10
AUG
2017

¿Quién deshace el nudo gordiano?

1. Escenario. Sabemos que el momento es delicado para la educación en el país. La acumulación de demandas soslayadas y no atendidas, llegan a poner en peligro el año escolar y el dinero desembolsado por los padres de familia y alumnos frustrados y desanimados por haber interrumpido su año escolar. De otro lado, un sector del Estado -el Ministerio de Educación- preocupado por los aprendizajes y mejores resultados en PISA, realizando censos, evaluando niveles y grados y otras actividades que pedagógicamente buscan eficacia y eficiencia y mejor rendimiento de los alumnos; firmando proyectos en asociación pública-privada, para mejorar infraestructura, materiales educativos; dando cumplimiento a la Ley de Carrera Pública Magisterial que implica muchas actividades en donde al docente se le evaluará y reclasificará de acuerdo a la meritocracia. Para ello se ha elaborado una tabla de remuneraciones para quienes ingresen a la carrera pública magisterial.
De otro lado, desde los profesionales de la educación, se tiene una agenda con pendientes de reconocimientos laborales no atendidos que implican mejora en las remuneraciones y otros beneficios.
Se ha avanzado desde una parte de la política educativa que concierne al Estado, pero ha seguido ¿postergando?, la agenda laboral pendiente que pesa en el campo de las reivindicaciones económicas de los docentes.
¿Por qué no se ha prestado atención a estas demandas con la misma fuerza que la campaña para mejorar los aprendizajes? ¿No existe en el Estado -el sector educación- recursos que puedan ser destinados a las demandas pendientes?
Esta aparente omisión tiene un resabio en el establecimiento de prioridades en la estructura del presupuesto nacional de educación. ¿Quiénes y cómo las establecen? ¿Se tienen en cuenta realmente la situación de la educación nacional que comprende la política educativa que incluye lo material y la demanda laboral de los docentes? ¿Son expertos en educación nacional y la cultura docente los que toman decisiones y establecen prioridades? ¿Cuál es el objetivo de la dirección de desarrollo docente? ¿A qué se dedica? ¿Sólo a programar capacitaciones? ¿Sólo para que se cumpla la aplicación de la ley de carrera pública magisterial? ¿Se ocupa de la agenda social pendiente de los docentes que viene desde quinquenios atrasados? ¿Por qué que no advirtió a la Ministra de este pendiente acumulado analizado desde el punto de vista político y laboral?
2. “…el hombre procede suavemente de su trabajo”. Nos dice este verso de Vallejo y que debería servir como emblema y recordaris cuando un servidor público se acerca al funcionario del Estado a presentar un reclamo, una demanda. ¿Qué viene ocurriendo? Este olvido, este obviar un derecho presentado por docentes que están organizados en sindicatos regionales que se oponen a las decisiones de la organización nacional, no les da derecho a plantear sus demandas, por no estar reconocidos. ¿Dependen de ellos las omisiones que tiene el Estado frente a compromisos que deben ser atendidos?
¿Por qué la descentralización no se desarrolla en el sector? Desde la perspectiva legal se tienen los instrumentos; desde el punto de vista político es necesario desarrollar una estrategia que permita formar y consolidar partidos políticos sólidos y no convocados para las elecciones. Una tarea que se obvia y que es central.
La demanda de los docentes del interior del país y posiblemente de todos -incluidos los de la capital- es justa. Pero es conveniente que se encuentre una vía de diálogo más allá de los formalismos legales. ¿Será posible?
Son años de permanente reclamo y de necesidades insatisfechas. ¿A quién deben acudir los docentes? ¿No existe realmente la voluntad política de atenderlos? Es necesario hablar claro y directo con quienes tienen la tarea de educar a los niños y jóvenes del país. ¿A quién atender? ¿A los Sute Regionales, a los CONARE? Los que tienen legalidad son los Sute Regionales que siguen la línea del SUTEP Nacional, pero mantienen una actitud crítica. ¿Por qué en la instancia regional no se han desarrollado capacidades regionales para atender estas solicitudes regionales? ¿Cuesta diseñar y proponer leyes y normas regionales para que puedan actuar?
