios de comunicación, la carencia de instituciones formadoras en valores, en respeto, etc.

Existe un concepto que en nuestra educación y en las instituciones parece estar ausente u oculto por  otras palabras: la ética. Se la utiliza como sinónimo de valores o de moral. Y no es correcto. Los valores se han constituido como la norma por la que se guía el comportamiento humano en la sociedad. La moral tiene un elemento social superior a los valores  y una aceptación más amplia¸ cuestiona mucho más lo bueno y lo malo.  En cambio, hablar de ética es hablar de la toma de conciencia de nuestra peculiar condición en el mundo, como seres responsables ante las consecuencias de nuestros actos.

Foto: Lifeder

Como dice Ricardo Antoncich s.j. “Muchas veces hablamos de algo precisamente porque nos falta o lo echamos de menos…Creo que la ética es actual, entre otros motivos, porque sentimos que estamos viviendo una crisis muy fuerte al ver tanta represión, inseguridad, violencia, corrupción política y tantas otras señales preocupantes” (Una ética para los tiempos difíciles. Lima, 2002).Pareciera que se ha tomado un atajo para poder vivir, pues se ha extraviado la justicia y todo se ha vuelto vulnerable.

2.¿Qué es la ética? La ética es la base teleológica de la educación donde el proceso formativo es complejo, pues participan diversos aspectos que concurren en la formación de la persona. Sin embargo no se le da importancia en nuestro sistema político, como un elemento esencial en la estructura organizativa o funcional, ni en lo teórico o práctico.

Cuando no se tiene una ética como norma de vida, se pueden cometer tremendos atropellos contra las personas y sus derechos.

La ética, sencillamente, tiene como objeto la interpretación de lo que está bien y lo que está mal en la conducta humana. Esto se concreta creando una cultura de la responsabilidad, de la eficiencia, de la honestidad en la ciudadanía, que permita vincular y obligar a las personas  a tenerla en cuenta en el desempeño de sus funciones y obligaciones. Carecemos de  una institucionalización de la ética en la vida cotidiana y en la práctica diaria del desempeño, que sea fundamento y fuerza para el Estado, sus funcionarios y los ciudadanos para que desde sus organizaciones se apoyen en el cumplimiento de la ley y el respeto y dejen de lado el autoritarismo, el individualismo y el clientelismo. Se trata de que cada ciudadano en el lugar que se desempeñe lo haga bien, con respeto hacia el otro ycon  honradez.

3. “Ay país, país, país” (Coplas de mi país. Piero). Actualmente nuestro país en la mayoría de las estructuras que lo sustentan, está sumergido en una crisis reflejada a todo nivel y con diferente graduación: económico, político, educativo, (sector al cual se le endosa una alta cuota de responsabilidad), gremial, e incluso de orden ético. Diversas personalidades plantean que la solución a esta diversidad de crisis se puede abordar desde un punto de vista educativo fundamentalmente. Sin embargo es necesario analizar el contenido de lo que ella encierra. El Dr. Francisco Gutiérrez Pérez, catedrático costarricense de comunicaciones, hace las siguientes precisiones: “•La ética responde a un imperativo no vinculante. Es humana, autoorganizativa; es un acicate que impulsa la convivencia armónica al afirmar y promover la legitimidad del otro. La ética está permanentemente basada en principios naturales y absolutos. Puede variar en su aplicación práctica según las condiciones o conflictos existentes. En otras palabras, la aplicación de los principios éticos generales puede tomar sentidos, significados y hasta expresiones diferentes según los problemas que se trabajen. Pero en cualquier caso o circunstancia, la ética se expresa en proposiciones de afirmación que no se conforman con un mínimo sino que tienden a la plenitud. “•Si yo no soy capaz de ver al otro como legítimo otro, no tengo preocupación ética. La preocupación ética nunca va más allá de los dominios sociales en que surge. La preocupación ética no tiene justificación racional. Se funda en la emoción, en el amor, en la visión del otro. Si uno no ve al otro no le importa lo que al otro le pase. Cuando uno ve al otro, cuando se fija en lo que le pasa al otro, empieza a importarle, antes no. La preocupación ética, es la preocupación por lo que le pasa al otro y por el efecto de las acciones de uno. Si a mí me preocupan las consecuencias de mis acciones sobre el otro, quiere decir que tengo una preocupación ética”. (¿Cómo Actuar Eticamente?)