La huelga del magisterio debería servir de alerta sobre el cómo vamos en desarrollo social y cómo está la organización social que representa a los trabajadores en general y de manera particular a los docentes. Vivimos en democracia y ésta no puede servir sólo de beneficio de unos y aprovechamiento de otros para sus propios intereses. ¿Quién cortará este nuevo “nudo gordiano”? Es urgente. El tiempo pasa y sabemos que “el hombre procede suavemente de su trabajo” y no de paros y huelgas que exacerban a la sociedad, por un tema que incluye a todos pero más al Estado.
En los años 70 del siglo pasado, en un movimiento parecido, había un líder que lo encabezaba, ese fue Horacio Zevallos, maestro provinciano, que lideró un movimiento magisterial. Hoy el movimiento ¿es espontáneo? ¿Quién es el líder que piensa y dirige el movimiento? Se ha convocado al magisterio bajo la bandera de reivindicaciones, pero cada cual en las regiones tiene su propia agenda y prioridades. Es un indicador que los temas deberían resolverse a nivel regional y no en la instancia superior que es la nacional, pues no le compete. Aquí nos encontramos con otra evidencia: la descentralización pinta bonita en el papel y cuando hay cánones que repartir, pero no cuando llega la época de las vacas flacas y todos deberían ajustarse el cinturón, la indiferencia es el arma. ¿A quién le toca romper el nudo gordiano? Al Estado. Es una demanda que servirá para otros sectores. Es tan urgente como la reactivación económica que tanto preocupa a los empresarios. Acaso la educación no es tan importante como la economía y la producción?
3. “Considerando también…” A mitad de esta semana, el problema no tiene visos de solución. Una manera de distraer la atención del punto principal, es recurrir al viejo estratagema de “soplar la pluma” al enemigo político: el Movadef. Esta metodología de deslegitimar una acción sindical no es nueva. Confundir demandas con oportunidad de canalizar descontentos y darles un viso político, flaco favor le hace a la democracia.
Para cortar el nudo gordiano hay que tomar decisiones claras, no contaminadas con viejas formas de hacer reclamos, que están deslegitimadas por la sociedad. Muchos otros hicieron abuso de marchas, tomas de carreteras, paseos de banderolas, ollas comunes, y llamados a la solidaridad. Son poco efectivas en este siglo de la tecnología. Lo que se brinda es un espectáculo para que medios se aprovechen de ello y den publicidad a objetivos mercantilistas y poco educativos de la comunidad.
Es necesario replantear y repensar la forma de organización sindical y la presentación de sus solicitudes. Se trata de trabajadores intelectuales que deberían ejercer de manera creativa su protesta. Ser originales en la mesa de diálogo o de concertación y aprender a diseñar estrategias de persuasión y convencimiento. Formas y elaboración de planteamientos no deben transformarse en instrumentos de confrontación, sino en posiciones de debate y construcción, pues la razón los asiste. Desde las formas -no rehuir el diálogo y menos sustentar y debatir los puntos planteados- se debe cambiar. Respetar las formas nunca ha hecho daño a nadie.
Desde el Ministerio de Educación hace falta revisar el rol de la dirección de desarrollo magisterial, a quien le toca afinar los modos y las formas de acercamiento más continuo a los docentes. Que no sea una oficina fría, de consulta, pero no de decisiones. Es urgente propiciar la iniciativa del diálogo. Esta iniciativa deben realizarla docentes expertos en ello y no personas que recién se incorporan como funcionarios, sin la experiencia necesaria y con desconocimiento de la cultura docente.
El sindicato unitario de trabajadores, SUTEP, reconocido oficialmente, podría respaldar el diálogo, sin desmedro de su liderazgo.
Recurrir a denunciar la infiltración del Movadef en el CONARE es hacerles el juego a estos grupos de agitadores. Esta medida no ha dado resultado, por el contrario agudiza las tensiones.
Todas las fuerzas presentes y comprometidas en esta huelga deberían hacer una verdadera autocrítica que no significa arriar banderas ni dejar de lado la autoridad en un contexto democrático en el que estamos.
Los maestros en su mayoría requieren ser escuchados, pero no por mediadores oportunistas que están a la caza de dubitaciones oficiales para intervenir y azuzar descontentos sin proponer nada. Tampoco por políticos profesionales que tienen trayectoria de años en manipular movimientos, confrontarlos para ellos luego sacar sus ganancias. “Considerando en frío imparcialmente” (Cesar Vallejo)