Todo lo que viene ocurriendo en nuestro país últimamente nos interpela con referencia al contenido de la educación y comunicación y a la ética con que se aborda y se desarrolla en nuestras instituciones educativas. ¿Dónde se encuentra el enfoque ético que debe tener todo discurso educativo? ¿Por qué hemos “disciplinado” la educación al punto de volverla tributaria de normas, directivas y competitividad y no promoviendo el desarrollo de criterios éticos que partan de respetar al otro, de valorarlo?

La ética no está compuesta por “recetas” para el buen comportamiento, sino por el cultivo de la persona, sus sentimientos, emociones, valoraciones puestas al servicio de los demás, de la sociedad, de la comunidad. No se educa éticamente con educación premilitar -como recomiendan algunas autoridades educativas y congresistas de la República-, sino con más responsabilidad cívica, conociendo y respetando los derechos y obligaciones ciudadanas. El alumno se forma éticamente cuando aprende a discernir desde las tradiciones éticas, que puede asumir actitudes  de forma responsable, promoviendo el diálogo con otros sobre problemas éticos. Esto no se consigue en un día, por arte de birlibirloque, sino que requiere estudio, reflexión, diálogo abierto, interacción permanente, respetuosa. ¿Existe alguna asignatura en el currículo de EBR que aborde el tema ético que no sea declarativo? ¿Cómo lo conocen los alumnos? ¿Los docentes están formados en esta tónica?

El economista Jeffrey Sachs al afirmar al comienzo de su último libro, El precio de la civilización( Jeffrey Sachs, 2011, The Price of Civilization: Reawakening America Virtue and Prosperity. Random House, New York) afirma que que “bajo la crisis económica americana subyace una crisis moral: la élite económica cada vez tiene menos espíritu cívico”. No deja de tener razón, está fallando la ética, esa dimensión humana que no solo es indispensable por su valor interno, sino también porque ayuda a que funcionen mejor la economía, la política y el conjunto de la vida social.

En el sector educación, por ejemplo, el problema de abuso sexual de docentes a sus alumnas se evidencia día a día. ¿Qué hace el sector? ¿Qué política desarrolla el Estado que forma profesionales sin principios básicos de ética? No bastan las buenas intenciones ni declaraciones. El problema ético debería tratarse no con “transversaldiad”, que sabemos es sinónimo de desaparición. Hace falta una asignatura que se ocupe específicamente de reflexionar sobre los problemas morales, conocer las propuestas que nuestras tradiciones éticas han signado, y argumentar y razonar sobre ellas para acostumbrarse a adoptar puntos de vista responsablemente.

Adela Cotrina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, expresa: “Una sociedad no puede renunciar a transmitir desde la escuela su legado ético con toda claridad para que cada quien elija razonablemente su perspectiva, porque es desde ella desde la que podemos juzgar con razones sobre la legitimidad de los desahucios en determinadas ocasiones, sobre la obligación perentoria de cumplir los objetivos de desarrollo del milenio, sobre la injusticia de que las consecuencias de las crisis las paguen los que no tuvieron parte en que se produjeran, sobre la urgencia de generar acuerdos en nuestro país para evitar una catástrofe, sobre la indecencia de dejar en la cuneta a los dependientes y vulnerables. Es desde esa dimensión de todo ser humano llamada vida moral desde la que se decide todo lo demás, una dimensión que es personal e intransferible, pero tiene que ser también razonable.(Etica en la Escuela. El País, 02.12.12) La situación de nuestro país lo exige. No podemos seguir incubando problemas éticos y morales y creyendo que con el enunciado genérico de una “educación en valores” (que nadie sabe en qué consiste) aportará a la solución del tema. El problema es superior al que piensan y reportan las autoridades. “Es un monstruo grande y pisa fuerte” como dice la canción. Rescatemos la ética de las palabras de ocasión y hagámosla realidad desde las familias, los hogares, las instituciones educativas y las instituciones tutelares del Estado. Los tiempos difíciles y la salud cívica nacional lo exigen.